La reciente restauración del extraordinario retablo mayor de la parroquia matriz de El Salvador de Santa Cruz de La Palma por Isabel Santos e Isabel Concepción, profesionales del Taller de Conservación y Restauración de Pintura y Escultura del Cabildo Insular de La Palma, ha propiciado una vuelta al estudio del cuadro central, que representa la Transfiguración y que es obra del sevillano Antonio María Esquivel, con nuevas aportaciones.
En este caso aportamos el artículo publicado en 1838 en el periódico tinerfeño El Atlante (Hemeroteca Digital Jable ULPGC). El anónimo cronista aporta comentarios elogiosos sobre la obra de Esquivel, que había contemplado personalmente, y lamenta que aunque estaba previsto, no fue expuesto al público "en parage conveniente" en Tenerife.
Al mismo tiempo inserta la crítica de la obra publicada en la prensa madrileña el año anterior. En las hemerotecas digitales madrileñas consultadas no hemos logrado encontrar el rotativo que publicó la crónica reproducida por El Atlante. No coincide con la que dio a conocer Gloria Rodríguez en su libro La Iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma (1985), publicada en el Semanario Pintoresco en su edición de 12 de noviembre de 1837, atribuida a J. Simón Díaz (Antonio Mª Segovia) e ilustrada con un grabado firmado por Ortega.
Recordemos que la obra fue exhibida en el mes de octubre en la exposición anual de la Academia de San Fernando de Madrid en 1837, año que consta en el propio óleo. Aunque en algunas monografías se ha publicitado que el cuadro llegó a Canarias dos años después, lo cierto es que ya se encontraba en las Islas al menos desde julio de 1838, según corrobora el citado artículo de El Atlante.
En nuestra opinión y dado el nivel de detalles que presenta la crónica, es probable que su autor conociera personalmente a Esquivel y que su artículo fuera el resultado con una conservación directa con el artista, lo que explica, en parte, la concreción de los pasajes bíblicos en que se basó el autor para la escena retratada, la identificación de los personajes.
Otro dato relevante es la referencia al destino de la obra: "Pintóse para ser remitida á Canarias". Es decir, el cuadro fue pintado por encargo, como ya sabíamos, y el mundo cultural de esos años en España supo por la prensa y desde un primer momento su destino: la iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma.
Los palmeros Manuel Henríquez Pérez (Diario de Avisos, 19 de diciembre de 1962) y Alberto José Fernández García (Diario de Avisos, 8 de abril de 1963) indican que el cuadro de Esquivel fue colocado en el altar mayor de El Salvador el 28 de noviembre de 1841.
Transcripción literal del periódico tinerfeño El Atlante, domingo 1 de julio de 1838
Preámbulo
Hemos tenido el singular placer de ver el célebre cuadro, de la Transfiguración, pintado en Madrid, para la iglesia parroquial de Santa Cruz de La Palma. Aquellos habitantes podrán gloriarse de poseer, una obra que hace honor á bellas artes españolas y reproduce nuestras antiguas glorias en ellas. Muy sensible ha sido que no haya estado espuesto algunos días al público en parage conveniente, pero parece que no pudo retardarse la remisión á su destino.
Insertaremos á continuación, el juicio que se formó de esta, ya célebre, pintura, cuando fue presentada al público en la esposición del año próximo pasado.
Crítica publicada en Madrid en 1837
Hemos dejado de intento para este lugar el precioso cuadro que ha presentado á la pública espectacion el célebre artista D. Antonio María Esquivel que representa la Trasfiguración en el Tabor. Vemos con placer que la escuela sevillana alza laureada su frente después de muchos años de embate en que escuelas estrañas pensaron confundirla con la rivalidad pero Velasquez, Murillo, Zurbarán, Valdes, Herrera y otros muchos grandes pintores señalaron de una manera indelebre la senda del orgullo nacional, que desde su tiempo ennobleció nuestras artes. Varios artistas nacidos en las orillas del Guadalquivir hacen revivir hoy la memoria de esos hombres, y prueban al pueblo español que sus obras para ser buenas no necesitan de la influencia estrangeras.
