Desde el año 2008, el viento devastador de la crisis económica asola a gran parte del mundo. De sus últimos avatares, concretamente, de las noticias sobre el rescate financiero a los bancos españoles en apuros, parece desprenderse que el Estado del Bienestar no causó los desequilibrios que condujeron a la recesión. Las cifras astronómicas del agujero negro de esta depresión las pone la banca: cien mil millones de euros. Hay quien dice que el pozo no es tan oscuro. Hay quien replica que la cifra se queda corta.
Por lo visto, no fuimos los ciudadanos despilfarradores quienes gastábamos más de lo que ganábamos, arrastrando a nuestros países a la ruina. Y es que, en gran parte de la población, había calado el mensaje de que nuestro castigo era justo por irresponsables y derrochadores. Nos lo habían explicado con el famoso, simple y contundente ejemplo de las familias: la economía nacional es como la economía doméstica y si gastamos más de lo que ingresamos nos endeudamos de forma inconsciente y nos arruinamos. Existe otra versión de este didáctico ejemplo: la de los bolsillos del pantalón. Que si el bolsillo derecho ingresa menos de lo que gasta el bolsillo izquierdo, etc. Pero esta versión es más peliaguda, porque, para visualizarla, teníamos que pasar por la bragueta y más valía no tocar los cojones a nadie. De cualquier forma, el recado estaba claro: habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades.
Y así, los ciudadanos compungidos, con la cabeza gacha, purgaban sus excesos con paro, desahucios, reducciones salariales, pérdidas de derechos…, mientras los ángeles del PP y los economistas neoliberales les empujaban fuera del paraíso del Estado del Bienestar, blandiendo, tras ellos, la espada llameante de los recortes. La imagen bíblica se había hecho realidad. Era necesario un ajuste que devolviese la cordura si no queríamos una pena aún mayor. En adelante, Adán y Eva, las personas, las familias estaban condenados, por siempre, a ganarse el pan con el sudor de la frente. El sufrimiento formaría parte de sus vidas.
Sin embargo, las noticias del rescate financiero no indican que los culpables de la crisis sean los ciudadanos derrochadores, sino, más bien, el capitalismo especulador. Por lo visto, los banqueros, cegados por la ambición, se estafaban unos a otros vendiéndose créditos tóxicos de muy difícil devolución y prestaban a grandes promotores cantidades enormes para inflar una burbuja inmobiliaria que, al final, explotó.
Ya nos lo había advertido el economista Paul Krugman cuando aseguraba que las medidas de austeridad no trataban tanto de combatir la crisis como de demoler el Estado del Bienestar. A su juicio, la defensa de la austeridad "no tiene en realidad nada que ver con los déficits; tiene que ver con usar el pánico al déficit como excusa para desmantelar programas sociales". Con rotundidad, el premio Nobel de economía norteamericano concluía que "la recuperación económica nunca ha sido el objetivo; la defensa de la austeridad siempre ha pretendido utilizar la crisis, no resolverla" ("El programa de la austeridad", El País, Madrid, 3 de junio de 2012).
No hemos podido salvar a la banca nacional, pese a los esfuerzos de todos los ciudadanos al suministrar a las entidades en ahogos una gran cantidad de dinero proveniente de nuestros impuestos. Ahora, los bancos serán rescatados desde fuera. Curiosamente, por los mismos que le niegan el pan y la sal a la sanidad, a la educación, a los jubilados, a los mineros, a los científicos, a los funcionarios y hasta a los comedores de Cáritas….
En todo caso, rescatados vale, pero, ¿salvados? Al principio, el gobierno contestó afirmativamente: más allá de los Pirineos nos querían echar una mano y ya está. Ole, ole y ole.
Pero, al poco, el gozo a un pozo. La inflexible Europa de los mercaderes nos aclara que presta el dinero a nuestros bancos, si los españoles nos constituimos en sus avalistas. Sí, nosotros, los recortados, y sin pedir nada a cambio. Salvo, quizás, resignación para afrontar la travesía del futuro, de recorte en recorte, hasta el desahucio final.


