La antigua "Masa Coral" de Santa Cruz de La Palma (I)

La «Masa Coral» de La Palma nació gracias a la iniciativa de Elías Santos Rodríguez (1888-1966), un gran aficionado a la Música.

 La que llegó a ser considerada como una de las entidades culturales más populares e importantes de nuestra Isla, también puede preciar en ser la más antigua de Canarias en lo que a voces mixtas se refiere. Recordemos que, por ejemplo, el Orfeón La Paz de La Laguna, fundada aproximadamente en torno a 1917 -como la palmera-, era sólo de voces masculinas.

 Don Elías cursaba estudios de ingeniería civil en Inglaterra como miembro del City and Guids of London Institute"s Technical College de Finsbury. Debido a la guerra europea, tuvo que quedarse en Santa Cruz de La Palma por no ser posible su desplazamiento a Gran Bretaña. A la espera de la resolución del conflicto bélico, durante varios años permaneció en su domicilio familiar. Durante esta estancia "obligada" tuvo una brillante idea: formar una masa coral. Su extraordinaria inquietud musical había sido fomentada desde la cuna por sus padres, el célebre entomólogo palmero Elías Santos Abreu, y su madre, María del Rosario Rodríguez Pérez.

 La sociedad palmera aplaudió esta iniciativa y, rápidamente, un grupo de jóvenes y no tan jóvenes se pusieron a la disposición de Elías, director artístico de la coral.

 Los duros ensayos de esta agrupación tenían lugar en el Teatro Chico.

 En 1918 tuvo lugar su presentación al público en otro teatro, el Circo de Marte. Un extraordinario concierto que resultó ser un rotundo éxito para todos sus componentes y también un triunfo personal para su creador. Las piezas musicales interpretadas fueron de Chapí, Fernández Caballero, Mascagni, Offenbach y Vives.

 Recordemos los nombres de aquellos primeros veintisiete componentes:

 

  • – Tiples primeras: Manuela Pérez Pérez, María Hernández, María Sánchez, Isabel Brito, Asunción Díaz Sicilia y Antonia Morales.
  • – Tiples segundas: Dolores Hernández Acosta, Zeneida Felipe Rodríguez, Amelia Morales y María Dolores Sanjuán.
  • – Tenores primeros: Guillermo Castro Ramos, Avelino Acosta Guión, Fidelio Cabrera Algarradas, Buenaventura de León Carballo, Ricardo Nieto González y José Francisco Ramos.
  • – Tenores segundos: Manuel Álvarez López, Gregorio Lorenzo Ramos, Gregorio Gómez Hernández, Francisco Cruz Sicilia y Blas Afonso Vidal.
  • – Bajos: Celestino Cabrera Marrero, José Pérez Rodríguez, José Domingo Ventura, Hipólito Lorenzo Mederos, Augusto Brito Ferraz y Antonio Guardia Espinosa.

 Precisamente este último, Antonio Guardia, había destacado en esta coral por su extraordinaria voz, tanto de potencia como de timbre. A ello se añadía unas especiales condiciones para la declamación, lo que hizo que desde los comienzos de la agrupación fuera considerado una figura de relieve en las numerosas actuaciones que se iban sucediendo. Fueron muchas las veladas artísticas en las que el grupo participó, así como en célebres espectáculos de las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen. Fue autor de un monólogo lírico-dramático titulado Más que amor, que interpretó siempre con éxito. También escribió varios poemas: Un triunfo más, Desengaño, Materialismo, A Voltaire, Indiferencia, Anochecer… Llevado por sus inquietudes políticas, consiguió la presidencia de la Agrupación Socialista de La Palma.

 Elías Santos regresó a Londres en 1919 para seguir con sus estudios. Por ello, la actividad de la Masa Coral quedó interrumpida unos años, hasta su regreso. Una vez en la capital palmera, Elías llevó a cabo su labor docente como director y profesor del Colegio Santa Catalina y de profesor de inglés en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Cruz de La Palma.

