En 1947, el insigne articu
lista conejero Rafael Medina Armas, bajo el seudónimo "Fidel Roca", publicaba en el Semanario Pronósticos de Arrecife un escrito con motivo de la celebración de la primera edición de la Regata de San Ginés. Su título era "Caballeros del Mar" y en él describía a los primeros regatistas que visitaban Lanzarote como aquellos que han luchado valientes y heróicos contra los elementos y han competido en noble lucha con la sola arma del arte de saber llevar unas quillas en alas de lona. Finalizaba este precioso artículo: Vi en vuestra gesta heróica la llegada de los hombres de paz como símbolo de lo que el mundo anhela: Esperanza de hombre de buena voluntad.
Cuando se publicó este escrito, Alfredo Morales Armas era apenas un niño, pero a lo largo de su vida se hizo merecedor de integrar la excelsa nómina de esos Caballeros del Mar que decribiera Fidel Roca. Desde joven mostró una irrefrenable pasión por el mar y las velas, primero participando en las regatas que celebraban las lanchas costeras entre Puerto del Carmen y Arrecife, posteriormente a bordo del "Tifón", junto a su mujer, Olga, con quien compartió esa pasión por este deporte y junto a quien inició una saga de excelentes náutas como son sus hijos Alfre, Chini, Fede, Queco y Hugo, continuada en la actualidad con sus nietos y, me atrevo a asegurar, que también por muchos de los que hoy practican o son aficionados a este deporte en Canarias. Fue este "Tifón" uno de los primeros snipes que llegaron a Lanzarote gracias a un grupo de entusiastas que crearon, a comienzos de los 60´ la Flota Nº 67 del Casino Club Náutico de Arrecife, nombrándolo a él como Capitán Náutico. Era la época de los barcos de contrachapado, de roncotes contra piratas, de balandristas y chalanistas…
Pero la confirmación de su afición por la vela, segun me comentó en una ocasión, fue en el transcurso de su primera participación en la Regata de San Ginés. Era el año 1964 e iba al mando del "Timanfaya", un velerito de 7.5 metros de eslora; el primer barco lanzaroteño en participar en la prueba. A mitad de travesía se les inundó el compartimiento de proa por lo que casí tienen que abandonarlo temiendo su hundimiento. Después de esta durísima experiencia fueron remolcados hasta Arrecife. Un año después construyó su primer "Rubicón" en torno al cual se aglutinaban las ilusiones de la incipiente afición conejera por tener un representante en la San Ginés. Y por fin, en 1966 la victoria ante el "Tirma", "Alondra", "Vendaval"… Aquel triunfo espoleó y propició un mayor interés por esta regata en particular y por el deporte de la vela en general en una isla cuyas gentes parecen despertar de la modorra del mar, como escribiera Fidel Roca años antes.
Soy incapaz de detallar el palmares deportivo logrado por Alfredo desde que en 1962 lograra la victoria junto a Octavio Betancort en los regionales de snipe celebrados en Tenerife; cuatro San Ginés (66, 75, 81 y 97), único patrón en lograr dos Lustrales (75 y 80), Mutuas, Madeiras… El otro palmarés, el humano, rebosa de gente que dentro y fuera de la mar apreciaba su bonhomía.
Cuando en 2003 el Club Náutico de Arrecife crea el Trofeo "Maestro Tito" como homejane a quien fuera experto en dar forma a la madera para que esta se meciera en la mar en forma de barco, y que premia a aquellos que han promovido y auspiciado el deporte de la vela en la isla, el primer nombre que surgió como justo merecedor de tal galardón fue el de Alfredo Morales Armas. Años después el mismo Club puso su nombre a la Escuela de Vela, honrando a quien fue maestro en el arte de saber llevar unas quillas en alas de lona.
A mediados de los 80´ la escueta flota de crucero de la isla se encontraba en el puerto de Playa Blanca (único que disponía de pantalanes);en ese entonces había que ir hasta Arrecife para hacer las regatas y regresar de nuevo. Desde esa época, evocando tiempos de piratas y roncotes de mi padre, Alfredo bromeaba diciéndome Marito tienes las manos de mantequita. Hace pocas fechas, encontrándome unos días en Lanzarote, me lo volvió a repetir con una sonrisa que conservo en la estancia de mi memoria dedicada al mar y a la apreciada buena gente.
Al ser preguntado el filósofo Anacarsis Escita sobre si eran más los vivos o los muertos respondió ¿en que clase de esas dos pones a los navegantes?…
Descansa en paz patrón.


Bonito recuerdo para Sr. "Patrón".
Don Mario, cuídese esas manos. La memoria del mar las necesita.
Saludos.