Amigos musicales es un término acuñado por mí pero fácil de entender: son esos amigos con los que, inevitable, y placenteramente, hablamos de música. Si se fijan tenemos amigos temáticos con los que hablamos de ciertos aspectos de la vida que en contextos normales no podemos. En mi caso hablar de literatura puede ser embarazoso, incluso vergonzoso, según el tipo de reunión, eso o que simplemente no surge, apetece o procede, pero cuando te encuentras a ese amigo especial te desquitas comentando sobre el último libro que has leído, sobre aquel movimiento literario, o sobre la última escritora que te cautivó. Hablar de música debe ser más normal (te miran menos raro), pero igualmente tienes que encontrar un friqui que esté a la altura. Y por supuesto que hay más temas, eso ya depende de cada cual. Por contrapartida están los temas comodín o recurrentes, como hablar de fútbol o del tiempo meteorológico. La mayoría de amigos están salpicados por variados temas. No es que solo pertenezcan a uno. Pero algunos lo llevan escrito en la frente, como si de una etiqueta musical se tratase.
En este caso me interesan los amigos musicales porque para eso mis mejores amigos musicales son Los Hermanos Cabrera. La amistad ha trascendido y es mucho más, pero la música es nuestro nexo de unión. La música, si, la bendita música.
A los Hermanos Cabrera los conocí en el instituto cuando tenía 17 años. Era una época en la que necesitaba expandirme musicalmente, ya que mente y cuerpo me lo pedían a gritos. En esa época no había Internet. La radio era lo más parecido. Recuerdo hasta escuchar discos de jazz de mi padre, era un esfuerzo muy grande el que hacía, pero es que ya no sabía donde buscar nuevas vías. Un amigo se dio cuenta de la situación. Se llama Carlos Pais (de San Antonio – Breña Baja) y con su sensibilidad especial nos presentó. Me dijo, tienes que conocer a Julio, tienes que poder acceder a su música, se llevarán bien.
Quiero aprovechar para agradecer a Carlos el magnífico detalle, su capacidad visionaria y ser tan perfecto Celestino.
Tal cual predijo, ocurrió. Nos presentó una mañana durante un recreo. Julio, Miguel; Miguel, Julio. Al rato me encontraba subido en su coche (un viejo Nissan modelo V16 color gris plateado) camino de su casa en el Porvenir – Breña Alta. Julio era un poco mayor que yo, dos o tres años, ni recuerdo exactamente ahora, y ya tenía carné de conducir y manejaba. Recuerdo que en el coche, de camino, escuchábamos una cinta de casete de grabaciones de la radio. Había un programa muy bueno los sábados en Radio 3 dirigido por el periodista musical Paco Pérez Brian. Comentaba y ponía canciones del panorama rock; rabiosa actualidad. Era una fuente a la que acudíamos puntualmente todos los chalados de la música. Yo me tiraba en mi cama esas dos horas en la sobremesa de los sábados (de 15 a 17 horas) como quien se sienta a ver su serie favorita: religiosamente. Eso si, con el casete y una cinta virgen siempre preparada a mano. Una de esas cintas de su propia cosecha tenía Julio puesta. Sonó una canción que reconocí. Buena, de la banda bostoniana Morphine. Solo tenían un disco publicado (Cure for Pain; 1993) pero estaban pegando duro por la calidad y originalidad de su propuesta: batería, bajo de dos cuerdas, saxofón y voz. Comentábamos desenfadadamente sobre tan curiosa banda mientras ilusionado y expectante me dirigía a su templo musical.
https://www.youtube.com/watch?v=yNEYKrFJgRo
Cuando llegué al salón donde Los Cabrera tenían instalado todo el apartado musical, comprendí que había encontrado los Jardines Colgantes de Babilonia en formato audio. Repisas repletas de discos compactos, discos de vinilos por todas las esquinas, y gavetas que abrías y encontrabas desfondadas porque no podían soportar el peso de tantos casetes. En el centro, en un mueble sobre la pared, había un equipo musical de alta fidelidad con dos altavoces potentes; enfrente, un cómodo sillón para sentarse y disfrutar.