 Desde su llegada, se había destacado sobremanera en el terreno musical, desempeñando una exquisita y meritoria actividad. Volvió a organizar su querida agrupación coral y se constituyó en su pilar artístico. Ahora se le dio carácter legal como asociación registrada bajo la denominación de Sociedad Coral de Santa Cruz de La Palma. El registro tuvo lugar en el Gobierno Civil de Santa Cruz de Tenerife el 10 de marzo de 1927. Tres días después quedaba constituida la primera Junta Directiva presidida por Manuel Sánchez Rodríguez. Contaba entonces con 129 socios: 65 artísticos y 64 protectores. El Tiempo, el 17 de enero de 1928, publicaba: "Número de socios en la actualidad: 147: 71 protectores y 76 artísticos…"

 El Reglamento de la Sociedad Coral de Santa Cruz de La Palma (como se denominaba en él) consta de siete capítulos que amparan 36 artículos. En el desarrollo de los mismos, se detalla:

 

  • – su objeto, régimen y organización (finalidad complementaria: cultivar el arte de la Música en todos sus órdenes; domicilio social: casa núm. 37 de Álvarez de Abreu; régimen: a cargo de una Junta directiva para lo administrativo y económico y de un Director artístico para lo puramente técnico…)
  • – sus socios: artísticos (de carácter obligatorio), protectores (no obligatorios) y de mérito (distinguidos por la sociedad por su servicio relevante); cupo ilimitado en número y género; la edad mínima se fija en quince años y la cuota mensual en dos pesetas al mes; etc.
  • – su Junta General: su composición (socios de las tres clases exceptuando los menores de edad); su competencia, sesiones (ordinarias y extraordinarias), citaciones y formas de hacerlas…
  • – su Junta Directiva: su composición (un presidente, un vicepresidente, un secretario, un tesorero y un director artístico); aptitud para los cargos, provisión de vacantes, tomas de posesión, atribuciones, convocatorias, obligaciones…
  • – su procedimiento interno en las sesiones: apertura, elección de la Junta directiva; examen y aprobación de cuentas; turnos y votación…
  • – distribución del producto de las funciones a los socios artísticos (75% del producto líquido que se obtenga de las funciones en caso que no se destinase en un fin benéfico o "patriótico"); inversión de los descuentos (procurando dedicarla a fines benéficos)
  • – su capital social: bienes que lo constituyen (fondos en metálico procedente de cuotas, donativos y 25% de lo recaudado en las entradas; instrumentos, obras musicales, enseres, muebles… adquiridos por la sociedad; reparto de los mismos: siempre entre los socios que tengan más de seis meses de antigüedad, descartando a los expulsados o que hayan causado baja…
  • – como disposiciones adicionales se tiene en cuenta la reforma del reglamento y la disolución de esta sociedad, ambas mediante Junta General extraordinaria.

 La infatigable creatividad artística y buen quehacer del componente y entusiasta aficionado Elías Santos lo llevó a componer varios Carros Alegóricos y Triunfales en honor a Nuestra Señora de Las Nieves, Patrona de La Palma, para las Bajadas Lustrales de 1940 (junto con su hermano Domingo), 1945, 1950 y 1955. También compuso dos poemas corales, Aires palmeros y Romance y Aires de Lima. A estas composiciones se añadió una gran cantidad de arreglos para música coral.  Es autor del Himno a la Bandera de la Masa Coral y de varias y notables adaptaciones para voces solas de obras tan interesantes como Cantos Canarios, del gran músico tinerfeño Teobaldo Power; dos Danzas noruegasLa muerte de Ase de Grieg; Largo religioso de Haendel; Canción sin palabras de Tschaikowsky, etc.

 Entre las obras más importantes que ha cantado, además de las mencionadas adaptaciones, merecen ser citadas algunas otras: Elías, de Mendelsson; Stabat Mater, de Rossini; El Mesías de Haendel… todas ellas acompañadas por orquesta. Una de las primeras actuaciones extraordinarias fue el Miserere de la Semana Santa de 1927.

 Como obras de voces solas destacaban: Tantum ergo, de Victoria; De romería, de Sáenz de Adana; y un extenso repertorio de obras de Millet, Vives, Serracant, Guridi, Morera, Aparicio, Nicolau, Larregia, Otaño, etc.

El flamante Teatro Circo de Marte de la capital palmera sería testigo de excepción del nuevo debut de la Masa Coral. Tuvo lugar el día 15 de julio de 1927. Fue todo un éxito. Numerosas pruebas de cariño e interés se sucedían imparables por parte de numerosos aficionados espontáneos. El palmero demostró ser un pueblo amante de este tipo de audiciones. De esta manera, desde 1928, y ante la insistencia popular, se incluyó en la programación la representación de numerosas piezas de un género tan querido y famoso como la zarzuela. Así, se sucedían las escenas de Doña Francisquita, La Tempestad o La Viejecita. Previamente se había tenido en cuenta todos los detalles para la confección de los vestidos de época. Se producía así una perfecta ambientación.

 

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