¿Sabes que Ana Alcaide toca el sábado en Mazo? Esta pregunta suposición de mi hermana me puso en la pista. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Este sábado? Fueron mis sorprendidas e interrogantes respuestas porque no tenía ni idea y ya estábamos a jueves. Es curioso lo cerca que a veces tenemos las cosas que nos gustan pero como se nos pueden pasar por alto. Menos mal que siempre hay buenos samaritanos dispuestos a prestar su ayuda.
Ana Alcaide es una artista madrileña que toca la viola de teclas, nyckelharpa en su idioma original, un instrumento tradicional de origen sueco (las primeras constancias de su uso se remontan al siglo XIV) que se toca a la manera usual con una mano, con el arco se frotan las cuerdas del violín, y con la otra mano se pulsan unas teclas. Ana también canta, incorpora su dulce voz a su música, que es una mezcla entre tradición, creación y fusión.
El concierto se enmarcó en el ciclo conocido como Café-Concierto. Se caracteriza porque la actuación se divide en dos pases y en el descanso se puede disfrutar de un café, té y/o pastas. Se celebró en el Museo del Bordado y del Corpus Casa Roja. En el piso de abajo té y pastas y compra de entradas (al simbólico precio de 2 euros más un programa que incluía información de la artista así como el repertorio del concierto) y arriba la sala musical con capacidad para unas 80-100 personas.
Me procuré un buen sitio y me senté en primera fila, justo en frente, a escasos cinco metros de la artista, que se colocaría casi al nivel del público, apenas levantada del suelo por una pequeña tarima. Sobre una alfombra, el instrumento en cuestión, adornada por una flor, esperaba las delicadas manos de su dueña. Todos lo mirábamos curiosos, es un instrumento diferente, a la vista destila magia, luego nos dimos cuenta que sonoramente gana en hechizo. Calculo que finalmente seríamos unos 60 asistentes, envueltos en un clima de satisfacción y expectación.
Puntual, a las seis de la tarde, salió a escena el saxofonista Miguel López, uno de los principales organizadores, a presentar a la artista, la cual apareció tras la puerta con largo traje y serena sonrisa. Silenciosamente se posicionó en la butaca y tomó la viola de teclas. Nosotros contuvimos la respiración hasta que la música comenzó a brotar. Cuando sucedió, solo bastaba cerrar los ojos para viajar al pasado, aunque con los ojos abiertos ocurría igualmente: Ana Alcaide es una doncella del antiguo Toledo, una chamana que revitaliza y estimula nuestro yo más ancestral, ese yo que se conecta con invisibles y remotas generaciones.
Abrió el concierto con esta intro que a continuación les muestro. Al igual que en el corte del disco, tras las palabras preámbulo de las señoras, a partir del minuto 01:28, hizo su aparición la viola de teclas. Fue un momento muy especial y sorprendente para todos.
http://www.youtube.com/watch?v=UORqeNM0oiE
Ana vino como solista pero se apoyaba en un ordenador con el que incorporaba algunas bases y ritmos, siempre tradicionales, o como ella mismo dijo, bucles, preparados previa y expresamente.
Muy amablemente, Ana nos iba contando entre canción y canción sobre su trabajo musical. Incluso nos conminó a preguntarle lo que quisiéramos en el descanso y al final. Así supe que en la canción previa que les he puesto, la señora que cuenta el método antiguo para saber si el recién nacido sería niño o niña (con unas tijeras mediante), no habla en gallego (así lo pensaba yo), sino en ladino, que es el castellano antiguo de los judíos.
La tercera canción del repertorio fue La Galana y el Mar, una preciosa canción popular sefardí. Esta es la versión de Ana Alcaide. Habla de ese momento en que los novios consuman el amor tras la boda.
http://www.youtube.com/watch?v=sGBIqc84I-Q
Ana es bióloga pero en un viaje de estudios a Suecia conoció el Nickelharpa. También es música de conservatorio. Se prendó del instrumento en cuestión y comenzó a aprenderlo en las calles de Toledo de forma autodidacta, lejos de su tradición original. De hecho, hoy en día sigue tocando de esta forma espontánea y popular cuando le apetece. La han descrito como la banda sonora de Toledo. Así que si estás de viaje por la bella ciudad castellana de las tres culturas, y escuchas un viejo instrumento ejecutado por una dama vestida de blanco, corre a disfrutarlo porque es una oportunidad única: los que han tenido la suerte cuentan que en ese marco es un momento tan fascinante como inolvidable.
La cuarta canción del repertorio fue Y arrelumbre. Este directo que les muestro pertenece a uno realizado en la Sinagoga del Tránsito de Toledo.
http://www.youtube.com/watch?v=fOmIlibG_Mk
Ana se instaló hace unos diez años en Toledo. Es la ciudad que le inspira para su arte, además de tener acceso a material para documentarse. Porque Ana es una pionera de la viola de teclas en España. Según nos contó, es un instrumento versátil y con capacidad de emoción. Así que lo ha adaptado a músicas populares españolas con origen medieval.