Me sentí abrumado, no sabía por donde empezar, había tanto para escuchar que se me desparramaba la vista cuando miraba las tongas interminables de CDs. Julio, muy amablemente, me asesoró: me iba poniendo discos, como una especie de muestra, y alternaba mientras los comentaba. Lo que más había era pop y rock, americano y británico sobre todo, más música española y europea. No había límites pero el rock era el género vehicular. Rock alternativo, rock clásico, rock indie, rock grunge, rock folk… todas las variantes que os podáis imaginar.
Era fascinante, otras culturas existían y la música nos lo recordaba; al mismo tiempo no dejaban de ser culturas similares, por lo menos teníamos similitudes. Escuché músicas que te transportaban a otros lugares, a urbes enormes, a prados inmensos, a pueblos fríos y remotos. Lugares y gentes a las que nunca conocería pero que la música me hacía sentirlas cercanas. Te sentías irremediablemente moderno. Te sentías partícipe de la aldea global. Una nueva dimensión se me abría.
La lista sería larguísima, pero pongamos algo de que lo que se coció en esa época. Hablamos del año 1993, que serán casualidades o no, pero ahora al revisarlo me parece un magnífico año musical. Algunas de las obras más queridas por mí son de esa cosecha. También de 1994.
Como Gentlemen, de The Afghan Whigs, uno de los discos que más me han marcado. Cuando los descubrí en casa de Los Cabrera rápidamente me cautivaron. No era una de las bandas que más vendían pero si era una de las mejores. Me gustaba como aullaban las guitarras y la dolorosa voz del cantante, Greg Dulli. Su música hería lo más profundo del alma, pero al mismo tiempo te proporcionaba un placer incalculable. Este disco lo grabé en cinta y se convirtió en fiel compañero. Me la llevaba a todas partes conmigo. El disco me parece magnífico de principio a fin. Y cuando lo vuelvo a escuchar después de tantos años me vuelve a gustar igual que el primer día.
https://www.youtube.com/watch?v=fIAXN4iF7VQ
Muy generoso Julio me ofreció toda su música. Me prestaba los CDs. sin ningún tipo de problema. Solo había una condición, había que devolver material para pillar nueva remesa (como en la biblioteca). En aquella época adolescente mí medio de transporte era una bicicleta. De mi casa a la de los Cabrera debe haber unos 5 Km. aproximadamente. Yo los pedaleaba con mi mochila colgada a la espalda, la cual nunca iba vacía porque, o bien llevaba discos de entrada, o bien los llevaba de salida. Así que llegaba a su casa, escuchaba diferentes propuestas, y me los llevaba: 4, 5 o 6 discos, según. Luego los escuchaba en mi casa, grababa lo que me interesaba y a la semana, o dos como mucho, viaje para devolver y aprovisionarme de nuevo.
Otro auténtico bombazo fue el descubrimiento de Tool. Una banda de rock difícil de clasificar, combinaban metal con rock progresivo, poderosas eran sus guitarras y fantástica la voz de su líder Maynard James con su peculiar estilo entrecortado. Ya no era solo la música (que era alucinante) sino la estética de su primer disco, su nombre (Undertow -bajo la ciudad-) que evocaba mundos ocultos y misteriosos, su panfleto interior, como olía. Era realmente fascinante, te transportaba a lugares prohibidos y joder, sentías avivarse tu fuego interior. Julio y yo nos mirábamos en plan ¿de dónde salieron estos tipos para proporcionarnos tantas inexplicables satisfacciones?
https://www.youtube.com/watch?v=fefRy4_0QUo
Y en una de esas sesiones apareció Caco, que es hermano de Julio. De tanto verme por su casa fuimos haciendo buenas migas; además, se dio cuenta que yo pertenecía a la misma tribu que la suya. Siempre me ha parecido un caso único y singular el de Los Hermanos Cabrera, tienen gustos similares pero se complementan perfectamente. Si uno adquiere un disco de una banda, el otro lo adquiere de otra, y así van sumando y ampliando una colección musical de dimensiones bíblicas. No hablamos del trabajo y la obra de una sola mente, sino de dos, con todo lo que eso amplifica. Ya se sabe, dos cerebros piensan mejor que uno y cuatro orejas escuchan mejor que dos.
