La imagen sevillana de Nuestra Señora del Carmen (y II)

Esta tipología de Virgen en Majestad –a modo de "Theotocos"- es un modelo iconográfico muy utilizado por la escuela de escultura sevillana desde el siglo XVI y que tiene su antecedente más remoto en las representaciones marianas medievales, como la Virgen de las Aguas o la de los Reyes. Recuerda otras obras marianas de Hita y Castillo, en las que se descubre una gran afinidad estilística. Un ejemplo es el grupo desaparecido en 1936: la Virgen de las Maravillas, el Niño Jesús y San Juanito, de la iglesia sevillana de San Juan de La Palma. En este caso, la imagen de la Virgen, aunque aparece con san Juan Bautista Niño, se presenta sentada sobre un trono de nubes, en idéntica postura que la imagen del Carmen, sólo que el Niño vuelve la mirada al Precursor, pero conservando análoga posición. Se creía obra de Hita la Virgen del Rosario (del templo de San Andrés), pero hace unos años se descubrió que era obra de Valdés Leal, el pintor, que también realizó algunas obras de imaginería.

La efigie de Barlovento está vestida con el hábito y escapulario propio de los carmelitas y está envuelta por una gran capa abrochada al cuello. Ésta se abre para mostrar sobre el pecho el escudo de la orden del Monte Carmelo. En movida postura, abre también los brazos en acción de acogida, como nos recuerda la iconografía de Alonso Cano. Conviene señalar que, en la delicada y preciosista factura de la imagen están presentes, como dijera el profesor Herrera, "el sentido de intimismo y dulzura en cotas superiores al comentado San Antonio de Puntallana subrayado aquí por la actitud juguetona del Infante que balancea su cuerpecito sobre la pierna de su Madre".

Por cierto, en la parroquia de la Asunción de Cantillana (Sevilla), hubo otra Virgen del Carmen, realizada por Hita, "encontrándonos con el mismo repertorio iconográfico, si bien en este caso, el escultor sevillano colocó a la Patrona del Carmelo sobre un grupo de cabezas representando a las almas del Purgatorio". Otra imagen mariana del maestro, bajo la advocación de la Concepción, formó parte en la exposición sobre escultura sevillana de la Edad de Oro que se celebró en el Club Urbis de Madrid en enero de 1977. Procedía de la parroquia sevillana de Santa Catalina, donde el artista volcó todo su ingenio obteniendo "un  estudio de perfecto acabado, considerándose una de las mejores piezas del escultor sevillano"

En contraposición a la afición por las formas más maduras, rotundas y exuberantes de los imagineros del anterior siglo XVII, Hita y Castillo recurre-como es costumbre en sus modelos virginales- a unos rostros delicados y juveniles. La expresión del rostro aparece algo forzada,  sujeta a los cánones impuestos por el barroco; nariz afilada y ojos de cristal contrastan con una boca pequeña y bien dibujada. Herrera compara este rostro con el "gemelo" de la Virgen de los Remedios de la Universidad de Sevilla, realizada en 1762. Sin embargo, más tarde se confirmó que su autor fue Julián Ximénez, tallista, escultor y amigo de Hita, cuyo estilo siguió fielmente, de ahí el equívoco.

Unos rasgos fisonómicos en los que -según el investigador González Isidoro- se destacan "la proporción de la cabeza con respecto al cuerpo, para obtener una mayor esbeltez y el ligero giro e inclinación hacia un lado respecto al cuerpo, para obtener una mayor esbeltez y el ligero giro e inclinación hacia un lado respecto al eje compositivo". La contraposición en la postura de los miembros y riqueza en las abundantes líneas de los pliegues conforman un ejemplo de teatralidad barroca y singular delicadeza expresiva. Efectivamente, la joven Madre es representada con una amplia frente despejada con cabellera sedosa, moldeada con gran realismo y raya al medio que cae hacia atrás en cascada sobre el manto de forma compacta a base de "movidas ondas".  Otra pieza salida de la gubia del maestro es la Virgen de la Encarnación -actualmente en una colección privada de Tenerife- y que llegó a esa Isla antes de 1768. El mismo investigador nos informaba de que en el tallado del Niño Jesús, se mantenían "los cánones impuestos por Roldán o los hermanos Ribas". También se apreciaba en las tallas del Niño y del san Juanito de la Hermandad Sacramental de San Juan de La Palma a la que perteneció Hita y con la que mantuvo directa relación. Curiosamente en la de Barlovento destaca la túnica infantil policromada en rojo con sencillo estofado y decoración floral. Resalta el Niño sobre el cromatismo monótono de marrones en la túnica y ocres y beiges aplicados en el manto de la figura de la Madre, de acuerdo con las normas exigidas por las Órdenes del Carmelo, y enriqueciéndose con amplios motivos vegetales en dorado. El manto, sujeto al escote, cae en forma de capa, incurvándose violentamente bajo el brazo derecho, siendo recogido justamente  bajo el Infante.

