Nuestra Señora de Los Ángeles o de La Rosa (y II)

Existían unas razones estéticas y sociológicas que impulsaban a la renovación de la imaginería religiosa a fin de hacerla más "refulgente" y atrayente  a los ojos del pueblo, para así captar su atención y devoción. Así lo explicaba el doctor Miguel Ángel Martín.

La estatuaria del siglo XVI respondía, generalmente, a unas policromías más apagadas, de colores "más sordos". Un ejemplo de esto lo tenemos en la imagen de esta talla, también llamada Virgen de La Rosa por haber portado una de ellas entre sus manos hace ya mucho tiempo. Tras la restauración de esta magnífica efigie, efectuada por Pilar Leal y Julio Moisés García en 1969, se recuperó la primitiva policromía. Las láminas de oro eran muy usuales y se aplicaban generalmente sobre el mismo aparejo (sin bol), fijándose con cola y agua, y a veces con alcohol rebajado con agua, lo que se refleja en unos oros mucho más cristalinos, sin las transparencias rojizas del bol.

Se trata de una talla completa confeccionada en madera dorada y policromada cuyas medidas son: altura: 99 cm., anchura: 32 cm. y de fondo: 36 cms. Aunque se ha considerado una pieza de anónimo autor, Fernando Checa relaciona alguna de sus características de estilo con Dirk Bouts o Gérard David.

Con posterioridad a la visita de José de Tovar y Sotelo, realizada el 6 de agosto de 1718, se hizo un retablo y se colocó un Santísimo Cristo, que ya con el nombre de "La Expiración" o del "Amparo", presidía su nicho con la Virgen de Los Ángeles el 10 de septiembre de 1757. En ese mismo altar el Visitador Estanislao de Lugo establecía 5 días después la cofradía de "Las Benditas Ánimas del Pulgatorio".

Los talleres antuerpienses poseen magníficos exponentes de la denominada "cultura del azúcar" en tallas como la que nos ocupa. La leve curvatura, el curvo desplome, la gótica inflexión y un ligero contraposto, al igual que el plegado característico del manto de esta hermosa imagen , son características que nos recuerdan a la talla de la Inmaculada Concepción, titular del extinto Convento Real homónimo de Santa Cruz de La Palma, hoy templo de San Francisco de Asís.

 Los débitos flamencos se manifiestan en el tipo de rostro de la Virgen, que presenta como característica especial, una dulce expresión ensimismada, abstraída con un cierto halo de melancolía y una insinuada y grácil sonrisa, casi imperceptible. De Coone añadía que "los rostros de la imagen de María y del Niño presentan unas expresiones idealizadas, cuyo carácter melancólico dota a la imagen de una gran intimidad, que se acentúa con la curva ligera de la postura de María". Su frente es amplia y su cabello partido en raya a la mitad que cae en suaves ondulaciones sobre ambos hombros. Su cabellera nos recuerda también a la de la hermosa y venerada imagen flamenca de la Virgen de La Encarnación de esta ciudad. Sostiene al Niño Jesús desnudo, de postura forzada, rígida y erguida, como si flotara en un mínimo contacto con el brazo derecho de su Madre, sobre un lienzo, mientras que con la izquierda, la Virgen agarra "con fuerza" con delgados dedos una pera, símbolo de su Encarnación,. María sujeta al niño con un velo. Se trata de una vieja representación iconográfica que se utilizó hasta el siglo XVI en las regiones de Lieja y el Mosa. En su cabeza se posa una corona real y en el Niño unas potencias, ambas de plata sobredorada, fruto de donaciones de devotos.

En cuanto a su vestimenta, su atuendo consiste en un amplio manto y un holgado hábito de escote cuadrado, que al recogerse por un lado descubre el borde de la falda interior bien trabajada y dibuja abundantes pliegues de suave caída en ritmos curvilíneos, interrumpidos perpendicularmente para formar ángulos bien definidos.

Esta obra, por su carácter íntimo y recogido, por la delicadeza e idealización de los rostros y semblantes, por la postura del Niño e incluso por el tipo de indumentaria plasmado, entronca con la tradición pictórica flamenca. Queda así confirmada su importación de Flandes hacia el primer cuarto del siglo XVI.

BIBLIOGRAFÍA

CHECA, Fernando. El Fruto de la Fe. Escultura Flamenca en la Isla de La Palma, 2005

DE COONE, Karen. "Nuestra Señora de Los Ángeles", en Lumen Canariense. El Cristo de La Laguna y su tiempo, Catálogo II, La Laguna, 2003

FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto-José. Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves, Everest, León, 1980

Idem. "Noticias Históricas en la Semana Santa de Santa Cruz de La Palma", Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma, (del 26 al  30 de marzo, y del 2 al 9 de abril de 1963)

HERNÁNDEZ PERERA, Jesús. "Esculturas flamencas en La Palma", en  Anuario de Estudios Atlánticos, nos. 14-16, La Laguna, (1968-1970)

NEGRÍN DELGADO, Constanza. "Escultura" en Arte Flamenco en La Palma, Gobierno de Canarias, 1985

PÉREZ MORERA, Jesús. Silva. Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, Gobierno de Canarias, 1994

TRUJILLO CABRERA, J. Guía de la Diócesis de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 1965

 

 

 

 

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