Otra banda de la época que recuerdo con cariño es Pavement. Los descubrí en una típica e idílica tarde Casa Cabrera. Que diferentes y originales sonaban, que ingeniosos y dulces. Lo que llamaban en la época rock indie, aunque yo en esa época ni me fijaba en etiquetas, estaba tan metido en ese mundo que para mí simplemente era música, la música que me gustaba claro. El caso es que sigue sonando fresco veinte años después. Hasta tal punto que esto se lo pones a alguien y si no le dices nada se podría creer tranquilamente que es actual. El disco se llama Croocked Rain, Croocked Rain.
https://www.youtube.com/watch?v=9n8AO0oya0E
Una banda que nada más escucharla nos dijimos "ños, que clase" fue The Auters. Debe ser una de las bandas más elegantes que haya escuchado en mi vida. Su primer disco New Wave arranca con la siguiente canción llamada Show Girl. Señoras, señores, no se puede comenzar un disco con más elegancia (el resto del disco es igualmente bueno). A mi este disco me evocaba mundos más sofisticados pero igual de fascinantes.
https://www.youtube.com/watch?v=FV4YCZ0FsqY
Sunny Day Real State, otra banda que recuerdo con mucho cariño. Su primer disco me atrapó, Diary (1994). Un rock emocional y una voz lánguida la de su cantante Jeremy Enigk. Su música era liberadora. Y ocurría como con el disco de Tool, su portada y panfleto eran singulares. La portada eran unos manchaguitos, una familia en la cocina, y en su interior habían más ilustraciones de este tipo pero en otros órdenes de la vida. Recuerdo otra que eran unos bomberos corriendo a apagar algún fuego. Viendo ahora la portada, en que la tostadora se está quemando, veinte años después ato cabos y descubro que posiblemente era que iban a apagar ese futuro incendio familiar. Supongo que ya lo habrán extinguido. Por lo pronto me ayudaron a apagar ese fuego interno que demandaba más música contemporánea, más rock teletransportador a otros mundos llenos de luces y tinieblas.
https://www.youtube.com/watch?v=ziNJ_lZTrR4
La lista de música que descubrí en casa de Los Hermanos Cabrera sería muy extensa, podría estar horas y horas. Sirva la realizada como selección-muestra.
Poco a poco yo también fui investigando y consiguiendo cosas nuevas. Básicamente era una necesidad pero también quería ofrecer algo a cambio. Es de bien nacidos ser agradecidos. El camino de compartir ya no solo era de ida, también era de vuelta. Yo descubría grupos gracias a ellos, pero Los Hermanos Cabrera empezaron a hacerlo gracias a mí también.
Uno de los discos que me agencié y triunfó en la época fue Dream Harden (1993), de la banda The Waterboys. Otra de esas portadas deslumbrantes que analizabas con los amigos, como si contuviese mensajes encriptados que había que descifrar. Rock con reminiscencias celtas, guitarras ultra electrificadas, violines, armónicas, teclados y la bonita voz de su líder, el escocés Mike Scott. Un disco que contiene toda la fuerza del rock combinado con la espiritualidad celta. Destila magia por los cuatro costados. Una de las mejores canciones es la que les ofrezco: Glastonbury Song (contiene uno de mis punteos de guitarra eléctrica favoritos; justo lo que es el final de la canción). Pero el disco al completo es muy bueno, se los puedo asegurar. No está íntegro en YouTube pero si hay algunas canciones sueltas, con la misma portada, así que a quien le apetezca las puede buscar y escuchar.
https://www.youtube.com/watch?v=JoqMxoMkNzM
Otro disco que me agencié y triunfó plenamente fue In On The Kill Taker (1993), de Fugazi, con el obelisco de Washington DC bajo cielo amarillo en su portada. Un disco que me parece brutal de principio a fin. Difícil de clasificar. Rock enérgico, hardcore que llamaban, con toques punks, sucios pero melódicos también, canciones contundentes pero con extraños y breves momentos de paz y serenidad. En fin, en mi opinión una maravilla. Una auténtica descarga de furia creativa. Si fuera de Albacete diría un trabajo del copón. Ahí van las doce canciones.
