¿Se imaginan un discurrir de pinturas clásicas que cobran vida ante nuestros atónitos y sorprendidos ojos? Pues eso es lo que a continuación les propongo: un fascinante viaje a un museo animado – virtual. Pueden entrar de uno a uno o de forma acompañada, y pueden hacer el pasaje cuantas veces quieran. Ni se les cobrará ni se les exigirá examen. Tan solo se les rogará una breve impresión personal de la experiencia en el libro de visitas. Una pincelada, dos, tres, las que ustedes quieran, y la firma.
Su creador es el italiano Rino Stefano Tagliafierro, un joven artista y experimentador digital nacido en Milán en 1980. Beauty es su último y reciente trabajo. Aplicando tecnología insufla vida a pinturas conocidas, como si de una quimera imposible se tratase, acaso logrando la chispa de la vida, como la Creación de Adán en la Capilla Sixtina.
Estos impulsos vitales son muy sutiles. El original siempre permanece inalterable y fiel a sus principios; nadie es desvestido de su honor, ni moralidad ni pudor. Una caricia por aquí, un parpadeo de ojos por allá, un esbozo de sonrisa, una prenda que cae y descubre un hombro femenino… así consigue provocar todo tipo de reacciones en el espectador y una lectura profunda de las obras.
El metraje abarca desde el Renacimiento hasta el Romanticismo. Algunos de sus artistas más recurrentes son William Adolphe Bouguereau o Caravaggio, pero hay muchos más, tales como Peter Paul Rubens, John Everett Millais, Gustave Doré, Rembrandt y un largo etcétera. En total discurren 114 obras pictóricas enmarcadas en ocho minutos de tiempo. Otro juego divertido es ver cuantas pinturas somos capaces de reconocer. Unas nos sonarán más que otras. Al final del vídeo aparece la lista de todas las pinturas para poder saciar nuestra curiosidad y quien sabe si analizarlas individualmente.
La música cobra un protagonismo importante. Música específicamente compuesta para la ocasión por Enrico Ascoli, la cual ambienta y potencia las obras tanto en los sonidos de la vida (pájaros, agua, voces) como la faceta emocional – sentimental. El viaje contiene diferentes fases que nos mostrarán la belleza humana y natural, incluyendo la animal, pero también el horror, la muerte y los tormentos del alma. Hay un claro principio y final: la vida y la muerte; y entre medias todo lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos.
Al comienzo aparecen unas palabras de preámbulo. Concretamente un soneto, el número 19 de William Shakespeare, que habla sobre lo efímero de la belleza, justamente esa que estas pinturas logran inmortalizar.
El soneto traducido viene a decir esto:
Mella, Tiempo voraz, del león de las garras,
Deja a la tierra devorar sus brotes,
Arranca al tigre su colmillo agudo,
Quema al añoso fénix su sangre.
Mientras huyes con pies alados, Tiempo,
Da vida a la estación, triste o alegre,
Y haz lo que quieras, marchitando al mundo
Pero un crimen odioso te prohíbo:
No cinceles la frente de mi amor,
Ni la dibujes con tu pluma antigua;
Permite que tu senda siga intacta,
Ideal sempiterno de hermosura.
O afróntalo si quieres, Tiempo viejo:
Mi amor será en mis versos siempre joven.
Se suele decir que la pintura es una ventana al pasado. Quizás la mayor virtud de este proyecto es que no solo te permite asomarte a esa ventana, sino que te empuja para que caigas directamente al otro lado (una traviesa y necesaria patada). Por lo menos esa fue la experiencia que tuve o creí tener: comprender, aunque fuera efímeramente, tal como lo es la belleza, esos otros mundos y épocas, para ponerme en la piel del contemplado y olvidarme que soy un simple contemplador.
Me pregunto que pensarían los pintores en caso de que pudieran ver el vídeo. Estoy convencido que unos cuantos estarían encantados no solo en formar parte del proyecto, sino de del resultado final del mismo.
Apaguen luces, suban volumen, agranden ventana y déjense llevar a través de la otra dimensión de la pintura.
http://www.youtube.com/watch?v=WTGnlib7164


Muy interesante, como siempre Jose.
Ya el año pasado, creo recordar que fue la National Gallery la que inserto entre sus cuadros obras de este tipo, que tenían pequeños movimientos, lagrimas deslizandose por una mejilla, parpadeos….y ese tipo de pequeños detalles. Buscaban sorprender y lo consiguieron.
Ahora, permiteme proponerte todo lo contrario. "The Old man and the sea" ganadora del Oscar al mejor corto animado en 1999 es un producto 100% artesanal, hecho a mano. Añado un video del proceso de trabajo del señor Alexandr Petrov (2 años y medio para 21 minutos), animación al oleo, no es broma. Recomendable echarle un vistazo a sus obras. No a las de youtube, para verlas así mejor imaginarselas (busquen alternativas de mejor calidad).
Se echan de menos tus entradas Jose, un abrazo.
El viejo y el mar. (Extracto-duracion total 21 min.)
http://vimeo.com/22656938
Alexandr Petrov. ( Genio y trabajador incansable )
http://vimeo.com/29157506
Ya lo apunta "FulanoDeTal", se te echa de menos cuando alargas las ausencias.
Nos lo adviertes en la cabecera de tu blog: el mundo es grande y recorrerlo da para mucho… pero lleva su tiempo y trabajo.
Con tus entradas, siempre nos llevas de la aldea local a la vanguardia global. Siempre consigues estremecernos, remover nuestros sentimientos, con la misma sutileza que Tagliafierro anima a las imágenes de los cuadros.
Son una maravilla. Gracias por enseñárnoslos a mirar y ver.
Estimado y polifacético Miguel. Como dice el maestro D. Pedro Luis, a cuyo post ni le quitaría ni le añadiría letra alguna, se te echa en falta. Nos sorprendes, nos emocionas y en ocasiones, hasta nos estremeces.
Es ¡qué duda cabe!, otra manifestación artística, con animación. Con estupenda música incluida.
No obstante, como obra de arte, me sigo quedando con el cuadro, con el plano fijo. Ese que puedes analizar, diseccionar, disfrutarlo desde diferentes perspectivas, estrujarlo en tu mente…
Muchas gracias Miguel.
Buenas noches. Saludos cordiales.
Gracias a todos por sus palabras. Me honran, me reconfortan y me emocionan.
Fulano, soy un enamorado de la animación, así que como comprenderás, me ha encantado tu sugerencia. Animación al óleo, vaya pasada. Además, El viejo y el mar, de Hemingway, fue una de las primeras novelas que leí. Una novela iniciática. Contiene muchas enseñanzas. No creo que haya sido el único que la leyó de jovencito. Muchas gracias.
Estimado Pedro Luis, efectivamente, el mundo es tan grande, y uno tan pequeño. Ojalá fuese el mundo más pequeño y uno más grande, aunque me temo que en ese caso no tendría tanta gracia. Me alegro que le haya gustado. Gracias a usted por saber mirar.
Camarada Pevalqui, estoy de acuerdo, yo también prefiero los cuadros de toda la vida, sencillamente son inigualables. Además, esta tecnología necesita de materia prima. Así que ya se pueden encargar de proveerla. Eso si, tiene el don didáctico: ofrecernos otra perspectiva e invitarnos a profundizar. Si va más allá de eso, ahora mismo es difícil saberlo.
Saludos cordiales a todos.