La evolución de las embarcaciones (II)

          En el Renacimiento los constructores de barcos se dieron cuenta de que la velocidad no dependía sólo del tamaño de las velas sino que era fundamental la forma y orientación de las mismas con respecto a la nave. Este principio daría lugar al galeón, barco de carga utilizado en los siglos XVI y XVII. Era un barco con una borda muy alta, dos o tres puentes, tres o cuatro mástiles, y un bauprés. En la proa usaba velas cuadras y en popa velas latinas. Su velamen era bastante complejo al objeto de aprovechar al máximo el viento.

          A partir del siglo XVI apareció el bergantín, barco construido con fines militares. Tenía dos palos, mayor y trinquete, y un bauprés, llevando velas cuadras, una cangreja y foques. Derivada de éste surge la fragata, que lleva tres palos y dos puentes, y la corbeta, también con tres palos pero con un único puente. 

          Dedicada al transporte aparece la goleta, que es un velero de dos palos con velas cangrejas, escandalosas y foques. Este tipo de barcos llegó a tener hasta cuatro o cinco palos a finales del siglo XIX en busca de rapidez en las rutas oceánicas.

          De la combinación de estas dos últimas embarcaciones surgen dos tipos de barcos, el bergantín-goleta, con un palo aparejado de bergantín y otro de goleta[1], y el bergantín-barca o bricbarca[2], que dispone además de un palo de mesana hacia la popa.        

          Hasta mediados del siglo XIX la construcción naval se había realizado en base a la experiencia, confiando a la suerte el construir un buen barco. Es en esa fecha cuando se comienzan a realizar estudios hidrodinámicos previos a la construcción de una embarcación que pudieran calibrar si su diseño mejoraba las características de la misma.

          Es la época del último eslabón de la evolución de los barcos antes de su desaparición con la llegada de la máquina de vapor: el clipper[3]. Fue éste un barco muy veloz, llegando a desarrollar hasta 15 nudos. Llevaba entre tres y cinco mástiles, empleando velas cuadras y de cuchillo.

          Además de estos barcos dedicados a las grandes navegaciones oceánicas existían otros de menor porte denominados bermudianos al proceder del archipiélago de las Bermudas, y cuya característica principal era la de tener una gran capacidad para navegar en contra del viento. Esto se conseguía al envergar una vela triangular al mástil y colocar otra a su proa. Dicho mástil se empezó a sujetar a la cubierta mediante unos cables de forma similar a como Guglielmo Marconi afianzaba sus antenas de telegrafía sin hilos por lo que este tipo de aparejo se comenzó a denominar aparejo marconi a partir de los años 30 del pasado siglo.

          Como ya hemos dicho anteriormente, la aparición de la máquina de vapor significó el progresivo desuso de los barcos de vela que fueron incorporándose a la navegación recreativa y deportiva, si bien éstas ya existían.

 


[1] El palo de proa o trinquete lleva velas cuadras y el palo mayor cangreja y escandalosa.

[2] El "Pamir", barco tan íntimamente relacionado con La Palma era una nave de cuatro palos aparejada en bricbarca.

[3] Quizás el "Cutty Sark´ sea el más famoso.

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