No me ha pillado por sorpresa el descenso del Tete, incluso yo creí que este desenlace llegaría antes. Sin embargo, lo barata que esta temporada resultó la permanencia (ha habido campañas en que se ha descendido con cuarenta y dos puntos, ésta el Málaga se ha salvado con treinta y siete) junto con unos últimos partidos asequibles me hicieron albergar esperanzas. En las dos últimas jornadas el equipo no fue capaz de sumar una victoria que le diera la salvación ni ante Almería ni Valencia que no se jugaban más que el honor y en el caso de los levantinos incluso con la ausencia de sus principales figuras. Evidentemente, el descenso no se fraguó en estos dos partidos sino en una temporada en la que el cuadro chicharrero acabó siendo el peor visitante, el conjunto más goleado y el sexto menos goleador. No me las voy a dar de pitoniso, pero tal debacle la vislumbré en este blog antes del inicio de la Liga por la ausencia de fichajes que marcasen diferencia respecto a lo que había que era un buen equipo de Segunda División. La masa blanquiazul al igual que sus dirigentes estimaron que se podía lograr el objetivo de la permanencia con tal potencial con lo cual me demostraban que tantos años en Segunda les había hecho minusvalorar una categoría en la que conocerían muy bien al Real Madrid y Barça, pero muy a la ligera al resto. Todos esperábamos que a fines de enero con el equipo ya en descenso se trajeran, por lo menos, un par de jugadores que marcasen diferencia y reflotasen la nave; tampoco llegaron. Los dirigentes han señalado que no había dinero así como que Oltra y Llorente no pidieron esos refuerzos; en lo económico equipos con menos recursos se las han ideado mediante diversas fórmulas para reforzarse y en cuanto a Llorente en función de lo que gestionó esta temporada se podrían haber ahorrado su sueldo. De Oltra opino que sin ser el culpable no ha sabido gestionar suficientemente bien sus limitados recursos; por ejemplo, marginó durante gran parte del año a Culebras, Héctor o Román que sin ser unos fenómenos, sí demostraron al final mucha más solvencia que otros como Luna o Manolo Martínez a los que el valenciano se empeñaba en mantener a pesar de sus caóticas actuaciones; también ya he comentado en algún otro artículo su empecinamiento en sumar delanteros cuando el resultado era adverso desmantelando por completo el centro del campo. Vuelve el Tete a Segunda con un plantel que sí se mantiene y se refuerza con un centrocampista y un par de delanteros podría retornar a la máxima categoría; doy por segura la marcha de Alfaro y no hablo de refuerzos en la zaga, ya que esta categoría no es como la Primera hasta el extremo de que la peor defensa puede servir para ella, de hecho fue la que consiguió el ascenso la pasada liga.
En Tercera concluyó ya hace más de una semana la competición regular, aunque las decisiones kafkianas de la Federación hacen que el Mensa siga peleando en los despachos por una cuarta plaza que le correspondería de ser excluido el Fuerteventura , pero que me temo que ya no se la van a dar; sin duda, los rojinegros han sido los más brillantes de los palmeros esta temporada, ya que con una plantilla apañada y agobiada por problemas económicos ( eso sí no más que otros equipos) han estado a punto de entrar entre los cuatro primeros. Se esperaba más del Tenisca que ha pagado su mala planificación- que ha degenerado en la marcha de importantes jugadores-, las lesiones de jugadores claves como Rayco y Albis y la cortedad del plantel. Una vez más el Tijarafe ha logrado la permanencia en una trayectoria descendente pero con una brillante reacción final; su presidente David Martín,que cogió al equipo en Primera Regional y le mantiene en Tercera con las limitaciones de su municipio, yo creo que es el principal baluarte de este club. El Victoria se salvó in extremis con el mérito de dar la alternativa a más canteranos que nunca ( si exceptuamos su primera campaña en Tercera en la temporada 1984/85 en la que fue colista) y de que logró tal resultado sin tener ni siquiera directivos. Y lo peor vino de Los Llanos que descendió cuando en julio partía con ilusiones y un presupuesto para ascender; los vaivenes que ocasionaron los continuos cambios en la plantilla y la falta de reacción tras el cese de Barrios originaron que un equipo que podía haberse mantenido sin grandes problemas -ni económicos- sufriera tal varapalo.

