La evolución de las embarcaciones (y III)

          La evolución del deporte de la vela ha seguido dos recorridos: la vela de crucero y la vela ligera. En ambos casos la aparición de nuevos materiales y sistemas de construcción a lo largo del siglo XX han evolucionado las embarcaciones hasta nuestros días.

          Según Francisco Javier Martín Pérez[1], podemos denominar vela de crucero a aquella actividad deportiva de vela practicada sobre embarcaciones no diseñadas (en principio) para la competición sino para el mero disfrute de la navegación de recreo en el más amplio sentido de la palabra; embarcaciones dotadas, por tanto, de acomodación suficiente para realizar una navegación de crucero, con autonomía suficiente para ausentarse del puerto base durante largos periodos de tiempo, practicando, incluso, la navegación de altura con seguridad.

          Sin embargo, y dado que la idea de competición está casi siempre presente en los armadores de yates de recreo a vela, se han venido organizando regatas entre embarcaciones de este tipo desde mediados del siglo XIX. En esa época surge la que, sin lugar a dudas, es la competición náutica más prestigiosa y famosa: la Copa América, que comenzó su andadura en 1851.

          Evidentemente, cada astillero fabrica barcos de distintos tipos y tamaños por lo que el principal escollo de la vela de crucero era establecer un sistema justo en el que las distintas esloras y características de los barcos se tuvieran en cuenta. A raíz de este problema se han ido sucediendo distintos sistemas de compensación que, si bien siguen planteando algunas lagunas, han supuesto una mayor equidad en las competiciones.    

          La vela de crucero, a lo largo del siglo XX ha experimentado una importante evolución de la mano de la electrónica, como la introducción de sistemas automáticos de navegación  y de posición mediante satélite, etc.

          La vela ligera es, según Martín Pérez, aquella actividad desarrollada en embarcaciones no aptas para el crucero; es la vela deportiva por excelencia mientras que la de crucero alterna competición y recreo.

          A diferencia de la vela de crucero, las embarcaciones de vela ligera pronto se fueron homogeneizando hasta agruparse en distintas clases que están formadas por barcos que cumplen con las mismas medidas, desplazamiento e, incluso, son construidos por el mismo astillero, como ocurre con la clase Láser.

          Entre estas clases hay algunas que son Olímpicas al estar incluidas en los Juegos, si bien su número ha ido variando a lo largo de los años en función de distintos intereses comerciales, tecnológicos, etc. En la actualidad las clases Olímpicas son: RS:X, femenino y masculino, Láser Radial, Láser Standard, Finn, 470 femenino y masculino, y 49er.

          Otro tipo de clase es la Internacional que comprende aquellas que han sido específicamente aprobadas como tales por la Federación Internacional de Vela (ISAF). Para conseguirlo han de cumplir una serie de requisitos tales como un elevado nivel competitivo de la clase, un elevado número de unidades en activo, una importante implantación en diferentes países, una perfecta administración, un mantenimiento riguroso de reglas internas, etc. Algunas de estas clases son Óptimist, Snipe, y 420.

          La Federación Canaria de Vela[2] tiene reconocidas a las siguientes clases: Óptimist, 420, Láser Radial, Láser Standard, Láser 4.7, Snipe, 470, Thecno 293, 29er, Kite Surf, Radio Control (1 metro), Ideal 18, J-80 y Crucero.

          En La Palma, además de algunos yates de clase crucero, podemos encontrar navegando a las siguientes embarcaciones:

          En la costa Este, pertenecientes al Centro Insular de Deportes Náuticos de Santa Cruz de la Palma:

Óptimist: pequeño barco de proa chata y vela trapezoidal para un tripulante, utilizado como barco de iniciación para regatistas. Su origen es bastante curioso; a los jóvenes de Clear Water, un pueblito situado en la costa Oeste de la península de Florida (EEUU), se les ocurrió utilizar las cajas de jabón industrial que desechaba una fábrica local para colocarles ruedas, una vela, y lanzarse con ellas a  recorrer las calles del pueblo. Ante las vertiginosas velocidades que alcanzaban esos carritos veleros los vecinos, alarmados, hicieron llegar sus quejas al alcalde quien como solución encargo a Clark Mills que se valiera de esos mismos materiales para crear algún tipo de embarcación que proporcionase a los chicos diversión en el agua y no en las calles. Posteriormente un ingeniero naval mejoró el diseño causando un "boom" mundial. El Óptimist es la embarcación ideal para principiantes y navegantes intermedios de edades comprendidas entre los 7 y los 14 años. Es un barco simple, estable y a la vez competitivo, por lo que los niños ganan mayor seguridad en sí mismos y desarrollan sus habilidades. Sus medidas son: 2.30 metros de eslora, 1.13 de manga y 3.5 de superficie vélica, pesando 35 kilos.

Láser: es una embarcación diseñada para un solo tripulante por Bruce Kirby en 1969. Sus medidas son 4.23 metros de eslora por 1.42 de manga. Lleva solamente una mayor, siendo una embarcación simple, ligera y competitiva.

470: barco para dos tripulantes diseñado en 1963 por el francés André Cornu. Mide 4.70 metros de eslora y 1.68 de manga. Ha sido olímpico en categoría masculina desde 1976 y en él obtuvieron los grancanarios Doreste y Molina la Medalla de Oro en Los Ángeles (1984). Es un barco veloz y ligero, y dispone de tres velas: foque (vela de proa), mayor y un spinnaker[3].

Raquero: embarcación de diseño español que se utiliza en las escuelas de vela para enseñar a navegar. Tiene una capacidad de hasta seis personas. Es un barco muy versátil. Tiene orza abatible, mayor, foque y spinnaker. Su eslora es de 5.20 metros y la manga 1.80.

          En la costa Oeste el Club Náutico San Borondón de Tazacorte posee la flota más importante de Canarias de la clase 470, junto a otras embarcaciones como el Láser y

Vaurien: barco para dos tripulantes diseñada por Jean-Jacques Herbulot en 1951. Sus medidas son 4.08 metros de eslora y 1.47 de manga, y lleva mayor y foque. Se trata de un barco ligero, pero robusto, ideal para los jóvenes navegantes que se inician en el mundo de la vela.    

Snipe: es una embarcación para dos tripulantes creada por el norteamericano William Crosby en 1931; su idea era diseñar una embarcación de regatas que fuera fácilmente transportable y publicar los planos en revistas para popularizarlo. Sin duda alguna logró su objetivo pues rápidamente se fueron creando flotas en todo el mundo, siendo hoy la clase que tiene más regatistas federados. Sus características son: 4.72 metros de eslora, 1.50 metros de manga, y 11.9 metros de superficie vélica repartida en una mayor y un foque. No es espectacularmente veloz, primando en su manejo la táctica de regata por lo que tiene un alto valor formativo.

 


 

[1] MARTÍN PÉREZ, Javier: Dirección de instalaciones náutico deportivas. Madrid, Centro Internacional de la Marina de Recreo (CIMAR), 1995, p. 128.

[2] La Federación reconoce a aquellas clases que hayan mantenido una actividad en Canarias con participación de 5 o más barcos en regatas oficiales y organizadas por clubes afiliados.

[3] Vela triangular, generalmente de colores, que se establece con un tangón (percha colocada transversalmente desde el mástil hacia proa) y se usa con vientos francos (de popa o largos). En sus comienzos se llamaba también balón. Según algunos autores el nombre Spinnaker es una deformación de "Sphinx"s acre", Sphinx era el nombre de un barco inglés de 1866, que se cree que fue el primero en usarla, y acre, nombre de una unidad de área, proviene de la gran superficie que tenía esa vela.

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