Lúcido análisis de lo que está pasando. Los que nos han metido en el agujero se van de rositas con indemnizaciones millonarias y a los ciudadanos nos desahucian. Las politizadas cajas de ahorro dejan sin ahorros a miles de ciudadanos por su desastroza gestión y el Gobierno le inyecta dinero a Bankia que pese a todo siguen diciendo que es "solvente". El rescate es una "ayuda" y Rajoy se esconde y no da la cara, él que iba a dar confianza a los mercados. La esperanza se esfuma, nuestros jóvenes tienen el futuro negro pero lo peor, como bien dices, es que estamos resignados mientras desmontan el estado del bienestar que tanto nos ha costado construir.
Estimado don Salvador, por lo que nos cuenta, ya sólo nos queda la posibilidad de pasar nuestra indignación del bolsillo izquierdo al derecho, y viceversa… Y, aprovechando que pasamos por la bragueta, comprobar que todos nuestros efuezos son como "mear y no echar gota".
Pero al menos lo intentamos… Saludos.
Lo que es, es. Punto final.
Estimado Salvador: como bien dices en este revelador artículo, se acabó lo que se daba y ahora, como siempre, a pagar justos por pecadores. Al menos, las grandes corporaciones se conforman con desmontar el estado del bienestar. Hace treinta años nos habrían metido en una guerra a gran escala, con decenas de millones de muertos, cientos de miles de desplazados y decenas de miles de contratos para reconstruir Europa. Esta crisis parece sólo el principio del fin de la actual civilización. El siguiente estadio prefiero no imaginármelo porque me da pavor.
Señor Salvador, déjeme que le felicite primero por la presentación de su blog. La frase “es historiador y pertenece al vilipendiado, aunque no por eso menos glorioso, cuerpo de profesores de enseñanza secundaria” ya me ha cautivado. Aunque creo que el sistema en su conjunto se acerca bastante a la definición de un fracaso, tengo mucha admiración por las personas que se dedican a la enseñanza, así que vaya eso por delante.
Sobre el tema, pues me toca matizar algunas cosas…
Tiene toda la razón en que el incendio se originó en el sistema financiero, pero eso no quiere decir que nuestro estado del bienestar no tenga desequilibrios.
Como país tenemos problemas con el sistema financiero y también tenemos muchos problemas que no tienen nada que ver con el él. Por eso, aunque la crisis financiera ha sido prácticamente global, nosotros nos estamos ahogando y hay otros a los que apenas les ha salpicado el agua.
Sobre la profundidad del pozo, lo cierto es que puede ser cualquiera. El sistema bancario se basa en la confianza, es decir, un banco siempre está en quiebra, pero se sostiene por la confianza (por ejemplo de que todos los clientes no van a ir al mismo tiempo a retirar sus ahorros). Una vez que se pierde la confianza, el agujero puede ser de 50.000 millones, o de 100.000 o de 300.000 (agujero que por cierto se podría llevar por delante toda la Unión Europea).
El tema de que hemos despilfarrado, y de que hemos vivido “por encima de nuestras posibilidades”, más allá de que algunas personas se hayan metido en una hipoteca demasiado grande, o de que resultara inexplicable el número de Porsche Cayennes que se veían por la calle hasta hace poco, a mí me gusta ponerlo en términos de sociedad, es decir, pagamos muchos impuestos y queremos tener muchos servicios y todos gratis.
Por lo que yo he entendido siempre de la Biblia, que por cierto enseña mucho sobre Economía, a ganarnos el pan con el sudor de la frente ya nos habían condenado hace muchísimo tiempo, aunque es posible que todo el mundo no se hubiera enterado.
