Odisea hasta la Final

 

 

El Victoria se proclamó ayer finalista de la Copa Heliodoro tras derrotar en la tanda de penaltys al Charco del Pino. No hay tiempo para celebraciones, porque el domingo se juega la permanencia en 3ª ante el Orientación Marítima en Arrecife. Lo peor es que no dependen de sí mismos, aunque un empate del Charco del Pino o una derrota de Las Zocas, Teror o Castillo sumado,por supuesto, a su triunfo les daría la continuidad en la categoría. Tampoco pueden disponer de sus mejores hombres, ya que los defensas Ciro, Aarón, el centrocampista Robaina y el delantero Morín están sancionados,además de Robert lesionado.

Ha sido una temporada muy dura para el cuadro bagañete tras ser abandonados por sus directivos; un grupo de jóvenes, a los que se ha sumado en el último tramo de la competición el exjugador y expresidente Pedro Gómez, han logrado que los jugadores que solo han cobrado un par de mensualidades acabasen la temporada con la mayor dignidad posible.

La cortedad de la plantilla, las dificultades para hacer goles han provocado que la Segunda Vuelta se haya hecho eterna y que a falta de pocas jornadas se cayese después de mucho tiempo en posiciones de descenso. A diferencia de lo ocurrido con otros equipos no ha habido favores de equipos vecinos ni mucho menos arbitrajes imparciales; en partidos decisivos contra las Zocas y Mensajero se escamotearon goles y penaltys legales y el Marino le igualó sobrepasado el tiempo reglamentario con un gol al que juez de línea no dio validez. Es verdad, que los jugadores, hartos de tantos reveses, se han excedido en algunas de sus protestas y ahí sí que los Vigil de turno han impartido "justicia" con un ojo notarial para que las sanciones afectasen la columna vertebral del equipo. Luego, no han valido ante los Comités ni informes policiales ni pruebas videográficas, ya que el acta del señor colegiado tiene proporciones bíblicas salvo que el equipo contrario se llame, por ejemplo, Laguna.

Me he resistido a escribir sobre estos temas, porque el fango que cubre a los federativos canarios y españoles que rigen estas competiciones no merece que se dilapiden excesivas energías para encontrar un mínimo de raciocinio y seriedad en la organización de esta 3ª División. En las vísperas de la última jornada aún se desconoce si los puntos que se anotaron los diferentes equipos ante el Fuerteventura se contabilizarán o serán descontados, si se descontasen el Victoria a día de hoy no estaría en descenso; tampoco ha resuelto el Comité Superior de Disciplina Deportiva sobre la reclamación del Playas de Jandía al que le quitaron nueve puntos por alinear a Caliche, jugador que había jugado más de cinco partidos con el Fuerteventura, a favor de los de Pájara está que los federativos de Gran Canaria les dijeron que su concurso era legal y que si se excluye al Fuerteventura por no jugar completa la Primera Vuelta no existiría el supuesto por el que lo sancionan.

En medio de este panorama el Victoria ha tenido que jugar con más canteranos que nunca, algunos como Dayan,Manu procedentes del filial y otros como Joshua, Moli, Cristian o Abimael del Juvenil. La clasificación para la final de Copa ha supuesto una inyección de moral antes del último decisivo encuentro de Arrecife y un premio para una plantilla que ha tenido que autogestionarse y muchas veces estar pendiente de cuestiones totalmente ajenas al juego. Han demostrado estos chicos que hay unos sentimientos que han superado las legítimas aspiraciones económicas; téngase en cuenta que en el club hay jugadores de fuera como Jonay, Aridane o Larsson que han aguantado el curso a pesar de que lejos de sus hogares no percibían lo que se les había prometido.

El pase a la final con partido de vuelta, por supuesto, en Tenerife no fue brillante sin que los blanquinegros aprovechasen la superioridad numérica de la que disfrutaron durante muchos minutos. Eso sí, lo obtuvieron en un encuentro más propio de una película de terror que de una competición deportiva con lluvia de insultos, huevos, botellas de agua y como colofón apedreamiento a la guagua que llevaba al equipo palmero. Se rasgaban las vestiduras en el sur de la isla "hermana" de Tenerife porque el árbitro del partido era palmero; parece que es ciencia ficción que el noventa y cinco por ciento de los partidos de los equipos palmeros contra tinerfeños los pitan colegiados chicharreros que muchas veces incluso son de la zona del equipo rival.

Han pasado veintiséis años desde que el Victoria llegó a su única final de la Copa Heliodoro ante el Tenerife Aficionado (actual Tenerife B) y cayó derrotado ante una escuadra en la que militaban jugadores como Torres, José Antonio,Berto que alternaban su participación con el primer equipo; fui testigo de aquella final en la que los jugadores del Victoria, entrenados entonces por Lionel, no pudieron con los blanquiazules; al final de esa misma temporada obtuvieron su primer ascenso a Tercera tras superar en la promoción al Arucas. Esperemos que el próximo veintidós de mayo haya más suerte y que el Victoria derrote al Orotava, antes confíemos también en haber logrado la permanencia en Tercera.

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