Don Antonio María Esquivel es uno de los mas sobresalientes, y la Trasfiguración que trazó su mano es la prueba de su verdad: La accion es en el momento en que Cristo se eleva, y el Padre esclama "este es mi hijo amado, en quien yo me he complacido".
La figura de Jesus está divinizada, y su bella cabeza mirando al Padre, expresa el gozo celestial que tiene en haber sufrido por el hombre. Sus formas son aereas, y sus ropas en el momento de la metamorfosis envuelve toda la poesía de este pasage, que el pintor filósofo expresó con dulzura y sentimiento.
La luz del cuadro es producida por Jesus que colocado en el centro todo lo ilumina: Moisés está á su derecha, y Elias á la izquierda, guardando este un punto de degradación perfectamente entendido.
En el primer término; y en la parte interior del cuadro está S. Pedro, de espaldas, hablando con Jesus en el momento de decirle: "Maestro, si os parece, edificaríamos aquí tres tiendas, una para ti, otra para Elias y otra para mi." Está de espaldas al espectador, y por su figura parece revelarse sus facciones. A la izquierda se halla Santiago. Su espresion de asombro está marcada que se participa de ella. Las dos figuras están casi por oscuro, y hacen un efecto grande. En el centro del cuadro Moisés y Elias hablan al Señor, y en su semblante se conoce herirles muy fuerte el rayo luminoso que este despide. La belleza de esta figura corresponde al todo del cuadro, y los ropajes gruesos de Elias parecen tocarse.
En el segundo término y en terreno más bajo, está el autor del Apocalipsis, asombrado también, pero mira al Señor quitándose la luz con la mano izquierda. Representa el joven que siguió á María y fue el predilecto de Jesus. Tiene buena cabeza, y espresa la atención y sorpresa que le causaron la Trasfiguración de su Maestro.Reina en todo el cuadro una luz fuerte, á pesar de esto, están tan bien dispuestas las figuras, y con tal arte, que hay una gran masa de claro oscuro bien entendido, y de tanto mérito cuanto es difícil de sostener en un cuadro de tal tamaño.
La composición es sencilla, natural y contrastada, y el reposo, el descanso que existe en ella, solo es propio de la escuela sevillana. La suavidad de las tintas y la degradación en el claro- oscuro con la corrección en el dibujo, son el mayor merito de esta obra. Pintóse para ser remitida á Canarias.
No se puede menos en justicia de felicitar al Sr. Esquivel por el desempeño brillante que ha tenido en esta creación. Este artista ha demostrado que á pesar de nuestra calamitosa edad, aun hay genios en España para sostener las glorias artísticas nacionales.


Una magnífica obra de arte, que ha sido espléndidamente restaurada, una obra de arte que conviene valorar, pues precisamente por tenerla demasiado delante de las narices los palmeros no la potenciamos lo suficiente. Curiosas las analogías masónicas que podemos apreciar en este gran templo, muestra del pensamiento avanzado que hubo en la isla hasta la guerra civil. Además habría que decir que La Palma, que tiene tantísimo arte de Flandes, debería poder mostrarlo convenientemente. Cierto que la mayor parte es de la Iglesia y está en culto, pero firmando acuerdos con la Iglesia y los particulares que tienen imaginería, pintura y otros objetos artísticos, debería crearse un Museo similar al que existe en Funchal, Madeira.
Satisface comprobar en los tiempos que tocan, que además de problemas y de falta de medios para solucionarlos, se anuncia la culminación de un trabajo necesario y bien hecho.
Enhorabuena al Taller de Restauración, personificado en las manos maestras de las "Isabeles", y gracias una vez más a doña Victoria, que siempre consigue ratitos para no dejar de promover la cultura y repasarnos la historia con nuevas aportaciones.