Sobre las estafas entre banqueros creo que tiene usted toda la razón, pero repito que tenemos otros muchos problemas, y por eso la crisis nos está afectando mucho más que a otros países.
El señor Krugman (quién seré yo para criticar a un Nobel de Economía pero me voy a lanzar), se ha convertido en el columnista más polémico de los EEUU, y por tanto uno de los que más atención despiertan. Probablemente no le va nada mal. Sus libros se venden como si fueran los de Federico Moccia, lo que para un economista no está mal.
En fin, yo intento leer unas opiniones y otras, y a mí no me convence. Admito que estoy más en el bando de la austeridad, aunque habrá que tener cuidado con no pasarse.
En una empresa se puede recortar y recortar costes hasta cerrar el negocio. Costes cero y el responsable contentísimo. Los demás un poco menos. En esto seguramente podemos estar de acuerdo con lo que usted a escrito sobre el “desahucio final”. Sin embargo creo que nosotros tenemos muchísimo donde recortar, sobre todo antes de meter la tijera en temas tan importantes como la sanidad y la educación.
De momento ni rescatados (al menos no como Grecia, Irlanda, Portugal y ahora Chipre), ni salvados.
Parece que con España se va a intentar un nuevo tipo de rescate “progresivo”, lo veremos en las próximas semanas, pero los hombres de negro ya están al mando.
En fin, se me acaba el tiempo… si no le importa aprovecho para promocionar mi blog, que estoy empezando y me viene bien tener alguna visita.
http://apuntesparaentenderlaeconomia.blogspot.com.es/
Saludos cordiales.
Errata: Sobre el tema de si vivimos o no por encima de nuestras posibilidades, evidentemente quería decir que pagamos pocos impuestos (poquísimos) y queremos
tener muchos servicios y todos gratis.
Artículo muy clarificador que nos recuerda, para los despistados, que los que estamos sufriendo recortes, pérdida de derechos, subidas de impuestos,…etc tenemos muy poca culpa de esta crisis, como algunos interesadamente quieren hacernos creer. Que los principales responsables se encuentran entre los que están recibiendo miles de millones de subvenciónes públicas: los banqueros, y muchos de los políticos que se sentaban en los consejos de administración de estas entidades (por ejemplo en Bankia 16 del PP).
Interesante artículo Salvador. Además de clarificador, escatológico. El fresco de MASACCIO que aparece en el encabezamiento nos recuerda que fuimos-ya no estamos- en el Paraíso, o sea el Estado del Bienestar. Que los neoliberales quieren imponer sus tesis. Pero como dice Hobsbawn en su última obra-Cómo cambiar el mundo- ni ellos mismos, ni el capitalismo rampante y supuestamente triunfante sabe cómo salir de la crisis. Para este historiador la tesis marxiana de las crisis periódicas del modelo económico capitalista se confirman. Por lo tanto, de nosotros y de la democracia real depende intentar conseguir que "el ajuste" se pueda parar, o suavizar; aunque las perspectivas-las últimas noticias que he oído son desalentadoras- son poco halagüeñas, con más bajadas de sueldos a los empleados públicos, congelación de pensiones y subida del IVA.
Para uno que emigró a los países nórdicos parece que no pagamos suficientes impuestos. Serán algunos, pero lo que es la clase trabajadora, y la empobrecida "clase media"-o lo que queda de ella sí que los pagan. Claro el dinero sumergido, las amnistías fiscales y otras artimñas contables valen para unos cuantos, y mientras "LIBORIO" paga los platos ratos, remedando lo que decían nuestros abuelos que emigraron a Cuba,precisamente por la crisis de la cohinilla, y recogiendo un dicho popular de la isla.¿Adónde vamos a emigrar ahora, en estas paradisíacas islas?
Bien, pues, de momento como se ve en el cuadro estamos expulsados…
Señor Demócrito, que pagamos pocos impuestos (como sociedad) no es una opinión mía, ni mucho menos.
