Cenicienta y Blancanieves. ¿Quién lo iba a decir? Realmente eran tal para cual, pero no lo supimos ver a tiempo. A Cenicienta en el fondo no le atraía el príncipe. Eso de que organizara un baile y eligiera mujer, como que no, ella siempre fue feminista. Hasta les dijo a las hermanas malvadas que a ella plim, que se quedaran con el príncipe si así lo deseaban, ante sus caras de alucine. Cenicienta quería volar por libre. Y Blancanieves nunca fue contentada por los enanitos, no daban la talla. Ninguno, ni en solitario, ni todos juntos, aunque no les faltaba voluntad. Así que se conocieron y mira tú por donde, surgió el amor entre ambas. Además, sentían comprensión mutua por ser dos rutilantes estrellas del cuento; esas afinidades unen. Los cuentos siempre tienen un final bonito.
Los cuentos clásicos van cambiando con los tiempos; son más moldeables que otros tipos de literatura. Muchos de ellos provienen de la tradición oral y luego fueron transcritos. Y según cambia la sociedad, evolucionan y se adaptan. Además, a menudo, no son tan inocentes como parecen. Por lo que en algunos casos los orígenes son más certeros y contundentes que las adaptaciones. O no.
Un ejemplo es Caperucita Roja. Su origen es europeo, medieval y de tipo oral. Ya luego lo transcribieron y se hicieron múltiples adaptaciones. Pero su origen es claro: cuando la población europea vivía en pequeñas aldeas y los bosques representaban un serio peligro. Su simbología estaba cargada de enseñanzas. El difícil paso de la infancia hacia la adolescencia en las niñas, la pérdida de la inocencia, cuando su cuerpo se transforma y comienzan a sentir el deseo que provocan en los hombres. Es una época confusa. Un paso complicado. Era una manera de aleccionar y recordar los peligros e inducirlas para que se protegieran en esa época en que la información mayormente se traspasaba de forma oral; solo unos pocos privilegiados tenían accesos a los libros y la escritura.
Luego, algunas factorías de dibujos animados se encargaron de endulzarlas. Pero como los cuentos soportan tantas posibilidades, siempre se pueden ver o leer otros estilos. El otro día sin ir más lejos visioné una película, En compañía de lobos (1984, Neil Jordan), una visión más lúgubre y oscura de Caperucita Roja de la que acostumbramos. Tuve la sensación que se acercaba más a la esencia original que otras que he visto. Pero no descarto a ninguna, todas tienen cabida. Y todas son hijas de su tiempo. Todas tienen su explicación.
Secuencias de En compañía de Lobos:
http://www.youtube.com/watch?v=m6DUt74IrdE
Los cuentos tienen esa facultad, permiten muchas lecturas y no dejan de evolucionar. Son mutables. Pero al mismo tiempo pueden ser muy clásicos si así se desea.
Hoy es 23 de abril: ¡Feliz día del Libro!


Así es la literatura oral o escrita. La literatura buena.
Así son los cuentos
y
Así son los tiempos:
http://www.youtube.com/watch?v=a8bL5mSJnso
Que buena canción estimado Pedro Luis. Imposible no dibujar una sonrisota al escucharla cambien como cambien los tiempos y se pongan como se pongan.
Como cambian los tiempos Venancio, qué te parece…
Grande Eliades. Grande Pedro Luis.
Gracias.
Estimado Miguel, "grande" es la marchitez social que nos embarga, por esta situación de empobrecimiento paulatino, con un paro que no para de crecer y una economía cuesta abajo y sin frenos.
Se nota hasta en todo, hasta en la decreciente participación de "comentarios" en este medio, tanto cuantitativa como cualitativamente.
La gente no está para "cuentos" (y es una pena que se pierda la capacidad de soñar), ni los tiempos para bailes ( y es otra pena que olvidemos hacerlo).
Gracias a ti, por recordarnos "los libros" y la importancia de su lectura.
Suerte.