La séptima canción del repertorio fue Durme Durme, que es una antigua nana. Me fijé en que había un señor que cerraba los ojos para escuchar la música. Cuando comenzó esta canción pensé que le iba a venir de perlas. Realmente a todos porque como podrán comprobar, es fácil entrar en un dulce duermevela con ella.
http://www.youtube.com/watch?v=iYSq9fpq7qc
Así, tan plácidamente, llegamos al descanso, te, café y pastas para quien lo deseara. Más un rato de charla y asueto comentando lo que estábamos viviendo.
Ana, nos contó sobre Sefarad, la mayor fuente para su música. Sefarad, palabra hebrea, es la antigua España para los judíos antes de su expulsión, que ocurrió en el año 1492 tras un edicto de los Reyes Católicos. Se les ofreció convertirse al cristianismo pero la mayoría prefirieron el exilio. La diáspora se extendió por todos los países de la ribera mediterránea. Hoy en día siguen conservando tradiciones así como la lengua mezclada con las diferentes culturas adoptivas. Para esos judíos Sefarad ya no es un espacio físico existente, sino un lugar soñado en el imaginario colectivo. Un lugar que odian y aman, porque lo anhelan pero ya no podrán volver al serles arrebatado.
Ana Alcaide tiene tres discos. Viola de teclas (2006), Como la luna y el sol (2008) y La cántiga del fuego (2012). La primera parte del recital correspondió a sus dos primeros trabajos. Y tras el descanso, el segundo pase estuvo dedicado al último.
La octava canción fue La reina Ester.
http://www.youtube.com/watch?v=weZmarPTScM
Ana Alcaide no se limita a reinterpretar la música del pasado, ya de por si un trabajo elogiable y meritorio, sino que le incorpora su propia creatividad: letras, melodías… fusionando culturas y adaptándolas a su instrumento. Es un puente entre el pasado y el presente: Ana es una investigadora, compositora, instrumentista e intérprete. Está ampliamente reconocida a nivel internacional en lo que se conoce como Músicas del Mundo.
La novena canción fue Khun Caravan. Una canción instrumental que al destaparla lanza arenosos y sinuosos efluvios moros.
https://www.youtube.com/watch?v=DPHQAkO-rrY
La décima canción fue El Pozo Amargo. Está inspirada en una antigua leyenda que cuenta la tragedia del amor prohibido entre una judía toledana, Raquel, y un valiente cristiano, Fernando. En uno de sus encuentros nocturnos, Fernando fue asesinado por el padre de Raquel. Raquel lloró tanto que las lágrimas amargaron el pozo, donde acabó tirándose presa de la locura. Este pozo sigue existiendo hoy en día en Toledo. Raquel y Fernando bien pudieran ser los Romeo y Julieta españoles.
http://www.youtube.com/watch?v=IfyRydO_5Wk
A Ana Alcaide la conozco y sigo desde su segundo disco en 2008. Hace dos años, en diciembre de 2011, tuve la suerte de poder verla en Toledo, en una iglesia antigua, gracias a una generosa y desprendida ayuda de la que siempre estaré agradecido. Tocó con su banda, eran 4 músicos en total. Fue un gran concierto pero por motivos ajenos a mí, y endosables al transporte, solo pude disfrutar de la última media hora. La suerte es que coincidieron algunas de mis canciones favoritas. Pero me quedó una espina clavada. Así que verla ahora en la isla ha sido resarcirme. La diosa fortuna me ha sonreído. De paso la he visto en otro formato, en solitario; así que ya tengo las dos versiones posibles. Por eso, esta vez, me senté en primera fila y esperé cómodamente a que llegase ella.
Cuando acabó el concierto, Ana estuvo de lo más cálida y amable. Se trajo toda su discografía, así como unos DVD en directo (que fue mi elección). Firmó los discos y se sacó fotos con todo quien quisiera. Luego siguió explicándonos sobre el instrumento y la música. En ese rato final, sentados en la sala, cuando ya solo quedábamos una decena de personas, aproveché para preguntarle algunas cosas. Venía de Indonesia, todavía le afectaba el cambio horario. Estuvo un mes por tierras orientales embarcada en un proyecto musical. Le llamaron desde allí para que les ayudase a fusionar la música tradicional con otras músicas, para darle un nuevo impulso y poder llegar a más gente. Seguro que conocen sus excepcionales cualidades.