Además yo soy un pobre asalariado y le aseguro que pago bastantes. Espero que usted también.
Pronto pagaremos todos un poco más.
Sin embargo, la recaudación es muy baja, y evidentemente a eso es a lo que me refería.
A pesar de que en el IRPF y en el impuesto de sociedades estamos en los tipos más altos de Europa, la presión fiscal (la recaudación como porcentaje del PIB) es la más baja de Europa.
Es alucinante, y no se explica por la economía sumergida, porque la economía sumergida no se contabiliza en el PIB, es decir, ese fraude hay que “contarlo aparte”.
¿Por qué es tan baja? ¿Cómo es posible que sea incluso más baja que la de Grecia? Pues seguramente no hay un solo motivo. Sin duda es la prueba de que hay fraude en la “economía legal” pero no creo que eso lo explique todo. Seguramente también falla el diseño del sistema de impuestos, por exceso de complejidad, o por bonificaciones y desgravaciones inapropiadas.
No lo sé. No tengo las respuestas, pero no me cabe duda de que es uno de los problemas más graves que tenemos.
Sobre cómo salir de la crisis y la necesidad de cambiar el mundo, creo que no podemos perder la perspectiva.
Mientras nosotros nos hundimos en el pozo, principalmente por nuestros propios errores, hay países que están mucho mejor que nosotros. La crisis en los EEUU es una tasa de paro del 8%.
Al mismo tiempo hay países que crecen como locomotoras, y aunque sea siempre a un ritmo dolorosamente lento, parece que se reduce la pobreza en el mundo.
No sé si usted le habrá mirado alguna vez un taxista con cara de pena cuando le dice que es de España, pero no se engañe, nuestros problemas son un poco más locales que globales.
Conocidas las causas, ahondadas en España por todo lo mencionado, sólo nos queda saber si la medicina que se nos ha recetado, nos va a curar.
Mucho no se fían de nosotros ya que cada vez nos piden más por el dinero que nos prestan: prima de riesgo. Y hoy mismo he leído en la prensa unas declaraciones del ministro Montoro, diciendo que no hay dinero, que incluso los sueldos (léase los de la función pública), estarían en peligro si no acatamos la susodicha medicina: más recortes en forma de bajadas de sueldos en la empresa pública, subidas de 6 puntos en el IRPF a los autónomos, el IVA, en determinadas cosas subiendo de una forma desproporcionada, más toda una serie de impuestos que graban enormemente hasta los gastos funerarios.
¿Hacia dónde vamos? No me gustaría ser tan apocalíptico como algún amable contertulio ni tan pesimista como otros. Que razón no les falta. ¡Vaya!
¿Qué también podrían arbitrarse otras medidas?, pues probablemente. ¿Serían suficientes?. Pues probablemente, tampoco.
¿Entonces tenemos que seguir tragando como corderitos mientras el gobierno prosigue con su escalada de deflacción interna, ya que no puede hacerlo con la moneda, enfriando la economía, cargándose el estado de bienestar que nos quedaba y apretando, ordeñando cada vez más la teta de aquellas vacas a las que cada vez nos queda menos leche, con la única pretensión de reducir el déficit privado?. ¿Y cómo estimulamos el crecimiento si estamos congelando cada vez más el consumo? (Tesis de Krugmann) ¿Unos vez rescatados los bancos se procederá al rescate de los ciudadanos fluyendo el crédito y promoviendo el empleo? ¿Qué bases sólidas hay para crear un tejido productivo que dé cobijo a tanto parado?. ¿Cómo hacerlo?. Ni el mísmísimo Krugmann, lo ha explicado, aún cuando algunas de las tesis que sostiene-comparto opinión con Unoqueyaemigro-, y esto lo añado yo, provienen del sitema político y social norteamericano, donde tienen su propio Banco Central y su "maquinita" para fabricar dólares.
