Tres años, 1752, 1940 y 1982, han quedado marcadas con letras de oro en el estudio del enigmático patrimonio aborigen de los grabados en piedra de La Palma.
En 1752 el gobernador militar de la isla Domingo Van de Valle de Cervellón y el escribano Santiago Albertos tuvieron que trasladarse desde Santa Cruz de La Palma hasta la zona de Belmaco, en el lugar de Villa de Mazo, a los efectos del levantamiento de un cadáver de un vecino que se había despeñado. En su camino, con asombro, se encontraron con grandes bloques de piedra inscritos con unos grafismos que copiados en papel y dados a interpretar al culto obispo Antonio de Tavira informó que "no eran conocidos aquellos caracteres en las lenguas cultas". Hoy el yacimiento de Belmaco es uno de los restos prehistóricos canarios mejor estudiados y se ha llegado a afirmar, por eruditos en la materia, que es conocido internacionalmente y tema obligado en las universidades de los cinco continentes.
En la Revista de Historia de Canaria 1940-1941 se publica un artículo Elías Serra, profesor de la Universidad e La Laguna, titulado Los nuevos grabados rupestres de la isla de La Palma en el que reproduce la carta de la alumna Avelina Mata dando cuenta del descubrimiento del yacimiento de la fuente de la Zarza, en los montes del municipio de Garafía. Suponemos que el verano de 1940, tomando por referencia la publicación de la revista, Avelina Mata tenía que realizar un trabajo de campo por encargo de Elías Serra que consistía en rastrear las pocas noticias o referencias que se tenían de la existencia de petroglifos en Garafía. Para este encargo se valió del maestro nacional Ramón Rodríguez Martín, gran entusiasta del pasado insular, quien le puso en la pista. Este ya había descubierto, próximo a la fuente de la Zarza, en un barranquillo un panel de grabados – debían ser el yacimiento hoy conocido por La Zarcita-. Relata Avelina Mata que "El viaje de exploración intencionada, el 29 del pasado agosto, fue integrado por él, su esposa Lina Rodríguez Mata, que sentada sobre una roca, descubrió con sus gemelos la piedra de la "roseta, y Ezequiel González Suárez, encargado de la cámara fotográfica". De esta manera se descubrió el importante yacimiento arqueológico de La Zarza en este caso no casual, los excursionistas fueron a su encuentro. Hoy la Zarza cuenta con un centro de interpretación de obligada visita.
En 1982 -hace 30 años- el nombre del municipio de El Paso saltaba a la prensa con el descubrimiento, en menos de 90 días, de tres importantes yacimientos arqueológicos de petroglifos. En este caso la corresponsal del periódico tinerfeño El Día, en este caso era mi persona, dio la primicia de estos interesantes descubrimientos. Parece aconsejable, cuando aún tenemos la memoria fresca, que se relate, pasados seis lustros, lo que en aquellos días recogió y no recogió la prensa.
Los primeros días del mes de mayo de 1982 hablando el maestro nacional Braulio Martín, por entonces concejal de cultura del municipio de El Paso, me comentó que unos jóvenes le habían dicho que en una pared de un barranquillo de la zona de San Telmo, en las cuestas de Hermosilla, estaban inscritas con unos círculos y un sol. El "olfato" de periodista aficionada me puso en marcha y fui al lugar. Por esos años yo ya conocía algunas publicaciones de inscripciones en piedra y por supuesto las magníficas espirales de Belmaco y la Zarza. En un primer momento cuando con dificultad sacamos las ramas de las ciruelas y maleza, que tapaban el panel de grabados, en la primera mirada pensé que aquellos petroglifos era muy distinto a lo que ya conocía. Quedé transportada a lejanas e enigmáticas culturas mayas o incas. Días después, se confirmaría mis primeras impresiones.
Tenía en mis manos una codicia: ¡¡una primicia!! Algo dentro de mí me dijo que no debía informar. Primero había que tomar las medidas necesarias para proteger aquel legado rupestre, y así lo hice. Mi emoción y deseo de comunicarlo se me hizo eterno, hasta que encontré un teléfono. Mi primera llamada no fue al periódico El Día, como era mi "deber" en condición de corresponsal, fue a Myriam Cabrera delegada del Ministerio de Cultura en la isla y gran conocedora del mundo prehispánico de La Palma. Su respuesta fue tajante, con tono cariñoso de mandato, "a la prensa, ni una sola letra". Así lo hice.
Myriam Cabrera se trasladó horas después al lugar, en compañía de Braulio Martín y su esposa María Luisa Monterrey, allí le estaba esperando yo en compañía de unos vecinos y de mi padre Tomás Hernández Rodríguez, mi particular chofer por esos años. Cuando Myriam vio los petroglifos, aún resuena su voz en mi mente, exclamó ¡Dios Santo! ¿Qué es esto?. Lo que yo sospechaba se estaba confirmando. Lo que estaba delante de nosotros era muy distinto a los otros yacimientos palmeros y canarios. La experiencia y asombro de Myriam lo corroboraba.
Visto el yacimiento la delegada insular del Ministerio de Cultura tomó unas notas y preguntó quién eran los dueños de aquellos terrenos y el topónimo del lugar. Gloria, la vecina más próxima le respondió que aquello lo llamaban La Fajana, Myriam respondió que había muchos lugares en la isla que se llamaban Fajana y que había que diferenciarlo, a lo que otro vecino comentó que también lo llamaban El Lomo y así fue rebautizado: El Lomo de la Fajana.