También le pregunté por su faceta bióloga. Nos contó que se especializó en botánica, si no recuerdo mal anteriormente hizo entomología (que es el estudio de los insectos), y que hizo prácticas, pero la vida le cambió justamente al visitar Suecia para estudiar sus bosques. Nos dijo que son situaciones de la vida que no te esperas pero que una vez que ocurren son irreversibles. Le sigue gustando la biología pero ya lo tiene apartado. De alguna mera, la parte artística ganó a la científica, aunque esta última sigue latente: su trabajo de investigadora es también el de una historiadora musical.
Aprovecho para felicitar al Ayuntamiento de Mazo y a sus organizadores por habernos traído a una artista tan especial. En los tiempos actuales que corren, esta preocupación y esfuerzos se agradecen enormemente. Por cierto, es la primera vez que Ana Alcaide actúa en Canarias. Primera vez y lo hace en La Palma. Podemos sentirnos orgullosos.
Y por supuesto, mi mayor agradecimiento a Ana Alcaide por su generosidad y esfuerzo. Que una artista con tanto compromisos como ella, destine un fin de semana para visitarnos, aparte de encomiable, es un auténtico lujo. Nos ha hecho inmesamente felices a un puñado de personas. Artistas como ella hacen grande a la música.
Me despido como empecé ya que les vuelvo a dejar la canción de cabecera. Como la Luna y el Sol no la tocó ya que su repertorio se ha ampliado y, lógicamente, algunas canciones quedan fuera. Pero es una mis canciones favoritas. Da título al segundo disco y justamente habla de eso que nos contó Ana. De las sensaciones contradictorias de los sefardíes, ese anhelo y tristeza que sienten por Sefarad, porque como la Luna y el Sol están condenados a perseguirse pero a no encontrarse nunca.
http://www.youtube.com/watch?v=3nDXWbnHA90


Gracias Miguel, por ocuparte de Ana, por llevarnos a Mazo como únicamente tú sabes hacerlo, y sentarnos en la primera fila del salón de la segunda planta de la Casa Roja.
Me alegra, me satisface y me entusiasma leer ete tipo de noticias sobre mi pueblo. Enhorabuena a los promotores.
Felicidades.
Me preocupa quedarnos solos don Miguel. He escuchado las referencias que nos aporta. Nada puedo añadir a lo por usted señalado, máxime cuando es la primera vez que escucho y oigo hablar de esta sensible, grata y modulada voz, que me transporta a melodías magrebíes o del mediano oriente.
Buenas, al menos llevaderas, fiestas.
Es una lástima que en España no exista una cultura musical, sobre todo por parte de los más jóvenes, con referentes históricos, folk, o de música tradicional, al igual que sucede en paises como Irlanda, en donde es muy común encontrarte en cada esquina de Dublin, algún solista o grupo tocando música celta. Con sus instrumentos y el arte con que le acompañan. Incluso en cualquier pub de Temple Bar degustando una guinnes.
Ana Alcaide, a quien no conocía de nombre, pero si su voz a través de la canción de la Galata y el Mar, que de pura casualidad hacía de música de fondo de un programa que suelen dar en la Sexta, para recrear las vistas del mar desde una hermosa casa, ubicada en una colina.
Ana aparte de una voz dulce, llena de tonalidades y tan expresiva como sus ojos y presencia, ha tenido por bien la cualidad que antaño tenían muchos de los grandes artistas italianos, tan venerados aún hoy en día en su propio país, con amplia formación musical como Modugno, Piano Donaggio y tantos otros, que tocaban el violín y otros instrumentos … e incluso algunos de ellos con formación coral.
La cadencia de su música, la calidad que destila cada nota, cada palabra que declama, choca profundamente con la eclosión de la música latina que ahora mismo nos invade, incluso traspasando fronteras comerciales que abarcan hasta los mísmisimos gimnasios en clases de Zumba.
La honestidad de Ana, la belleza de su música, la sensibilidad que destila, bien podría comparársela con algunas de las cantantes folks irlandesas, salvando las distancias culturales entre paises, como Enya, o Sinead O Connor. Mary Black ya está en el terrreno de lo sublime.
Buenos días. Saludos cordiales.
No conocía a Ana Alcaide, excelente su música. Cuidada fusion entre lo antiguo, celta, mediterráneo y actual. Bien acabada, en perfecto equilibrio, muy digna herencia del camino abierto por la grandísima Loreena Mckennit. La canadiense que en su amplia trayectoria ya ha explorado con maestría las sendas que esta bella joven ahora anda.
En este mundo acelerado en exceso, se agradece una pequeña pausa, un momentáneo remanso de paz y belleza.
Toda la suerte, por desgracia la necesitara. En el mundo de la música actual no queda mucho sitio para el arte y la belleza, especialmente si viene de alguien que no este ya consagrado.
Para los que no la conocían, un ejemplo de lo que hace la Mckennit.
http://youtu.be/fR3jRhqSkUk
P.S. Subtitulado incluso.