Es cierto que si queremos buenos servicios hay que pagar más. Eso también lo he vivido in situ, en los paises nórdicos y en el país de Obama. La tesis elemental es, pero ¿de dónde?.
¿El "sangre sudor y lágrimas" de Churchill?. Porque al menos el mandatario británico aportaba un cariz positivo como epílogo a su sentencia, con el: Victory, Victory, Victory, a cambio de todo aquello. Pero ¿Y en ésta España que nos ha tocado vivir?
Que les sea leve lo que queda de día. Buenas noches.
Saludos cordiales…
Nuestros problemas son globales, pero con concreciones locales y específicas.
Si no se diera esa globalización no se explicaría esta crisis, que, por cierto afectó a numerosos países. Unos han salido, o podido salir, en parte. Y otros, nosotros mismos, estamos en la fase de la plena recesión.
Según algunos economistas es una crisis "sistémica"; y , por lo tanto, inherente al propio sistema económico vigente. Y consecuentemente las soluciones no son fáciles, sino diferentes. Pues salir, se saldrá. Lo que no sabemos es el cuándo y el cómo.
Incluso alguien ha dicho que todas estas medidas sólo sirven para "calmar", en parte la voracidad de los mercados. Y que si no hay otras medidas, no se producirá el verdadero crecimiento.
Lo que sí está claro es que el mundo futuro ya no será el de antesdeayer, qué el paro "estructural" será una realidad persistente, que el dinero "fácil", y que se conseguía y se daba a mansalva por las entidades financieras ya no existirá.
Y en fin, que la cosa va para largo.
Sobre el sistema impositivo y la economía sumergida habría mucho que hablar.
Por ejemplo, los de la economía sumergida, aparentemente no "están",pero pagan algunos impuestos, los "indirectos", que pagamos todos; y , además, también "consumen". Por lo tanto algo contarán en el P.I.B. Otra cosa es el fraude descomunal que cometen, que hace que todo el resto tengamos que "pagar" los platos rotos de toda la crisis.
Conseguir en el futuro "el pleno empleo", y que las nuevas generaciones vivan bien, va a ser muy difícil. Los recortes son los que son, y los ajustes coartan y eliminan muchos derechos, y elementos positivos del estado del bienestar. A veces decir, que se está haciendo lo que se tenía, o lo que hay que hacer, porque no queda otro, suena bien, contundente. La pregunta sería ¿en beneficio del conjunto de los ciudadanos o de unos pocos?
(…).
Don Salvador, estimados amigos, igual desearles unas felices y recortadas vacaciones, se lo toman a mal.
Nada mejor cabe esperar para la vuelta:
Se acaba la indignación
Se ha marchado la utopía
La noche se come al día
No hay lugar pa la ilusión
La Prima da un subidón
El Paro se ha disparado
La Bolsa se ha desfondado
Los Bancos no dan dinero
Pa que quiero el monedero
Si el mundo se ha terminado
Cordiales saludos… y seguimos mejorando.
A Mala Cara,
Buen Tiempo.
No hace falta ser un experto para saber que la humanidad se enfrenta hoy a calamidades sin precedentes. Jesús se refirió a nuestro tiempo cuando advirtió a sus discípulos: “Habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a suceder.” (Mateo 24:21)…..
Pues sí, la cosa parece que va en serio:
21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.
24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
¡Será posible!
¿Acabarán hasta con los Mercados?
Vaya, vaya, con San Mateo.
Don Salvador ¿Tan bien se pasa en el paríso terrenal, que no piensa volver a casa por Navidad?
Bien se sabe que la cosa no está para derroches, pero una tabletita de turrón, al menos.
Cordiales saludos y los mejores deseos. No hay que desanimarse.
Saludos, don Pedro. Gracias por derrochar memoria y acordarse. Después de haber rebasado el momento de incertidumbre de esta mañana, creo que puedo decir que nos veremos pronto. Un fuerte abrazo y, también, mis mejores deseos.