La sana y cariñosa censura me fue levantada con el sabio consejo y favor de no decir el lugar concreto donde se encontraba el espectacular yacimiento arqueológico. Así lo hice. A mi hermano Tomás y a mi nos "autorizaron" obtener las primeras fotografías destinadas a la prensa, con un "truco" no agresivo para el yacimiento, con un pincel mojado en agua resaltamos el contorno de los grabados, ver fotografía ilustrativa.
El domingo día 2 de mayo visitaba el yacimiento Antonio Tejera, jefe provincial de excavaciones arqueológicas, quien declaró: "Faltan muchos estudios para dar una análisis preciso pero es un yacimiento arqueológico de primer orden, muy importante, por ahora es único en originalidad y variedad, tiene elementos que se asemejan al lugar de El Hierro y a los del barrando de Agüimes en Gran Canaria, también hay elementos comunes a los de Belmaco y La Zarza de esta isla, pero lo novedoso de estos grabados rupestres es su originalidad, por presentar elementos desconocidos hasta ahora, que lo convierten en un yacimiento completo y muy curioso".
Al día siguiente, 5 de mayo, se publicaba, en la primera de El Día una fotografía, a cuatro columnas, con el siguiente titular: Uno de los más trascendentes hallazgos arqueológicos. Los petroglifos de El Paso, distintos a todos los demás de Canarias. En el interior del diario se recogía un reportaje gráfico firmado por mi hermano Tomás y por mí, compuesto de quince espectaculares fotografías. El despliegue informativo estaba de acuerdo con la importancia del descubrimiento. En esos tiempos, hace 30 años, las fotografías para la prensa había que mandar el rollo fotográfico completo, dada la urgencia no había tiempo de positivarlo en papel en La Palma. De regreso a la isla de Tenerife el profesor Antonio Tejera lo entregó en la redacción del rotativo El Día.
Muy próximo al Lomo de la Fajana, días más tarde, se descubre en el fondo del barranco de Tenisca otro yacimiento, los llamados del cementerio, por estar justo debajo del campo santo de El Paso. Una impresionante y perfecta espiral lucía resplandeciente gracias a la luz del sol de la tarde. En su entorno un vertedero incontrolado maloliente. De inmediato por parte de la Alcaldía, por esos años Miguel Ángel Hernández Martín, se puso remedio y en pocos días basuras, lavadoras viejas y animales muertos desaparecieron de aquel lugar. Cuando llegamos a este último lugar el arqueólogo Mauro Hernández se lamentaba diciendo que él había pasado decenas de veces por aquel lugar y no los había visto.
Las páginas de la prensa continuaban dando información de estos descubrimiento y Diario de Avisos, el 15 de mayo de 1982, decía: "Los dos yacimientos de petroglifos existentes en el barrando de Tenisca, término municipal de El Paso, aparte de contener elementos comunes a los existentes en los yacimientos previamente descubiertos en Belmaco, La Zarza, Tajodeque y Tamarahoya, así como el de Julán (El Hierro) contienen elementos que han sido considerados como inéditos.
El primer hallazgo fue realizado por dos jóvenes muy aficionados a la caza, Carlos Pino Capote y Juan Antonio Nazco Samblas, que perseguían a una hurona que se introdujo en una agujero, sito en la base de la pared del risco que existe en el barranco de Tenisca, lugar conocido por La Fajana y descubrieron los petroglifos ocultos bajo las zarzas".


Gran artículo!
Interesante y divulgativa aportación, la isla tiene un patrimonio importantísimo
Se ve que usted lleva años defendiendo nuestra cultura y patrimonio. No como otros que no saben hacer la O con un canuto y se las dan de "listos" siendo unos perfectos "toletes".
Recordamos perfectamente el revuelo y el impacto mediático y arqueológico que causaron estos descubrimientos, siempre velados por el enigmático ocultismo que a propósito transmiten sus descubridores y la justificada prudencia encaminada a evitar su expolio o maltrato. Ocurre lo mismo con otros tipos de descubrimientos o mejoras. Da igual que sea un petroglifo, un tubo volcánico, una planta o insecto desconocido… o el efecto “soplido” de los escapes de los bólidos de fórmula-1.
Al margen del valor intrínseco del descubrimiento, el artículo resulta muy interesante al incorporar la perspectiva histórica de los descubrimientos y la evolución del conocimiento relacionado con los mismos. Las novedades dejan de serlo en cuanto se divulgan y no por ello su valor diminuye, aunque a veces lo parezca.
Una cosita final: conociendo a los palmeros, raro es que no bautizaran a este interesante yacimiento como “Petroglifos de La Hurona; o mejor: de La Jurona”.
Enhorabuena por lo de “ayer, hoy, y mañana”…
P.D.- Estimado "Mencey", no sea duro en exceso. Es ley de vida: "de entre los toletes de hoy, saldrán los listos de mañana". O no.
Es maravilloso estar ante estos petroglifos y observar con detenimiento cada uno de ellos.
Las espirales me recuerdan siempre a las que se ven en las traseras de las caracolas.
Es una apreciciación de una profana en el tema, pero no puedo evitarlo.
Besos y gracias por, siempre, tus interesantes artículos e investigaciones.