(* Nota: este disco no lo abre automáticamente, pero tiene truco: sombrear la dirección YouTube con el botón izquierdo y luego apretar con el derecho encima como si fueran a copiar, una de las opciones que les saldrá es: ir a https//www…. Pican y les envía directamente a dicho disco en cuestión, el cual está secuenciado canción a canción -si no siempre queda la opción de copiar y pegar; merece la pena-)
https://www.youtube.com/watch?v=SoEkMD-1dCk&list=PLA4A96F9B311CAD4E
Un disco más que sumar a la lista de éxitos indiscutibles fue The Days of Our Nigths (1999), de Luna, cuya influencia se extendió más allá de la esfera de Los Cabrera. A un amigo palmero (Yúbal Bethencourt) que estaba estudiando en Tenerife se lo pasé y cuando le visité unos meses después en La Laguna me encontré con que todos sus amigos lo estaban escuchando en sus coches, casas, fiestas… de alguna manera se extendió a partir de diferentes círculos concéntricos. Me sorprendió ya que no es un disco de masas que digamos, además, es un disco más bien relajado. Pero vamos, contento que me quedé de este sorprendente éxito.
No está el disco entero pero por suerte hay dos canciones en directo pertenecientes a dicho disco, que les presento ("Dear Diary" y "Hello, Little One"). Que por cierto, el CD es el que porta en la mano la presentadora (ese mismo me agencié yo). Luna hacían un rock delicioso, delicado, sensible, preciosista. Su líder, el neozelandés Dean Wareham, fue líder de los míticos Galaxie 500, luego formó Luna y actualmente tiene un proyecto en solitario donde suele colaborar su mujer, la bella Britta Philips (a dos voces, ella toca el bajo), totalmente recomendables también.
Pop de alta escuela (es más rock que otra cosa pero de sedoso que es casi parece pop) para un disco simplemente maravilloso (incluso cantan una canción en alemán)
https://www.youtube.com/watch?v=Yj5xwGgMo8g
Hay un tercer hermano Cabrera, se llama David (al llamarlo lo pronuncian Deivid), con quien profundicé más a partir de 1999, en el Festimad, ya que era uno de los excursionistas. Le gusta la música pero no a los niveles enfermizos obsesivos de sus hermanos.
Los Hermanos Cabrera me invitaron al que fue mi primer festival musical. El Festimad, en el Parque El Soto (enorme), en Móstoles (Madrid), en pleno mes de julio de 1999. Con 23 años aquello fue todo un subidón. Descubrí que era uno de los mejores eventos que existían para divertirme en base a mis gustos: música en directo (también pregrabada de madrugada en las carpas), fiesta y gente con intereses similares. Ese año hubo gran cartel: Queen of the Stone Age, The Black Crowes, Skun Anansie, Ministry, Metálica, Moster Magnet… no me puedo quejar. Además, fue uno de los mejores viajes de mi vida, recuerdo perfectamente que éramos 13 amigos palmeros los que emprendimos el viaje juntos porque los conté. Me dije, joder, ¿cuántos somos? Y conté al estilo Conde Draco de Barrio Sésamo: ¡13! Luego fuimos a más festivales, pero nunca más logramos atrapar un número tan grande de festivaleros. Ese año fue la plusmarca insular de nuestro entorno musicómano. Lo pasamos como niños.
De hecho, una vez fui con los Hermanos Cabrera al completo a un festival: Julio, Caco y Deivid. Concretamente al Getafe Electric Festival 2008. Ellos tres y yo nada más. Nadie más lo ha logrado. Toda una suerte, un privilegio y un lujo el mío.