Me acuerdo que en el año 1989 cursaba COU;a comienzo del curso elegí Historia del Arte,evitando el Griego para escapar de un profesor. Guiños de la vida,tenia buena nota en lenguas clásicas,pero pensaba,con mente adolescente,que el docente me tenia manía(con el correr de los años, me di cuenta que se preocupaba por mi actitud indolente e individualista)…
Me toco una gran profesora de Arte,Pilar;tengo un buen recuerdo de ella;dura como el turrón de Alicante,pero con un talento para transmitir conocimientos como pocos.Y justa;aun recuerdo como,a final de curso me lanzo una filipica, que me dejo aplanado, después de felicitarme por mi examen de descripción de diapositivas.Era tan aguda que remató su trabajo con una charla con mi padre,compañero de profesión,donde convinieron en casi todas sus conclusiones…Están bien estos educadores tipo "House",te ponen un espejo ante ti,y te sacan la máscara…
He divagado: Nos llevo a ver esta obra y muchas mas;y nos las describió, con tal sobriedad y conocimiento de todos sus aspectos esenciales,que fue ella la que me despertó el interés por una serie de libros de Arte.En la biblioteca familiar solo los había hojeado,si,con indolencia…A partir de entonces fue una PASION. Hasta hoy día…
Normalmente,si viajo,es con el objetivo de ver arte,paisaje y hacer senderismo..
Lo único que me espantó entonces fue el estado general de los cuadros,la cúpula y el coro de La Iglesia del Salvador.Celebro que se le este poniendo remedio a esa desidia tan inconcebible..
Aprovechando el comentario de Galva, quiero también agradecer a Pilar, la profesora de Arte en el Eusebio Barreto todo lo que de ella aprendí en COU. Fue en el curso 1984-85 cuando me dio clase a mí. Yo, al contrario que Galva, renuncié al Griego, no por el profesor (en mi época era Blas) que era un gran profesor de Griego a mi entender, sino porque había que elegir entre Griego e Historia del Arte. Y entre los dos… ni me lo pensé, aunque me gustaba el Griego y disfruté de él en 3º de BUP y luego, un poco menos, en el Seminario.
Pilar era una profesora muy dura de roer, muy exigente, muy profesional y muy preocupada porque aprendiéramos de verdad y no para aprobar. De hecho aprobar con ella no era nada fácil, mucho menos sacar buena nota. Pero fue precisamente esa forma de enseñar suya tan exigente la que hizo que mi gusto por el Arte -que ya venía de atrás- se reforzase en mí; hasta estar a punto de irme a estudiar Bellas Artes o Historia del Arte. Luego Dios dispuso otra cosa y el Arte pasó a ser una afición y no llegó a ser profesión.
Me hace mucha gracia y me da mucha pena (ahora entenderán esto) cuando veo como los chicos de Segundo de Bachillerato de hoy, que se corresponde con el COU de entonces, se agobian por tener que aprenderse unas 10 ó 12 láminas de Arte, cuando en nuestra época, eran cientos de diapositivas las que teníamos que ser capaces de reconocer, interpretar, analizar, comentar, etc; y cualquiera de ellas podía caer en el exámen. En fin, son otros tiempos, es una pena… Así les va…
Se preguntarán qué tiene que ver Pilar con el artículo del Retablo de El Salvador, pues directamente nada y sin embargo mucho. Me explico: En la vida de cada uno de nosotros, los que conocemos o, al menos, apreciamos el Arte, estoy seguro de que ha habido alguien como ella que fue capaz de enseñarnos a descubrirlo, reconocerlo, valorarlo, gustarlo y amarlo. Estoy seguro que en la vida de Antonio María Esquivel, de Vicky, de Isabel Santos, de Isabel Concepción, de cualquier artista, restaurador, aficionado o amante del arte ha habido una Pilar o como se haya llamado que consiente o inconscientemente nos ha proyectado al Arte.
Gracias a Pilar y a todos los que han hecho, hacen y harán como ella.
Me han gustado los 4 comentarios anteriores, felicidades a sus autores por la magnífica redacción y corrección de vocablos.
Creo que mi profe de Historia del Arte en COU (en el Eusebio) se llamaba Blas. Lo recuerdo con mucho cariño. Siempre nos ponía muchas diapositivas, casi todas de sus viajes.
Felicidades a las Isabeles por tan magnífica restauración y a Doña María Victoria por hacérnoslo ver por aquí, si no, no nos enteraríamos… al menos yo.