Después de darle muchas vueltas a la cabeza -amenazada una y otra vez por el hormigueo de las cervicales en tensión-, hemos de reconocer que Julio Iglesias es un genio. Vamos, un visionario a la altura de Nostradamus y muy por encima de los analistas financieros del neocon way of life. Desde hace muchos años y casi sin querer (¿casi sin querer?), con trino de galleguiño en celo, Julio ha ido susurrando -deletreando desde la a hasta la z- el futuro de su querida patria con memorables monólogos interiores que pegadizamente trazan el perfil de una crisis anunciada y, por lo que se ve, colgada a perpetuidad de nuestra conciencia contrahecha por el mosqueo -o sea, por la incertidumbre, la desesperanza, el estocismo y el humor chocarrero, atributos del pueblo español desde los tiempos de la Reconquista-.
Los ejemplos están ahí, incluso para quien no tiene buen oído musical (los epígrafes son míos, pero sé que ni a Julio ni a la SGAE les va a importar esta intromisión):
Confesiones de un funcionario jubilado:
"Siempre igual. La vida sigue igual. Siempre hay por qué vivir, por qué llorar. Siempre hay por quien sufrir y a quien amar (unos que ríen, otros llorarán). Ay. Al final, las obras quedan, las gentes se van (otros que vienen las continuarán: los buenos quedan, los demás se van). La vida sigue igual."
Confesiones de un funcionario en activo:
"Hey! Ahora que ya todo terminó, que como siempre soy el perdedor…, ya ves…, tú nunca me has querido, ya lo sé."
Confesiones de un opositor a plaza de funcionario (a punto de examinarse por segunda o tercera vez después de mucho tiempo de preparación y tras mucho esfuerzo en la sombra con los codos sobre la mesa):
"Queriendo robarles a mis noches el sueño, me olvidé de vivir, me olvidé de vivir. De tantos fracasos, de tantos intentos, me olvidé de vivir, me olvidé de vivir."
Confesiones de un banquero, y de un gurú de las finanzas, y de un especulador en el mercado bursátil:
"Confieso que a veces soy cuerdo y a veces loco, y amo así la vida y tomo de todo un poco. Me gustan las mujeres, me gusta el vino, y si tengo que olvidarlas, bebo y olvido. Y es que yo amo la vida y amo el amor. Soy un truhán, soy un señor".
Confesiones de un político o palanganero de político que ocupa o ha ocupado puestos de poder en cualquier área que reporte remuneración, prebendas y dietas (parlamento nacional, parlamento europeo, parlamento regional, diputación, cabildo, ayuntamiento, consejo de caja de ahorros, etc.):
"Lo mejor de tu vida me lo he llevado yo, lo mejor de tu vida lo he disfrutado yo."

