OBJETOS DE CULTO
El retablo mayor de la "hermita bieja que fue de la adbogacion de nuestra Señora de la Piedad" (escribanía de Andrés de Chávez, 1632) de estípites y de madera dorada, constaba de dos cuerpos y dos calles. Como nos informa Pérez Morera, la Virgen se hallaba en la hornacina central, mientras que en los otros dos nichos se ubicaban San Diego de Alcalá y San Francisco de Asís. En el cuerpo alto al centro, un "buen cuadro con una pintura de la inmaculada Concepción, a sus lados otra idem del Apóstol San Pedro y San Andrés" (Inventario de los conventos franciscanos 25-XI-1835). Diego de Guisla y Castilla (1634-1718), regidor perpetuo y dueño copartícipe de la hacienda de cañaverales de Los Sauces, patrono de la ermita, había dejado en su testamento el encargo de "una colgadura de tafetán de granada con listas amarillas para la capilla mayor del convento de la Piedad". Después del desplome de la ermita en 1854 y de la que milagrosamente se había salvado, la Virgen fue llevada a la iglesia de San Andrés. Ello dio lugar a que se robusteciera la tradicional rivalidad entre las feligresías de San Andrés y de Los Sauces. Finalmente la imagen fue conducida procesionalmente en la tarde del domingo 2 de septiembre de 1855 hasta la parroquia de Los Sauces. Se había aprovechado parte del antiguo altar, techo, retablo, etc. para construirle una capilla en la primigenia iglesia de Montserrat. Cuando se demolió este templo en 1960 para la construcción del nuevo complejo parroquial, desapareció definitivamente el antiguo retablo mayor del convento de La Piedad.
Las dos mencionadas tallas de los santos franciscanos se hallan actualmente en la iglesia de San Andrés. No corrieron la misma suerte otras tallas, como las de San Buenaventura y San Antonio de Padua. Pérez Morera nos indica que están "desaparecidas o en paradero desconocido". Lo mismo sucede con la Virgen de los Ángeles (que ya existía en 1615 traída por el capitán Fernán González), un San Pedro de Alcántara y un San Juan Bautista. El mismo profesor nos relaciona otros ornamentos y objetos de culto que se hallaban en la antigua ermita: el púlpito, la pila de agua bendita de mármol blanco, un aguamanil de piedra, una cajonería con seis gavetas, un facistol con un crucifijo, un órgano viejo y una sillería de viñátigo. Las cinco campanas ("tres en el campanario, una en la portería y otra en el refectorio") fueron distribuidas por la isla. Así, una de ellas fue a parar a uno de los castillos de la ciudad y la mayor más tarde pasó a Tijarafe. En este mismo pueblo llegaron en 1857 y el párroco las mandó fundir a Tenerife junto con otras de su mismo templo. En cuanto al servicio de altar y ajuar de plata, el historiador palmero describe con precisión que estaba compuesto por un copón, tres cálices de plata, un guión de terciopelo "guarnecido con galón de oro", un ánfora para el óleo, etc. También nos dice que los enseres propios del culto de la Virgen se trasladaron en 1843 a la iglesia de Los Sauces, "entre ellas la lámpara de plata, la custodia de sol sobredorada y la corona de plata dorada y esmaltes de la imagen, labradas en Trujillo del Perú en 1672…". También se llevó allí la cruz de plata repujada de la imagen y los dos "atriles americanos con incrustaciones de nácar y carey que regaló el indiano José de Brito" en 1774.
EXTRAORDINARIA PROCESIÓN DE LA «GRAN SEÑORA DEL NORTE» EN LA CAPITAL PALMERA DESPUÉS DE 346 AÑOS DE SU ANTERIOR VISITA.
"Jueves, 16 de octubre de 1659. Entró en la isla la langosta de cigarrón en esta ciudad, que llenó toda la isla y comió la corteza de todos los árboles y destruyó todos los pastos, con que murió mucho ganado menor y mayor y muchas cabalgaduras yeguas y jumentos y destruyó muchas sementeras y algunas volvieron a reventar y las que comió tres veces no volvieron. Hiciéronse muchos sufragios, procesiones y sermones; trújose a esta ciudad en procesión a Nuestra Señora de la Piedad y al glorioso Apóstol San Andrés, y al glorioso San Juan de Puntallana, a Nuestra Señora de Las Nieves y se tuvo en esta ciudad muchos días, y al Santo Cristo del Planto…"
Lorenzo Rodríguez
La cautivadora talla de Nuestra Señora de La Piedad se encontraba en el catálogo de piezas que tomaron parte en la exposición itinerante El Fruto de la Fe sobre el legado artístico de Flandes en La Palma. El 20 de febrero de 2005 se clausuró la muestra en Madrid, donde se había iniciado el 2 de diciembre de 2004 y viajó posteriormente a la Abadía de San Pedro, en Gante. En esta ciudad belga se pudo visitar desde el 4 de marzo al 5 de junio. Este fabuloso legado pudo ser finalmente contemplado en el antiguo Convento de San Francisco de la capital palmera entre el 10 de julio y el 30 de agosto de 2005, durante la Bajada de la Virgen. Luego, la imagen fue entronizada nuevamente en el retablo mayor de su templo palmero para recibir la veneración de los fieles.
Por este motivo, no pudo desfilar procesionalmente el Viernes Santo de 2005 desde el extinto cenobio de Santa Águeda, Patrona de la ciudad. Ininterrumpidamente ha salido desde ese templo desde 1949 y, anteriormente, desde la antigua iglesia del Hospital de Dolores, hoy Teatro Chico. La Cofradía de La Piedad, cuya primera salida acompañando a la Virgen fue el 18 de abril de 2003, es la titular del paso. Se trata de una Hermandad de Penitencia únicamente masculina caracterizada por llevar túnicas, capas, guantes y capirotes completamente negros. Durante el siglo XVIII, la impresionante imagen salía acompañada por la Cofradía de los Siervos de Dolores.
En su lugar lo hizo la venerada efigie de la misma advocación de la parroquia de Ntra. Sra. de Montserrat, objeto de este artículo. La que fuera imagen titular de la primigenia ermita y convento franciscano de La Piedad en las costas de la Villa visitó Santa Cruz de La Palma por segunda vez en la historia.
BIBLIOGRAFÍA
DE COONE, Karen. «Nuestra Señora de La Piedad», en Lumen Canariense. El Cristo de La Laguna y su tiempo, Catálogo II, La Laguna, 2003
El Sauce, nº5, Boletín de Información Local, Ilmo. Ayuntamiento de San Andrés y Sauces, julio 2001
LORENZO RODRÍGUEZ, Juan-Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, I, La Laguna, 1975.
NEGRÍN DELGADO, Constanza. «Escultura». Arte flamenco en La Palma, Consejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1985,
PÉREZ MORERA, Jesús. «Convento franciscano de Nuestra Señora de La Piedad», Cuadernos de Cultura, nº 3, Iltmo. Ayuntamiento de San Andrés y Sauces, 2001.
– Idem. Arte Flamenco. Isla de La Palma, Excmo. Cabildo Insular de La Palma, Madrid, 1988.
– Idem. «El heredamiento de los catalanes», La cultura del azúcar: los ingenios de Argual y Tazacorte, La Laguna, 1994
RODRÍGUEZ ESCUDERO, José Guillermo, «Algunas advocaciones palmeras y su relación histórica con la ganadería, el hombre y el medio», El Pajar, II Época, nº 18, La Orotava, agosto 2004.

