Fútbol y dinero

Los fichajes de Kaká y  Cristiano Ronaldo por el Real Madrid han desatado una gran polémica estos días entre futboleros y no tan seguidores de este deporte de masas. El coste, especialmente, del portugués ha hecho poner el grito en el cielo a muchas personas que lo han elevado a la categoría de escándalo por la grave crisis económica que padecemos. El artífice de estas operaciones ha sido el nuevo presidente madridista Florentino Pérez, a quien desde las tribunas periodísticas se le ha obsequiado con adjetivos como estratosférico o propio de otra galaxia; muchos de los que le tributaban tan grandes piropos probablemente eran los mismos que denostaban de su figura, cuando hace tres años abandonaba la nave merengue y le creían culpable de haber malcriado a los galácticos.

El dirigente blanco ha realizado los cuatros fichajes más caros de la historia del fútbol, los dos mencionados más los de Zidane y Figo. Él señala que son fichajes rentables y que se amortizarán con la venta de camisetas, publicidad, partidos amistosos, televisión, etc..  Pero a día de hoy el Real Madrid es el quinto club más endeudado del planeta.

Se cuestiona también la permisibilidad de la Hacienda española con estas operaciones, cuando precisamente los clubs de fútbol le deben ingentes cantidades a esa entidad que con otros mortales es tan rigurosa. Muchos señalan que los  ingleses que lo han inventado casi todo en este juego, incluidas las ganancias atípicas que ahora sostienen las economías más poderosas de los equipos, no pueden llegar a estos extremos porque allí el fisco es mucho más duro.

Patética, no obstante, me ha parecido la intervención de Laporta hablando de imperialismo blanco; es que acaso el Barça no ha invertido también grandes cantidades en jugadores de calidad incluso más cuestionable, nos olvidamos ya la forma en que gastaron en tres extranjeros del montón el dinero ingresado por el traspaso de Figo, claro que el presidente entonces era Gaspart. Por cierto, si mencionamos aquel traspaso habría que recordar que el dinero de aquellas y otras operaciones lo obtuvo Florentino de unas recalificaciones que también merecerían ciertos reparos éticos a la clase política.

Confieso que siempre he creído que los logros deportivos hay que conseguirlos en las canchas de juego y no en los despachos federativos y que esta idea me hacía rechazar el modelo de competiciones como la NBA. Pero, hechos como que las televisiones hagan aún mucho más poderosos al Real Madrid o al Barça, que las Administraciones premien a los equipos morosos por su mala gestión con subvenciones para hacer frente a sus deudas, que los jugadores cuando tienen una buena racha haya que revisarles el contrato y rechacen uno por objetivos, hacen que ideas como las de un tope salarial, la ejecución real de los avales directivos en caso de deudas por mala dirección, las devaluaciones o revalorizaciones de los contratos en función de las categorías o puestos obtenidos me parezcan ideas totalmente aprovechables y deseables para acabar dando un  toque de sensatez y cordura al mundo futbolístico.

Con toda esta historia quien se estará frotando las manos será la prensa deportiva que cuenta con una enorme materia prima para animar el verano y las especulaciones de los seguidores culés y merengues en su  pelea por dominar la galaxia futbolística vetada al resto de los humanos.

No quiero despedirme sin felicitar a los seguidores del Tenisca que acaban de eliminar al filial de todo un Zaragoza con jugada maestra de Zerpa en la sustitución del portero para los penaltys, estrategia de este tipo parecía solo al alcance del balonmano. Y también a los del Tenerife que han devuelto con gran brillantez a Canarias a la Primera División- en La Palma esa hazaña fue bastante menos celebrada que cualquiera de los tres títulos del Barça, aunque el día después de la Televisión Canaria también me resultó excesivo-. Espero que ambas hazañas tengan su reválida con el ascenso del Tenisca y el campeonato de Segunda División para el Tete.

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