Aurelio Carmona López (1826-1901) (y VI)

–         OTRAS OBRAS:

–         Entre éstas cabe incluir el retablo neoclásico que ejecutó junto con Higinio, su hermano, para la capilla mayor de la parroquia de San Francisco de Asís. Quedó sin pintar ni dorar. Debido a las polémicas reformas a las que fue sometido el templo a finales de la década de 1950, fue retirado para colocar en su lugar el actual, procedente de la vecina ermita de San José.  

–         Afortunadamente, aún se conservan dos bellos y originales atriles dorados con figura de águilas que decoran la capilla mayor de El Salvador. Pérez García añade que "cada una de ella afianza entre sus garras unas cartelas en las que se lee Ipsum audite (Escuchadle a él mismo) y Veritas liberavit vos (la verdad os hará libres)".

–         Ejecutó también un alzado en bulto que reproducía fielmente la ciudad de Santa Cruz de La Palma. Pertenecía al grancanario Felipe Massieu de Vandale y Massieu quien lo presentó en la exposición de arte e industria celebrada en Las Palmas de Gran Canaria en 1849, donde tuvo una excepcional acogida por público y crítica.

–         Realizó para el Ayuntamiento de su ciudad natal el escudo municipal que se conserva en las casas consistoriales

–         Hasta 1975, la venerada imagen de Nuestra Señora de Las Nieves usaba para su Bajada Lustral una bella urna tallada, dorada y acristalada, obra de Carmona. Actualmente se conserva en una de las dependencias del Real Santuario. En aquella fecha fue estrenado el nuevo y excepcional sillón de viaje que usa en la actualidad, teniendo en cuenta el modelo de Carmona, aunque engrandeciendo la obra para que la Virgen fuese colocada con su sol y peana.

–          Carmona restauró los mascarones que se estrenaron durante la Bajada de la Virgen de 1860. Habían sido adquiridos en Tetuán en unas pésimas condiciones de conservación. Pérez García transcribe unos párrafos de un manuscrito inédito del Archivo de Lorenzo Mendoza sobre las Fiestas Lustrales de aquel año. Textualmente: "Seguidamente salieron los gigantes (célebres porque viajaron). Estos son cuatro, dos de cada sexo. Estaban bellamente restaurados, pues según oímos, los sacaron de un almacén de Tetuán bastante desfigurados por abandono. Aquella restauración se debió al hábil   y complaciente Aurelio Carmona, que estuvo lidiando con ellos muchos días. Estaban igualmente lujosamente vestidos, en especial las hembras". Fueron pasto de las llamas en el incendio que arrasó el Casino. Erróneamente se atribuía la autoría de estos gigantes al Cura Díaz.

–         En 1883 recompuso la delicada talla mexicana de Nuestra Señora de los Dolores (siglo XVIII) de la ermita homónima del barrio de Lodero, en Villa de Mazo. Por este trabajo, Carmona percibió unos 32 pesos corrientes que le fueron abonados el 20 de enero de dicho año.

 

El polifacético artista, que se había iniciado en las Bellas Artes bajo la influencia de su tío -el venerable don Manuel Díaz- fue también autor del gran retrato sobre lienzo del clérigo, su obra más importante, al que plasmó sentado, sobre fondo oscuro para resaltar más sus facciones; el cuadro, que se conserva en la sala de la sacristía de El Salvador, presidió el túmulo que se levantó en dicha parroquia con motivo de sus honras fúnebres. La pieza, que también ha estado presente en el enterramiento definitivo de los restos exhumados del finado en el antepresbiterio de su templo, tiene la siguiente inscripción:

"Qui decus et splendor sacrati ad limina templi/occubuit, zelus victima facta sui./Obiit nonis Aprilis anno MDCCCLXIII aetatis serae octogesimo nonno".

("Qué honor y esplendor, cayó muerto en los umbrales del sagrado templo víctima de su celo. Murió el 5 de abril de 1863 a los 89 años de edad")

–         FOTOGRAFÍA: Su gran inquietud artística era tal que practicó también la fotografía. Fue el iniciador de este nuevo arte en la Isla de La Palma. Junto con su socio, Santos Pego, llegado a Canarias en 1863, trataron de promocionar esta nueva actividad. Una vez aleccionado, Carmona regresa a Tenerife y el fotógrafo peninsular quedó al frente del taller montado en 1865 en la calle de la Cuna -hoy Díaz Pimienta nº 6-, donde éste tenía su residencia.  En El Time (1865) se leía: "La galería o gabinete fotográfico que D. Aurelio Carmona trata de establecer en esta ciudad, se halla ya próximo a terminarse y se abrirá muy pronto al público. Al frente de dicho gabinete vendrá a ponerse el acreditado fotógrafo D. Santos María Pego, que trabajará junto a D. Aurelio Carmona". Pérez García, en su detallada obra sobre la saga de los Carmona, informa de que "sus primeras fotos, influenciadas por el clásico retrato, presentan en su composición un marcado seguimiento de la pintura". Efectivamente, empleó el retoque característico de los retratos al creyón, utilizando por lo general el formato 40 x 60 cms. e introdujo en la sociedad de la capital palmera la carta de visita, tan de moda en aquella época (finales del siglo XIX). Su actividad como fotógrafo tendría sus continuadores en La Palma en su hijo Higinio Carmona Pérez (1884-1916), Miguel Brito (1876-1910) y Dionisio Carrillo (1857-1910), entre otros muchos.

La tercera etapa ampara sus últimos años de vida, en los que la enfermedad y el cansancio hicieron mella en sus dotes artísticas. Su producción se redujo considerablemente. Se cree que ocupaba su tiempo enseñando y preparando a discípulos como Domingo Carmona -su hijo-, José Aníbal Rodríguez, José Lorenzo García, Arsenio de las Casas, entre otros.

No hizo testamento, lo que imposibilita conocer el paradero de todas sus pertenencias y otros datos, como la localización de su taller, etc. Erróneamente se ha dicho que su hijo Domingo había continuado con las directrices marcadas por su progenitor en el taller familiar. Fue director del Criterio y del Diario de Avisos y fundó El Acicate. Fue uno de los poetas más representativos de su tiempo, pero no es cierto que hiciera carrera exitosa en el difícil pero apasionante arte de la escultura, siguiendo los pasos de su padre: el gran e insigne Aurelio Carmona.

BIBLIOGRAFÍA

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– Idem. «Notas históricas de la Semana Santa en Santa Cruz de La Palma», Diario de Avisos, (6 de abril de 1963).

– Idem. «Apuntes históricos. San Sebastián», Diario de Avisos, (20 de abril de 1968)

Idem. «Semana Santa en Los Llanos de Aridane», Diario de Avisos, (12 de marzo de 1965)

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– Idem. Santa Cruz de La Palma: recorrido histórico-social a través de su arquitectura doméstica, Santa Cruz de La Palma, 2004

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