Existe una extensa y variada bibliografía acerca de los cuentos, y más propiamente de los "de hadas".
Creo recordar que hace unos años ¡Cómo pasa tiempo! "que pronto son años" (que decía el cantautor cubano Silvio Rodríguez), hacía mención al libro de Bruno Bettelheim: "Psicoanálisis de los cuentos de hadas". Lo leí en los albores de los años ochenta, cuando aún la sequía y déficit cultural, asolaban España. Por aquel entonces muchos de los libros apetecidos, había que mandarlos a pedir a través de alguna librería de confianza o a través de CFE (Fondo de Cultura Económica), mejicano. Era casi una aventura.
Para los que tuvimos la inmensa fortuna, como mis hermanas y un servidor, de escuchar un cuento sin leértelo, sino con el énfasis, la naturalidad, la emoción y ternura que ponía papá con nosotros, previo a nuestro reparador descanso nocturno, fue ciertamente un desengaño, más allá del mito de Los Reyes Magos, que en mi caso particular fueron a su vez la cigüeña, dado que nací el Día de Reyes.
Leer, comprobar, la actitud sibilina de la Abuelita, respecto del Lobo, fue todo un descubrimiento, para los que hemos amado y amamos, los Cuentos de Hadas, como los de Christian Andersen y Perrault.
Hace escasamente un año me trasladé exclusivamente a la ciudad y casa natal de Andersen tras dos horas de tren desde Copenhague, y fue una de las experiencias más enriquecedoras que jamás he vivido.
Un placer como siempre Miguel.
E infinitas gracias, aprovechando que el Guiniguada se extiende por la carretera del Centro desde Vegueta hacia arriba, para nuestro común amigo, Pedro Luis, a quien le respondí en el blog de D. Mario, a propósito de su generoso poema, pero que probablemente nuestro bloguero con su buen criterio no creyó conveniente publicar.
Y concluyo con una frase que de pura memoria se me quedó del cuento de Cenicienta: "Si por ese desdichado embrujo te ha de ir el uso de la rueca a un dedo, que caiga un rayo de esperanza al don que te concedo, y no con la muerte sino con un profundo sueño la fatal profecia se cumplirá". Esperemos que no se cumplan, en este caso, los malos augurios del Gobierno pepero sobre el paro.
Buenos días. Saludos cordiales.
Buenos días y gracias Miguel por esta reflexión, acertada a mi modo de ver, sobre los cuentos, que ya se ve, que es una de tus debilidades.
Quisiera en este punto recomendar a otro colosal autor de este género, Guy de Maupassant. Quién lea su "Bola de Sebo" no lo olvidará fácilmente.
Por último,me gustaría abundar sobre el comentario de Pedro Luis. En efecto, por lo que a mi respecta, he dejado de participar, que no de leer, en este foro, y esto ha sido por la deriva en la que han ido entrando, lenta pero progresivamente, varios de los autores, perdiendo el necesario punto de equilibrio que debiera imperar en aquellas personas que tienen el privilegio de poder crear opinión, en favor de un posicionamiento político demasiado explícito.
Para mi es un placer compartir opiniones, experiencias, aprender cosas nuevas de los demás, comprobar cómo han sido capaces de despertar mi curiosidad sobre determinados temas, etc, pero esto, ha ido desapareciendo en favor de política, política, política, ad nauseam…..
En esto, Miguel es una excepción, como también su ecuanimidad, D. Pedro Luis.
Un abrazo,
Antonio.
Cordiales saludos, estimados amigos.
Don Antonio, gracias por aflorar de nuevo. No deje de asomarse por estas ventanas. Las Canarias, y los canarios, por el hecho de ser "islas aisladas" (la redundancia remacha el concepto), sufrimos de endogamia biológica e intelectual o psicológica, así que necesitamos puntos de vista distantes y atinados como los suyos.
Pevalqui, su Guinigada es grande y generoso, como el barranco que vió nacer y crecer la ciudad de Las Palmas. Gracias… y seguimos.