El domingo pasado se produjeron unos graves incidentes en Tazacorte durante el encuentro Victoria-Las Zocas que han culminado con el cierre del campo bagañete por un encuentro, una fuerte multa económica a los blanquinegros que asciende a mil quinientos euros más la sanción al entrenador Nésmel por tres meses y al defensa Yeray por tres encuentros. Es evidente que el míster no utilizó las formas adecuadas y que tendrá que apechugar con este castigo. Ahora bien, el contexto que rodeó este encuentro y la actuación arbitral parecen orquestadas desde una Federación que, por lo menos, con este equipo palmero dista de ser objetiva y justa. Los equipos llegaban al choque prácticamente igualados y sabedores que el mismo resultaría decisivo para eludir el descenso; se designa para dirigirlo al veterano colegiado José Adán García Jorge-que ignoró un claro penalty en el primer tiempo a favor de los de Tazacorte y que tuvo una actuación tendenciosamente anticasera en la segunda mitad- cuyos antecedentes con los equipos palmeros no pueden ser más desalentadores, nunca el Victoria ha ganado con él y lo ha dirigido en más de una decena de partidos, hace dos temporadas suspendió un Tenisca-Las Zocas con actuación muy parcial a favor de los sureños, hace un mes dirigió el Granadilla -Tenisca, donde pitó un penalti contra los blancos, más que riguroso según los cronistas tinerfeños, y expulsó a dos jugadores palmeros además del entrenador tenisquista que a pesar de que es mucho más mesurado que Nésmel lo calificó con adjetivos bastante peyorativos; pero no fueron estos los únicos despropósitos federativos, ya que encima traen como juez de línea desde Tenerife al mismo que en la primera vuelta durante el encuentro Las Zocas-Victoria señaló un penalti que supuso la igualada de los zoqueros y que en el campo nadie apreció- no es de extrañar, por otra parte, estos privilegios de los que goza Las Zocas, ya que su entrenador Andrés Clavijo es empleado de la Federación-. Es la misma Federación que cuando juega un equipo palmero en casa contra un equipo grancanario pone árbitros palmeros, pero que no confía en la honradez de estos contra los equipos tinerfeños; los palmeros si tenemos que aguantar a los colegiados tinerfeños tanto en Tenerife como en nuestra isla. La culpa de esta situación no dejan de tenerla los dirigentes de los clubs palmeros, que ahora al final de la temporada agasajarán y reirán las gracias del sempiterno presidente Padrón en la Asamblea Insular en lugar de mostrarle la larga lista de desagravios y atropellos que padecen durante la temporada por parte del ente federativo que preside.
Muy difícil lo tiene ahora el Victoria para salvar la categoría, aunque aún depende de sí mismo. Esperemos que, por lo menos, tenga un trato justo por parte de los colegiados; esta temporada en los encuentros de fuera le han pitado hasta más de media docena de penaltis, casi siempre en los últimos minutos y muchos a instancias de los jueces de línea; sus triunfos han costado mucho sudor, el último contra el Laguna, a pesar de que no hubo interrupciones destacadas, llegó tras un descuento de trece minutos. Sé que a mis paisanos muchas veces los pierden las formas, aunque lleven la razón; pero hay que valorar que han salido esta campaña sin hacer pretemporada, con una plantilla con mayoría de canteranos y que se han rebajado en un setenta por ciento sus sueldos , con directivos que hasta alojan en sus casas a los pocos jugadores foráneos de la plantilla y que ,en vista de esta pesadilla que llevan viviendo, declaran que al final de la temporada dejarán el fútbol. Tazacorte lo sufrirá; pero Padrón, su secretario Ramón Hernández, su presidente arbitral Castilla y sus secuaces seguirán impartiendo su "justicia" por los campos de esta provincia.
Para despedirme quiero señalar que si cada vez veo más bajo el nivel arbitral en las máximas categorías, qué puedo esperar de categorías regionales dirigidas por estos individuos. Por supuesto, no apruebo las conductas agresivas, pero mientras los jugadores, directivos y técnicos reciben sanciones contundentes, los colegiados salen impunes de los desaguisados que generan- a los amantes de los culebrones les recomiendo la lectura del acta del Victoria-Las Zocas, de la misma no se desprende que García Jorge estuviera muy nervioso, ya que, aparte de narrar el asedio de Nésmel como si de una película de suspense se tratase, le dio tiempo hasta de contar los escalones de la grada en los que se quedó sentado Yeray tras ser expulsado-.

