La romería y el manto y saya aridanense (I)

Uno de los números más tradicionales de las fiestas de La Patrona es sin lugar a dudas la Feria de Ganadería y la Romería de san Isidro Labrador. La imagen del santo madrileño que se conserva en el Museo de Arte Sacro de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios fue donada con anterioridad a 1678 por el capitán Nicolás de Sotomayor Topete y Massieu (1641-1710). Según el profesor Jesús Pérez Morera (La cultura del azúcar: los ingenios de Argual y Tazacorte):

"La imagen del santo contó desde el principio con la devoción de labradores y campesinos que, según refiere el visitador don Juan Pinto de Guisla, comenzaron a sembrar algunos granos para que con lo procedido de las sementeras se juntase con que hazer fiesta a San Isidro labrador; cuia Ymagen de talla puso en esta Yglesia para este fin Don Nicolás de Sotomaior y Topete, vno de los participes en el ingenio de asucar de Argual".

Es decir, en Los Llanos de Aridane existían unos terrenos dedicados anualmente al cultivo de cereales destinados a los festejos del patrono de los labradores y campesinos. La imagen de san Isidro está catalogada como barroca y posiblemente se deba a manos de un imaginero isleño. Desde hace unos años y dados su valor artístico y estado de conservación, se ha sustituido por otra imagen de hechura actual. La festividad de san Isidro se celebra el 15 de mayo, y la incorporación de esta advocación a las fiestas de La Patrona, en los meses de junio y julio, se concreta en 1957.

Es en 1957 cuando aparecen relacionados, por primera vez de manera directa, el Concurso de Ganado y el santo patrón de campesinos y labradores y su Romería. En el año anterior seguía siendo un acto meramente civil, sólo con concurso de ganado. En el programa de actos de 1957 consta:

"Domingo, día 30 a las 11 de la mañana, procesión de San Isidro, desde la Parroquia Matriz hasta el parque Conrado Hernández, donde, ante la venerada imagen, se dirá la Santa Misa. Seguida¬mente tendrá lugar la apertura del Concurso Comarcal de Ganado. A las 4 de la tarde Clausura del concurso de ganado.
A las 4 y 30: Romería de San Isidro a la que asistieran carrozas típicas y parejas vistiendo los trajes regionales, haciéndose la ofrenda de los productos del país".

Además en este programa de 1957 figura en el mismo día: Carreras de pastores con lanzas y saltos a regatón. Danzas y bailes típicos y para las 11 de la noche, Fiesta de Exaltación Regional (verbena típica).

Por estas fechas, el cura párroco, Santiago Hernández, junto con los componentes de la comisión de fiestas se erigieron en verdaderos artífices de la fundación de la Romería de san Isidro y de su incorporación al programa oficial de La Patrona. Con el transcurso de los años se ha convertido en una romería multitudinaria y esperada dentro del ciclo festivo anual de La Palma. Sin lugar a dudas, la romería de san Isidro se implantó fuertemente porque -como ya se ha visto- se hace coincidir la feria ganadera con el día destinado entonces a la exaltación regional, con verbenas donde los asistentes vestían la indumentaria tradicional. La romería fue un paso más que se incorporó perfectamente en la sociedad aridanense y su comarca.

Es en 1958 vuelve a reproducirse el mismo acto. Figura documentada en el programa de actos, recogiéndose: «a las 5 de la tarde Romería de San Isidro, a la que asistirán carrozas y parejas vistiendo los trajes regionales, haciéndose la ofrenda de los productos del país. A continuación, danzas y bailes típicos». Durante las siguientes citas sucesivamente se ha ido repitiendo el mismo programa.

Las ofrendas a san Isidro consistían en la recolección de productos del agro insular. Un muestrario riquísimo de frutas, verduras y plantas que los romeros participantes iban depositando en un punto previamente determinado, conformando un peculiar escaparate de colorido y aromas.

En 1958 se incorpora a la Romería de San Isidro la indumentaria del manto y saya. Fue entonces cuando el Ayuntamiento aridanense asumió el manto y saya -falda y manto de color negro sin sombrero- como el traje oficial de la mujer de este municipio. Cuando decimos oficial nos referimos a que este es el conjunto que luce anualmente la joven que resulte elegida reina de las Fiestas de la Patrona, Nuestra Señora de los Remedios. En 1958 lo vistió por primera vez, participando directamente en la Romería de san Isidro, Mary Lulia Fernández Rodríguez, en pareja con Eduardo Anglés Santos, aunque -según veremos-, con anterioridad y fuera de los festejos, lo vistiera Hermela Acosta, en 1957 reina de las Fiestas.

