Ya en uno de mis primeros artículos en este blog toqué el tema de los entrenadores, pero, transcurridos ya casi dos años desde el mismo, veo oportuno volver a abordar el tema.
Leo, por cierto, innumerables elogios de Helenio Herrera quien en una época que no había segundos, terceros y hasta cuartos ayudantes preparaba los encuentros, dándoles a sus jugadores una minuciosa información de los rivales, se encargaba él de la preparación física y hasta cuidaba de la alimentación, técnicas hoy sumamente tratadas pero en aquel entonces descuidadas; el argentino fue un adelantado a los tiempos.
Y me surge toda esta reflexión tras ver jugar al Tenerife contra el Rayo al comprobar cuánto puede cambiar un equipo si desde la dirección técnica se hacen las cosas con sensatez, coherencia y valentía. Todavía los chicharreros tienen margen de mejora, ya que aún se les ve algo atenazados en la zona de definición, pero su labor defensiva y la cohesión de las líneas es diametralmente opuesta a la que habíamos visto hasta ahora. Qué diferencia con el partido contra Las Palmas, donde tras adelantarse en el marcador se dedicaron a dar pelotazos y a esperar el final colgados del larguero de su portería. Aún así, es verdad que también ganaron con unas decisiones muy favorecedoras de un pésimo colegiado y que no sé cómo Tapia no sustituyó en la primera mitad a un Dubarbier a quien Pino Zamorano pudo expulsar hasta cuatro veces.
Siguiendo en Canarias, los dirigentes de la U.D. o no tienen dinero -si destituyen a Paco sin estar en posición de descenso tienen que pagar cien mil euros más- o poseen más paciencia que el Santo Job para mantener en su cargo a su actual entrenador Paco Jémez. Resulta curioso que en aquel uno de mis primeros artículos criticase a su presidente Ramírez por cesar a un técnico al no gustarle su dispositivo táctico y comentaba que cada estamento del club debía atender su parcela. Evidentemente, ahora no entiendo su resistencia en esta caída libre de los amarillos y con los desatinos que comete su entrenador; en el último encuentro cambió hasta nueve jugadores, incluyendo el portero a pesar de que el suplente no da el nivel ni para la Segunda División; es verdad que han traspasado a Cejudo y que se han lesionado las dos joyas de su cantera, Viera y Vitolo, también advertíamos al principio de la campaña que los grancanarios contaban con un cuadro muy descompensado en el que junto a unos valores muy prometedores existían veteranos con muchas carencias físicas u otros sin el nivel adecuado para tener ciertas aspiraciones. Aún con estas consideraciones, la pérdida de identidad, de juego y los bandazos de la UD parecen hacer necesario el relevo del técnico. Sigue esperando su oportunidad un entrenador de la casa, Toni Cruz, a quien tuvimos muchas campañas en el fútbol palmero; fue un innovador en esta isla en la que aún no habían recalado excesivos profesionales; me parecía demasiado resultadista, aunque tenía las ideas claras; otros con menos méritos han tenido esas oportunidades.
En el panorama nacional sigue acaparando todas las portadas Mourinho, de quien el que esto escribe esperaba más; no en el terreno personal, aunque sigo sin entender cómo le permiten inmiscuirse en parcelas que no le corresponden y justificarse con argumentos tan pueriles como los que exhibe cuando no gana, sino como entrenador, ya que utiliza muy poco a sus suplentes o con los partidos ya muy avanzados; no creo que Granero, Canales, Pedro León y compañía sean jugadores tan normalitos como para que se le dé esa infrautilización; luego, cuando acierta estratégicamente con sus cambios como el día del Villarreal, parece que ha inventado el fútbol – tampoco hay tantos secretos, que ya conocemos hasta la fórmula de la Coca-Cola-. También ha recibido múltiples elogios en los últimos días Caparrós, con el que he sido muchas veces crítico por creer que el Athletic tenía más margen de crecimiento que el que él estaba logrando; quien no siga su día a día desconocerá sus decisiones tan cambiantes sobre algunos futbolistas o sus planteamientos muy conservadores, eso no quita para reconocer que tiene mucho mérito su apuesta por jugadores muy jóvenes o el crecimiento que han logrado otros.
En La Palma lo están pasando mal por la racha de resultados adversos dos técnicos, Valle y Nésmel. A ambos les urge una victoria con la que recuperen la confianza; en el caso del técnico bagañete es fácil criticar su labor, pero hay que considerar que cogió al equipo sin pretemporada, a contrarreloj, guiado por el amor a los colores y no por razones deportivas o económicas.

