La Virgen de Las Angustias, tradiciones

En el barranco de las Angustias, que nace en el parque nacional de La Caldera de Taburiente, encierra en el fondo el Santuario mariano del mismo nombre. Cada 15 de agosto romeros de toda la isla acuden en "romería" a la llamada de siglos, avisados sólo por los voladores y por el repique de campanas multiplicado por el eco del impresionante y abismal barranco. Durante todo el año los devotos la visitan cumpliendo promesas o rogando su intercesión.

Con sabor canario en la arquitectura, la ermita cuenta con un retablo barroco con pilares abalaustrados y curiosas orlas con curvas y contracur­vas, que terminan en mascarones. La imagen de la Virgen es una magnífica talla policromada de estilo gótico-flamenca, con iconogra­fía de la Piedad o Virgen de los Siete Dolores.

Los historiadores del arte recogen que la imagen  fue traída a La Palma por los propietarios de los heredamientos azucareros del siglo XVI, por el contrario, cuenta la tradición y la leyenda, recogida en 1854 por Félix Poggio y Alfaro, que la Virgen fue portada por británicos católicos huyendo de la revuelta política del cisma religio­so que azotó Gran Bretaña en los siglo XV y XVI.

Cuentan que los ingleses cargados con tres imágenes de la Virgen de los "Siete Dolores" navegaron a tierras cristianas y en su deambular por el Atlántico arribaron a las costas de La Palma. Las imágenes las fueron dejando en el barranco del Agua, en Los Sauces, otra en Santa Cruz de La Palma y la tercera en el barranco de La Caldera. Correspondiendo a la Piedad de la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat, a la Virgen de los Dolores del Hospital de los Dolores y a la del Santuario de las Angustias, en Los Llanos de Aridane.

Poggio y Alfaro termina este relato diciendo que el caballero Jácome de Monteverde "dueño de este barranco y de Argual y Tazacorte, fabricó su primera ermita en el mismo lugar en que los ingleses dejaron al cajón en que ella venía, que fue al pie de las vueltas que suben a Argual en donde se conservan algunos fragmentos". Estas ruinas a que se refiere Félix Poggio, pudieran ser las que se ven en el margen izquierdo del barranco coronadas por una cruz, frente al Santuario.

Entre leyendas, intervención divina y milagros se conservan bellos relatos y favores de la Virgen de las Angustias.

En el protocolo del escribano Andrés de Huerta se conserva el testamento del palmero Nicolás Van Dalle Massieu y Sotoma­yor, otorgado en Méjico en 1723, en el que relata "un milagro" de la Virgen de las Angustias cuando una joven mujer cayó al "río de Tazacorte" (barranco de las Angustias) y aclara que cuando ya se le consideraba ahogada apareció entre unas plantas. Ella manifestó que la Virgen la había recogido y detenido entre sus manos salvándola del ímpetu de las aguas.

La ermita, que se construyó dentro de la demarcación y heredad de la familia Monteverde, se divisa desde el mar por el Puerto de Tazacorte. Cuentan que en agosto de 1745, los barcos "uno de Montañéz" y el "Palmerito", que hacía la carrera de Indias, amanecieron en la rada que forma la desemboca­dura del barranco. Aquí, los pilotos y marinos contaron que habían salido del Puerto de la Guaira con destino al de Santa Cruz de Tenerife "y que por milagro de la Virgen de las Angustias a quien invocaron en tormenta, a pocos días se hallaron a vista de su templo, en donde con limosnas han dado todos muestras de su agradecimiento".

En el Museo de Arte Sacro, de la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios, se guarda un ex-voto donde se relata el naufragio del vapor "Méjico", en 1863. Este barco había salido del puerto de Sisal con destino a La Habana el 12 de septiembre y a 90 millas de tierra sufrió un pavoroso incendio que le hizo naufra­gar. Murieron 163 personas y se salvaron sólo 14 y entre ellos el palmero y maquinista del barco José María González. Después del relato de estos hechos, impreso en letras doradas, consta: "Esta descripción la dedica Manuel González padre del maquinista salvado, en obsequio a Nuestra Señora de las Angus­tias".    

La intervención divina de la Virgen siguió marcando el fervor de los palmeros. La noche del 23 de agosto de 1898 sopló un fuerte vendaval en la Isla. El periódico palmero El País da cuenta de las pérdidas en la agricultura en un 50%, entre maíz, vid, caña de azúcar y frutales. Continua relatando que el barco Rosario que había salido desde Santa Cruz de La Palma hacía el Puerto de Tazacorte sufrió este vendaval y estuvo a punto de hundirse. Concluye la crónica que tan pronto llegaron a tierra "fueron todos los de la tripulación a la ermita de las Angustias a dar gracias a la Virgen por haberles salvado del gran peligro en que se vieron".

Con el transcurso de los siglos el pueblo fue contando otra tradición de la llegada de la imagen. Según cuenta fue la Virgen la que determinó el lugar concreto dónde se debía construir su ermita. Una vez llegada la Virgen al margen derecho del barranco fue colocada sobre una gran piedra, a unos 200 metros más abajo de dónde se encuentra hoy el Santuario. Pasaba la noche y al amanecer la Virgen aparecía en su actual asentamiento. La volvían a llevar donde pensaban construir su casa y de nuevo la imagen regresaba inexplicadamente. Días duró este ir y venir de la Virgen barranco arriba y barranco abajo, hasta que se comprobó que mano humana alguna era responsa­ble de este hecho. Se interpretó que era la propia Virgen la que había elegido el espacio donde se debía construir su definitivo Santuario, con vista directa al mar-océano.

Este relato hizo brotar sincero respeto y devoción y en el lugar donde los devotos quisieron primeramente erigir la ermita se convirtió en un lugar sagrado dónde construyeron un Calvario, con tres cruces de tea. Cada 15 de agosto la Virgen visita este lugar en procesión, acompañada por la arqueta que contiene las reliquias de santos dejadas en 1570 por Ignacio de Azevedo, beato mártir de Tazacorte.

COMENTARIOS (1)

  1. Pedro Pérez dice:

    Muy interesante.
    Mi abuela paterna solia contarnos que cuando la Virgen amanecia en el lugar donde se encuentra ahora, la encontraban con los pies sucios, llenos de tierra. Eso fue lo que les llevo a pensar que era ella la que caminaba durante la noche y sin ayuda humana.

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