El Ayuntamiento es propietario de esta indumentaria, que hoy se encuentra expuesta en el salón de sesiones. La parte más bella de esta peculiar indumentaria femenina, con rica seda negra, la forma el plisado del manto, que se abre en forma de abanico en la espalda de la mujer.

Esta interpretación de la antigua tapada, que degeneró con el tiempo en el llamado manto y saya, está directamente enraizada con los más antiguos testimonios de este vestuario. En Canarias sólo se guarda en su variante más antigua en Los Llanos de Aridane, conservándose de este modo en su pureza primogénita.

En nuestra opinión, la llamada tapada corresponde a la mujer que viste manto y saya utilizando el manto para ocultar su rostro en picarona muestra de coquetería. Es decir, son una misma cosa, aunque con el transcurso de los años la ancestral tapada del siglo XVI dio lugar al llamado manto y saya del XIX, centuria en la que se le incorpora el sombrero y el manto se deja caer libremente sobre pecho y hombros, apreciándose el rostro o, por el contrario, se coloca sobre los hombros. El sombrero bien pudiera funcionar como sujeción del manto sobre la cabeza o como mero modismo de la época. Hay autores que dan el nombre de manto y saya a la conocida mantilla canaria. Sin embargo, la característica fundamental del manto y saya o tapadas parte, al contrario que en la mantilla -en la que el manto se coloca desde la cabeza bajando hacia la cintura- de la cintura hacia la cabeza.

Entre los más conocidos dibujos de tapadas con manto y saya de las Islas que se conocen, se encuentra una espléndida acuarela del francés Nicolás Baudin (1754-1803), que ilustra el diario de navegación de este eminente científico. Baudin visitó Canarias en 1796 al mando de la nave La Belle Angélique. Su escala en Tenerife fue mayor de lo que en principio se pensó y el francés empleó ese tiempo para recoger información sobre la Isla. De esa campaña se conserva un manuscrito en la Biblioteca Nacional de Francia y, en el Museo de Historia Natural de El Havre, una lámina de mujer ataviada con manto y saya de color negro. Se compone este traje de tres piezas fundamentales: falda en pliegues, blusa ajustada al cuerpo, terminando en pico sobre el estómago y rematada desde el pecho a modo de anchos tirantes blancos sobre los hombros y manto, que sube desde las caderas y cubre la cabeza. Puede apreciarse que el manto es una pieza totalmente separada de la falda. Otros interesantes testimonios gráficos son las ya nombradas ilustraciones de Alfred Diston, fechadas en 1824 y 1829.

En ambos casos (Baudin y Diston), la mujer viste el manto y saya de color negro y sin gasa y sin sombrero, piezas que en este mismo siglo se incorporan al conjunto. Para estudiosos de la indumentaria, el color negro simboliza la austeridad, el poder y también la muerte.

Las corrientes universales del romanticismo propiciaron la exaltación de los nacionalismos, de las manifestaciones locales y más próximas. Eruditos y viajeros pusieron su punto de mira en lo particular y en las costumbres de los pueblos, idealizándolos. Estamos frente a una época en la que las indumentarias particulares de cada lugar se concibieron desde diferentes interpretaciones, no faltas de imaginación y recreación y, por supuesto, sin apoyatura en criterios académicos y científicos.

Las láminas del palmero Juan Bautista Fierro (1860) son la primera muestra gráfica del manto y saya de La Palma -ahora sobre los hombros- y de la incorporación de la tradicional gasa palmera y sombrero. No dudamos que así fuera en realidad, aunque el objeto de este trabajo es determinar que tal y como se luce hoy por hoy en Los Llanos de Aridane es la manera más antigua de vestirlo.

La diferencia entre el manto y saya oficial de Los Llanos de Aridane respecto de estos dibujos del Setecientos y principios del Ochocientos estriba en que entre mediados del siglo XIX y albores del XX, la mujer no oculta su rostro tras del manto dejándolo caer libremente con elegancia sobre los hombros, de igual modo a como lo recogen Baudin y Diston.

 

 

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