Tras un pequeño descanso, retomo los artículos de este blog de mar y viento, dedicando éste a la figura de quien fuera uno de esos Caballeros del Mar que mi paisano Fidel Roca describiera en un escrito publicado en el Semanario Pronósticos en 1947, con motivo de la celebración de la primera edición de la Regata de San Ginés.
Los describía el insigne articulista conejero como aquellos que han luchado valientes y heróicos contra los elementos y han competido en noble lucha con la sola arma del arte de saber llevar unas quillas en alas de lona.
Finalizaba deseando algo que pese a los años pasados, hoy más que nunca se hace necesario: Vi en vuestra gesta heróica la llegada de los hombres de paz como símbolo de lo que el mundo anhela: Esperanza de hombre de buena voluntad.
Juan Barreda Díaz, entraba en ese grupo de Caballeros del Mar, desde luego por su condición de excelente navegante y precursor del deporte de la vela a ambos lados del Atlántico, algo a lo que le llevó su pasión por el mar y la lectura del libro "Cosas viejas de la Mar" (escrito por otro palmero amante de la vela deportiva como fue Armando Yanes Carrillo); según me comentó Juan en la preparación de mi libro, quise experimentar lo que tradicionalmente sufrían los navegantes palmeros al enfrentarse al océano con la única ayuda de las velas y el viento.
Pero también le hace merecedor de integrar tan excelso colectivo ese don especial que sólo irradia la buena gente, ser un auténtico señor, ser amigo de sus amigos o compartir su excelente humor del que hacía gala incluso en los últimos momentos.
Su despedida fue en vísperas de la festividad de la patrona de los marineros, la Virgen del Carmen, a cuya procesión nos prometió asistir a bordo el "Ullysse", igual que hiciera hace unos meses haciéndonos disfrutar de su compañía y maestría.
Al ser preguntado el filósofo Anacarsis Escita sobre si eran más los vivos o los muertos respondió ¿en que clase de esas dos pones a los navegantes?…
Amigo Juan, continúas navegando con nosotros.


Don Mario, ya estábamos pensando que se lo había tragado la mar. Siempre es un placer reencontrarse con los "caballeros del mar":
Caballeros son del mar
quillas en alas de lona
veneran a su patrona
maestros del navegar.
Son amantes de la paz
celosos de sus amigos
prodigan la libertad
solo de la mar cautivos.
Estimado Pedro, sus comentarios, como siempre, no sólo suponen un estímulo sino que engrandecen este humilde blog. Gracias y un abrazo.
También, generoso caballero
es don Mario, el marinero.
Gracias por tan bella distinción para mi padre, sin duda su don de gente, buen humor y su amor por la navegación fueron sus grandes virtudes.
Nieves
Enviado desde Venezuela por Eduardo Ortíz Cabrera-Pinto:
"Gracias por el recuerdo de nuestro "Almirante" Juan y que su ejemplo siga llevando el timón a nosotros los amantes de la vela, y el viento logre que su alma alcance su destino en el nuevo mundo.
Un abrazo, Lalo."