Era el año 1941, La Palma vivía la posguerra civil. A 500 millas de las costas de Fuencaliente tenía lugar un desafortunado encuentro naval, dentro de la contienda bélica de la Segunda Guerra Mundial. La tranquilidad, sosiego y rutina del pequeño pueblo se había roto, mientras las gentes miraban esperanzados la proximidad de la vendimia de los ricos caldos que dieron y dan fama al municipio.
El pescador Pedro de Paz González dio la alarma a la población. En el viejo faro, en la punta sur de La Palma, se encontraba 32 náufragos italianos que habían arribado en un bote. Pedro de Paz "fue a buscar los auxilios al pueblo en una infatigable carrera, digna de competir con Maratón, volviendo sin descanso con los auxilios urgentes pedidos, así como su compañero Antonio Hernández Capote, que junto al anterior ayudó al desembarco de los náufragos". De esta manera relata Emilio Quintana y José González Álvarez, en el periódico Diario de Avisos, los primeros momentos del rescate de los náufragos.
Las gentes del pueblo de Fuencaliente se ponen en marcha. El vecino Florentino Hernández Mendoza, "con cuatro hijos y enfermo, en situación económica muy extrema no dudó en mandar ropa y camisas de su pobre ajuar, con que se cubrieran los marinos italianos y como éste muchos vecinos que enviaron ropa".
Por esos años presidía la corporación municipal Gumersindo Curbelo. Ese día el Alcalde se encontraba en Santa Cruz de La Palma, donde pronto llegó la noticia, y de inmediato mandó ropa personal "trabajando hasta horas de la noche en la organización del traslado de los náufragos al pueblo por caballería, y envío de víveres al Faro, que como es sabido se halla a gran distancia del pueblo".
El médico José María Amo del Río atendió las primeras urgencias, sin importancia destacada. Las jóvenes de la Sección Femenina prepararon la comida que se sirvió a los náufragos. Todo el pueblo se incorporó a estas tareas de primeros auxilios donde también tomó parte el sacerdote Jorge Pérez Rodríguez y el maestro nacional Rafael Hernández Conde. La prensa insular recogía que miembros de la Guardia Civil, del puesto de Villa de Mazo, "a las tres horas escasas de llegar los náufragos estaban ya en el faro" fuencalentero.
El periódico palmero Diario de avisos, editado en Santa Cruz de La Palma bajo la dirección de Félix Poggio, recogía este hecho, curiosamente no en portada como entendemos que debería haber sido, con la siguiente crónica:
"Alrededor al medio día, 12 del corriente, llegó a la punta del faro de Fuencaliente, en esta isla un bote conduciendo 32 náufragos del vapor mercante italiano Ernani, de 6.600 toneladas, hundido según se dice a 500 millas de estas islas por un submarino inglés, sin previo aviso.
El Ernani había salido de Las Palmas de Gran Canaria el 25 del pasado mes de junio y el día 28, poco después de las 9 de la noche, fue torpeado a la altura indicada, hundiéndose en cuatro minutos.
De los 34 tripulantes del barco italiano solamente 32 pudieron ocupar los botes de salvamento, pues los otros dos desaparecieron en el momento de producirse la explosión, y hasta el 10 del corriente navegaron rumbo a esta isla, pero en vista de lo extenuados del personal decidieron pasar todos a un solo bote, en el que decíamos llegaron hasta frente del faro de Fuencaliente, donde fueron vistos por un barco de los que se dedican a las faenas de pesca, que dio aviso a la autoridad.
Desde el primer momento se personaron en Fuencaliente además del Cónsul de Italia en esta isla, las autoridades de todos los órdenes de dicho pueblo, que dispensaron a los náufragos las mayores atenciones, destacándose el Primer Teniente de Alcalde Don Emilio Quintana y el torrero del Faro, Don José González. Los náufragos llegaron ayer a esta ciudad."
Las fuentes de que se valió el cronista, por la precisión de la longitud en la que se encontraba el barco hundido, el hecho de que abandonaron un segundo bote, la pérdida de dos marinero, en nombre del mercante y el tonelaje, la fecha en que salió del Puerto de la Luz en Gran Canaria y otros, denota que debía proceder de algún portavoz o documentación oficial, posiblemente de fuentes de la Delegación del Gobierno en la Isla.
La primera crónica de Diario de avisos la puntualiza y amplia, días después, Emilio Quintana (más tarde fue Alcalde de Fuencaliente, durante unos 30 años) y el farero o torrero José González relatando con detalle la intervención del vecindario y autoridades de Fuencaliente, con la sana y caballerosa pretensión de que no quedara en la prensa y en la opinión pública palmera exclusivamente la participación de ellos en el rescate y atención a los 32 náufragos italianos.
El director del periódico se defiende achacando el hecho a las penurias de papel con que contaba para la edición del periódico. En esos momentos el decano de la prensa canaria, salía con una solo una página, portada y contraportada. El personal de redacción y colaboradores debía ser muy escaso al denotarse escasez de información insular y recoger la primera página noticias de agencia, preferentemente de la contienda bélica europea, y en raras ocasiones acontecimientos o hechos de La Palma.
Un hecho como el relatado debería haber ocupado la primera página en el periódico palmero y no fue así. Algo debió pasar. Observamos que con posterioridad al día del 17 de julio, con la novedad ciudadana, política y administrativa que debió significar la estancia de 32 náufragos italianos en Santa Cruz de La Palma, la noticia se silencia y desaparece de las páginas del periódico y nos quedamos sin saber que fue de los náufragos italianos del vapor mercante italiano Ernani, al parecer, y según el periódico, hundido por un submarino británico.
Según estas mismas noticias consta la existencia de un cónsul de Italia en la isla, que debió tramitar administrativamente el repatriar a los náufragos.
Referente al silencio en la prensa todo apunta a que la divulgación y conocimiento de este hecho no interesaba al régimen franquista que se mantuvo neutral y oficialmente no beligerante en la segunda guerra mundial, y lo silenció.
Juan José Díaz Benítez en la ponencia Colaboración naval Hispano-Alemana en Canarias durante la II Guerra Mundial (XVI Coloquio de Historia Canario-Americana 2004), desmiente la autoría británica de este hecho y señala ser obra del submarino alemán U-103, que formaba la flota de la llamada "tercera fase de la batalla del Atlántico". Conocido es el abastecimiento de submarinos alemanes clandestinamente en Canarias, según Díaz Benítez "En realidad, los británicos no tuvieron nada que ver en este asunto [Ernani], pero sospechaban de los abastecimientos clandestinos, por lo que protestaron, consiguiendo que el gobierno español trasladara los buques alemanes al interior del Puerto de la Luz, cesando así estas actividades secretas".
La web http://www.lasegundaguerra.com/viewtopic.php, publica el hecho bélico acontecido en aguas palmeras, ilustrado con fotografías del mercante Ernani y el submarino alemán U-103, bajo el mando del comandante Viktor Schütze. En la misma se dice que mercante italiano fue confundido con un buque holandés.
Ahora nos queda rastrear en otros archivos y encontrar el final a un hecho histórico prácticamente desconocido de la II Guerra Mundial en La Palma, guardado en la memoria colectiva de los vecinos de Fuencaliente


Mi padre, Durán de Paz González, nos contaba esta historia cuando éramos pequeñas, no le hacíamos mucho caso (también nos decía que fué campeón de Europa de "pies bonitos") un día la historia se publicó en el periódico…mi hermana y yo supimos entonces que mi abuelo, Pedro de Paz González, fué un héroe¡¡