La isla de La Palma considerada por derecho propio una de las zonas con más paisajes atractivos de nuestro archipiélago, puede apostar por un turismo rural y de calidad. Esta oferta desarrollada durante años por los palmeros nos ha dado fama como destino turístico, lo que nos ha permitido presentar numerosas rutas que han aparecido en paneles informativos, dípticos, catálogos, guías, Webs, etc. y que atraen al año a muchísimos visitantes que recorren incansablemente toda nuestra geografía. Por ello somos pioneros en Canarias realizando la señalización de los senderos de acuerdo con los modelos de tipología de señal y seguridad de la Asociación Europea de Senderismo.
Por cierto, el mantenimiento de los senderos es competencia del Cabildo Insular que también es el promotor de su homologación, como se recoge en el Decreto 11/2005, por el que se crea la Red Canaria de Senderos. Todo ello lo gestiona la Consejería de Medio Ambiente.
Así que cuando este último sábado me fui de excursión a Marcos y Cordero me he llevado una muy desagradable impresión; me imagino que la misma que se habrán llevado los cientos de personas que diariamente recorren esta artería verde de nuestros montes. No parece serio que sean los taxistas los que tengan que advertirte de que hay un paso malo por desplome, un sitio de mucho tránsito por el que prácticamente todos los visitantes bajan y pasan. Resulta imperdonable que no existan indicadores del nivel de dificultad, ni la ubicación del derrumbe. No es de recibo que una de las rutas más visitadas anualmente esté cerrada desde principios de año por culpa de los desprendimientos provocados por las lluvias torrenciales de enero, que se han llevado unos cinco metros del camino, dejándolo en un estado muy peligroso. Tampoco parece aceptable que nuestro Cabildo aún no haya tomado la decisión de arreglar esa zona concreta. Antes al contrario, se cubre las espaldas (por no decir otra cosa) colocando un pequeño cartel en los nacientes de Cordero, indicando que la vereda no es practicable. Es verdad que en la página del Cabildo sobre senderos hay un aviso de su cierre. Es verdad que los que descienden lo hacen bajo su responsabilidad. Pero digo yo ¿no es más fácil arreglar el camino y evitarnos un disgusto de imprevisibles repercusiones o es que La Palma no les importa? Esto se podría solucionar anclando una cadena en la pared para que sirva de quitamiedos, o simplemente llevar una cuadrilla de operarios que en pocos minutos pueden rebajar y ensanchar la travesía.
Por eso resulta paradójico que en un momento, y por ineptitud, estemos dispuestos a perder todo el esfuerzo desarrollado durante años. Todos sabemos lo complejo que es hacerse con un nombre en el sector turístico, donde compiten tantos destinos y lo fácil que resulta perderlo por malos ejemplos y sobre todo por una mala gestión. ¿Es qué aún no saben que hay que estar invirtiendo constantemente en acondicionar las veredas? Así resulta que vendemos la imagen de isla verde, de senderismo y naturaleza agreste; e incluso ahora fomentamos e invertimos en la Transvulcania (y dejo bien claro que no sólo no estoy en contra sino que desde aquí la apoyo), pero no puedo sentirme satisfecho con las incongruencias ni con las formas de justificar y costear este evento. Me explico: por un lado se acaba de aprobar el Plan de Uso y Gestión del Parque Natural de Cumbre Vieja que en su artículo 33, apartado (1m), dice que en zona de uso restringido "están prohibidas las actividades deportivas de competición organizadas". Probablemente todo siga hacia delante y se justificará lo injustificable. Por otra parte tengo entendido que esta actividad (más propia de la Consejería de Deportes que de la de Medio Ambiente) consume un alto porcentaje de los presupuestos de esta última, que sí debe garantizar la protección y conservación de todo el patrimonio natural de la isla de La Palma y sobre todo de nuestros espacios naturales protegidos. Y esto sí que nos afecta.
Seamos serios, no se puede dejar abandonada esta ruta tanto tiempo ni se puede jugar diariamente con la vida de tantas personas. Quizás si fuera algún paso sin promocionar y poco transitado, como el indomable Barranco del Río, podría entender esta desidia, pero sencillamente me parece inexcusable que un sendero tan importante aún esté sin arreglar tentando constantemente a la suerte. Será mejor que se pongan a trabajar en ello por si la estrella cambia.