Así que también les debo esa a los Hermanos Cabrera, conocer los festivales y adentrarme en ese vasto mundo. A lo largo del tiempo hemos ido a muchos más viviendo grandes momentos musicales juntos.
¿Cuál fue tu padrino musical? Si buscas en la memoria seguro que lo encontrarás. Siempre son importantes las personas que en un momento dado de la vida nos ayudan asesorándonos y acompañándonos en ese viaje vital de vital importancia para nosotros. En mi caso tengo más, por lo general son varias personas, pero considero los más importantes, mis padrinos musicales, a Los Hermanos Cabrera, y por supuesto, los considero esos imperecederos amigos musicales con los que siempre hablo de música sea como, cuando y donde sea.


Estimado Miguel, esto es fantástico, pero lo dejamos para el fin de semana… El rabo de gato de don Rafael y nuestras entrañables trifulcas deportivas, en cas de don Ibrahim, nos tienen desbordado.
No es olvido, ni desinterés. Es falta de tiempo, mejor, falta de priorizarlo con tus buenas recomendaciones musicales.
Saludos.
No se preocupe Pedro Luis, gracias por pasarse y comentar. El reportaje estará unos días más, y si no siempre estará la hemeroteca; a fin de cuentas estas músicas y vivencias no son otra cosa que hemeroteca pura y dura.
Lo bueno es que, como bien dice, en este mercadillo hay para todos los gustos. Es como una especie de buffet, cada cual se sirve a su gusto.
En esta tienda en concreto la música se vende como en la carnicería, al kilo.
Saludos cordiales.
TOTALMENTE DE ACUERDO
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Gratos recuerdos Miguel..Magnificas bandas..Morphine, the afghan, whigs que no vendían mucho pero eran grandiosos. Pavement, the auters..En fin todas absolutamente todas muy buenas sin discusión.
saludos.
Es cierto lo que comentas a propósito del buffet. pero es que los platos que tú ofreces hay que degustarlos muy despacio. Y llevan tiempo
Confieso que no lo he oído todo. Eso si, me he hecho una buena idea. Está asimismo en mi ánimo continuar escuchando la música de los Hermanos Cabrera. Digo bien, y la de Miguel.
En mi caso particular también tuve un inductor rockero. Nunca fui un fan rockero a la vieja usanza, aunque no despreciaba la buena música como la que nos has obsequiado a través de tus amigos.
Me traes a la memoria mis tiempos del "Bar Playa", en la Avda de Las Canteras. Era aquella una mezcla de rock progresivo y psicodélico. Pegaba mucho a comienzos de los 70.
También me has recordado a Uriah Heep, Lo descubrí a través de un buen amigo rockero, Paco Vaquero, que gozaba como un enano, simulando tocar la guitarra al tiempo que escuchaba los acordes de su música. ¡Una pasada!.
The Auters, al más puro estilo beetlemano "Strawberry fields forever".
Mucha calidad. Si señor.
Thanks a million maestro.
Hasta luego.
Amigo Miguel.
Me estoy despidiendo de todos los blogs en que he tenido a bien participar y uno de estos es el suyo.
Me alejo por un largo tiempo debido a mis múltiples ocupaciones..Ha sido para mi un gran placer poder comentar he intercambiar opiniones con usted sobre una de mis pasiones
LA MUSICA.. Le deseo suerte amigo , solo espero volvernos a encontrar muy pronto en este medio digital para seguir intercambiando opiniones sobre buena música, buena literatura, y buen cine si es que también le gusta a usted el septimo arte.
Le envío un abrazo desde miles de kilómetros de distancia en donde me encuentro en estos momentos.
Muchas gracias Cosmonauta por pasarse por aquí: por el interés y por comentar. Mucha suerte y que le vaya bien. Por aquí seguiremos, si alguna vez nos necesita ya sabe donde estamos.
Todo un placer y un honor su presencia.
El cine también me gusta, algún que otro artículo he publicado.
Otro abrazo de vuelta para usted.