Una de las grandes pasiones de mi vida son los viajes, de ahí que tuviera una deuda con este blog al no haber tocado este tema fuera del contexto futbolístico. Trato siempre de ahorrar de tal manera que, por lo menos, en verano mi familia pueda disfrutar de unas vacaciones que nos compensen de lo rutinario que puedan ser nuestras existencias. Para mí el viaje comienza desde el momento en que eliges un destino y empiezas a empaparte de la idiosincrasia de ese lugar y de organizar aquellos detalles que te puedan hacer más cómodas y placenteras tus vacaciones. Con los años ganas experiencia, aunque muchas veces los humanos caemos en las mismas trampas. Evidentemente, la aparición de Internet me ha facilitado mucho la labor de documentación. Últimamente, incluso el boom de los programas de viajeros, en los que los protagonistas a la par que nos cuentan sus vidas o experiencias nos muestran diferentes sitios, suponen una ayuda espectacular para orientar nuestras previsiones o ideas sobre un destino.
Todo viaje dependerá de múltiples factores que harán que tus expectativas queden superadas o en muchos casos también que lo que veas no responda a tus sueños iniciales. Tus gustos también condicionarán la calificación que le puedas dar a un determinado destino. Algunos lugares los tienes mitificados y la realidad te los envolverá de un aura demasiado humano. Puedo poner dos ejemplos de esto en mis últimos años. Estambul superó mis expectativas por su cosmopolitismo, su arte, su exotismo, porque cada rincón que pisabas parecía estar contagiado de historia y también porque no esperaba allí unas infraestructuras tan variadas y modernas. En cambio, de Roma esperaba más; por supuesto, que merece visitarla, ya que la ciudad es un museo en vivo, un baño superlativo de arte y civilización, pero las comunicaciones y la organización de la ciudad me parecieron un tanto caóticas y muy lejos de lo que me imaginaba. La propia época que visites un lugar puede ser decisiva para tu impresión sobre él; Londres en invierno me pareció un poco triste, mi mente parece que no estaba preparada para que en unas vacaciones a las tres de la tarde fuese de noche. Hasta un detalle tan nimio puede influir en tu percepción; lo contrario te ocurrirá si visitas Escandinavia a comienzos del verano, donde el hecho de que a medianoche sea cuando oscurezca me hacía sentir la sensación de estar en otra galaxia que es una de las cosas que busco cuando viajo.
Insisto que los gustos son particulares, los míos se sienten atraídos por aquellos lugares que te presentan cosas totalmente diferentes a las que te ofrecen tus raíces. Por eso, mis recuerdos me llevan hasta Tailandia, donde estuve hace ya más de tres lustros. La decisión de visitar ese país la tomó mi esposa- Lourdes, siempre te estaré agradecido- y yo me dejé llevar; el contacto con una forma de vida tan distinta, los olores, los palacios, la selva, Phuket- el lugar más paradisíaco que recuerdo- hacen que, probablemente, haya idealizado esa zona asiática; te llevas sorpresas positivas, por ejemplo el nivel tan alto de atenciones que recibías en los hoteles y que muchos no imaginan en estos países; en un mundo tan grande no soy muy partidario de repetir, de ahí que no sé si alguna vez la vida me llevará de nuevo hasta allí y me dará la oportunidad de comprobar después de otras experiencias si aquello me sigue resultando tan fascinante.
Como suelo viajar en familia, el sitio también muchas veces está condicionado por el hecho de viajar con mis hijos. Eso probablemente me ha llevado hasta muchas islas en las que uno espera encontrar la desconexión que te permita estar conectado con las máximas energías durante el curso y nunca mejor dicho por aquello de mi profesión. Desde esta experiencia muchas veces comparo lo que podemos ofrecer en nuestra isla en cuanto que cada vez más el turismo condiciona nuestra economía. Está claro que fuera del verano podemos ser un destino atractivo para amantes de la naturaleza, de los contrastes, del buen clima, de la tranquilidad y que además el viaje desde Europa puede con suerte – enlaces, climatología- ser cómodo y asequible económicamente. En verano, en cambio, hay infinitos competidores y, evidentemente, tendremos que buscar el turismo peninsular, el canario o aquel más selectivo como el amante del senderismo. He coincidido en mis viajes con peninsulares que habían estado en nuestra isla y la impresión que se llevaban de la misma era muy positiva en la mayoría de los casos. Una de las islas en la que estuve hace un par de años ,Menorca, tiendo a compararla con la mía por su tamaño y por ser un destino idolatrado como algunos desearían que fuese La Palma , incluso esa isla balear para muchos constituye un cierto modelo a imitar; no podríamos competir con sus calas, pero cada rincón de La Palma ofrece unos contrastes y una belleza que allí no aprecié, ya que era una isla muy uniforme, es decir, sin grandes contrastes; constituía un destino ideal para que una familia disfrutase de sus playas y su tranquilidad, pero no si buscabas los diferentes paisajes que podemos ofrecer en una superficie reducida.
Bueno, este capítulo de los viajes da para bastante más; por eso, no descarto volver a tocarlo si soportan una vena un poco más sentimental que siempre va asociada a escribir sobre aquello que te gusta y te ha reportado un enriquecimiento cultural y tantas alegrías.