La decoración de la vestimenta de la Virgen es muy parecida a las realizadas en los santos de Puntallana. El escultor usó así mismo esta misma ornamentación que asemeja el efecto del muaré -tela fuerte que forma aguas- como en el san Pablo (iglesia de san Andrés) o en la Inmaculada (templo de santa Catalina, también de Sevilla). González Isidoro decía que "su empleo se relaciona con los tejidos puestos en boga con el advenimiento de los Borbones".

 La capa se resuelve a base de un sencillo estofado en blanco y dispuesto en líneas horizontales formando ondas. Este estofado acentúa el preciosismo, combinando esgrafiado y punta de pincel, así el manto muestra parecidos motivos florales a los del Arcángel de Puntallana y la cenefa del mismo presenta fragmentos de rocalla idénticos al del santo franciscano. El hecho de que el mismo motivo vegetal realizado en dorado y con decoración a punta de pincel se mantenga prácticamente la misma medida en todas las realizadas, indica claramente que ha sido usada una plantilla. Ésta era muy habitual en la labor de decoración escultórica. Toda ella estaba resaltada con un trazo rojo y unas incisiones "de picado de lustre". La profusa decoración vegetal en dorado sobre tono marrón denota claras influencias de los motivos habituales empleados por la escultura sevillana durante el siglo XVII. Tanto la holgada túnica como el hábito son bordados por una amplia cenefa, "cuyo borde superior ondulado, se resalta mediante el mismo trazo rojo aplicado en las decoraciones de la capa". Las influencias francesas adquiridas por Hita a través de la importación de telas se hacen patentes en el encadenado rococó "en realce a base de cés" que se aprecia dentro del ribete.

La proximidad entre las tres obras palmeras: la Virgen del Carmen, San Miguel Arcángel y San Antonio de Padua, resulta evidente si atendemos a sus caracteres estilísticos que revelan un mismo momento de ejecución, "particularidad que nos viene a confirmar -según Herrera García- la datación inscrita en las peanas de estas preciosas muestras del buen hacer artístico de Benito de Hita y Castillo".

La imagen está coronada por una bella diadema imperial rodeada de ráfagas, compuesta por motivos rocallas y "ces", rematados por una cruz y confeccionada -al igual que las potencias del Niño Jesús- en plata en su color. Carece de punzón. Un delicado trabajo de estilo rococó habitual en los talleres hispalenses de la época y "distantes de las tipologías empleadas por los orfebres insulares". De acuerdo con tal aseveración, se deduce que ambas piezas de orfebrería fueran ejecutadas en Sevilla simultáneamente a la realización de la talla.

Todos los años en el mes de julio, durante la festividad de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de la Mar y de sus gentes, Barlovento tiene una oportunidad única para apreciar esta bella imagen en todo su esplendor. En su honor, se celebran por todo lo alto unas fiestas que, al organizarla las jóvenes del casco urbano han pasado a denominarse "Fiesta de las Mozas".

BIBLIOGRAFÍA

Archivo Parroquial de Barlovento. Libro de Testamentos, 1772. Sin foliar

Archivo Parroquial de Barlovento. Protocolo de la Iglesia, nº 81. "Dotación, Bendición de la Hermita dedicada al Gloriozo Martir Sn. Stanislao de Oropeza"

FUENTES PÉREZ, G. «Aspectos artísticos de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario. Barlovento (La Palma)», en IV Coloquio de Historia Canario-Americana (1980), tomo II, Las Palmas de Gran Canaria, 1982 

GONZÁLEZ ISIDORO, José. Benito de Hita y Castilla (1714-1784). Escultor de las Hermandades de Sevilla, Sevilla, 1986.

HERNÁNDEZ PERERA, J. «Un Cristo de Hita y Castilla en Santa Cruz de La Palma», Archivo Español del Arte, Madrid, 1958

HERRERA GARCÍA, Francisco. «Tres esculturas firmadas y fechadas por Benito de Hita y Castillo en la isla de San Miguel de La Palma», Atrio, nº 2, 1990

PÉREZ MORERA, Jesús. La cultura del azúcar, La Palma, 1994

RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, Margarita. «Nuevos datos artísticos de la Parroquia de Puntallana», en IV Coloquio de Historia Canario-Americana (1980),  tomo II, Las Palmas de Gran Canaria, 1982.

SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Julio. «La Madurez de la Cosecha», La Huella y la Senda: [exposición, Catedral de Santa Ana. Las Palmas de Gran Canaria, 30 de enero- 30 de mayo de 2004], Catálogo, Canarias: Viceconsejería de Cultura y Deportes: Diócesis de Canarias, VI Centenario, D.L. 2003

V.V.A.A. Edificios religiosos y objetos de culto saqueados y destruidos por los marxistas en los pueblos de la Provincia de Sevilla, Sevilla, 1937

Scroll al inicio