A este respecto, el Diario de Avisos publicaba el 7 de febrero de 1928: "La Sociedad Coral de esta ciudad tiene el gusto de poner en conocimiento del público, por medio del presente aviso, que el jueves próximo, a las nueve de la noche y en el Circo de Marte, se celebrará el primer concierto correspondiente a la actual temporada, con un programa, que oportunamente se pondrá en circulación, en el que a lo selecto de las obras que habrán de ser interpretadas se unirá la puesta en escena, con trajes adecuados, de la mayor parte de los números, debiendo advertir a este respecto, que, no obstante los crecidos gastos que tan atractiva innovación ha ocasionado a la Sociedad, los precios de las localidades continúan siendo muy reducidos…". Cuatro días más tarde, El Tiempo editaba con todo lujo de detalles la actuación de la noche anterior: "Un triunfo más tiene que apuntarse la Masa Coral, que está llevando a cabo una hermosa cruzada en pro de la cultura artística de esta ciudad y los aplausos clamorosos, entusiastas, que escuchara anoche, le demostrará a su inteligente e infatigable director, Don Elías Santos Rodríguez, alma y voluntad de la Masa Coral, que sus esfuerzos no han sido vanos y que el público también sabe corresponder a los sacrificios que por él se hacen. Nuestros aplausos y nuestra enhorabuena a todos, con el deseo que el acto de anoche se repita pronto…"
El Tiempo (4 de marzo de 1928): "Perseverando en su propósito de imprimir la mayor actividad posible a sus tareas artísticas, la Masa Coral ha preparado un nuevo concierto […] Para que las personas de la ciudad y del interior de la isla que no tuvieron localidad en los conciertos de febrero, puedan conocer los números de más éxito que fueron interpretados en aquellos, se repetirán el brindis de la "Viejecita", el coro de románticos de "Doña Francisquita" y el dúo de la "Revoltosa" […]"
El Tiempo (29 de marzo de 1928): "[…] En el dúo de Bohemios, de Vives, se hizo admirar una vez más la señorita Francisco, que el martes hizo un esfuerzo y un sacrificio grandes, cantando obras de tanta fuerza como ésta con una afección a la garganta y logrando, gracias a sus grandes facultades, que nadie se diera cuenta de ello. Muy bien la señorita Tula Felipe, que sabe cantar y además es una artista que pisa la escena sabiendo lo que hace […] El sábado se proyectaba repetir el concierto, pero se ha desistido de ello hasta que las señoritas Francisco y Bermejo se encuentren restablecidas."
El Tiempo (11 de julio de 1928) anunciaba: "Esta noche celebrará la Masa Coral de esta ciudad, que dirige el inteligente Maestro Don Elías Santos Rodríguez, el último concierto de la temporada, que a juzgar por los encargos de localidades que se han hecho, promete estar tan concurrido como los anteriores. El programa ofrecido es selectísimo". Justo un mes antes, el mismo periódico detallaba el sexto concierto de la Coral en el Teatro Circo de Marte: "Como resumen podemos decir, que la fiesta del sábado fue un triunfo más merecidísimo de la Masa Coral y de su insuperable director, Don Elías Santos Rodríguez, que está haciendo una admirable labor de difusión artística, al mismo tiempo que descubre y forma un plantel de cantantes, que pueden dar días de gloria a su patria chica […] La Masa Coral honra a La Palma y todos debemos interesarnos en fomentarla y darle vida y así como se subvencionan y apoyan otras instituciones de cultura, el Cabildo y el Ayuntamiento deben subvencionarla, para que llegue a alcanzar la robustez que todos deseamos".
El grupo llegó a actuar en varios lugares de La Palma contribuyendo de forma desinteresada a realzar las fiestas patronales, etc. Fue muy sonada su actuación extraordinaria en las fiestas de Los Remedios de Los Llanos en 1928, 1929 y 1932.
Es curioso cómo El Tiempo (Santa Cruz de La Palma, 2 de julio de 1929) narraba el comienzo de la visita de la coral a Los Llanos: "… A las ocho de la mañana partió la alegre caravana de la Avenida de Cuba. Delante, abriendo marcha en un coche de turismo, iban el presidente, el director artístico, las primeras partes y algunos directivos de la importante agrupación artística. Le seguían varios autobuses que parecían grandes canastillas de flores en movimiento, con las bellas tiples acompañadas por otras señoritas; más atrás, el elemento masculino de los coros y, por último, cerrando el cortejo, un autobús con la impedimenta: músicos y periodistas mal humorados, a quienes se confió la delicada misión de recoger el polvo que por la carretera iba levantando la caravana…" Un año antes, el mismo rotativo informaba que "el trayecto hasta Los Llanos transcurrió entre ingeniosas bromas, chistes y canciones, sin que hubiera que lamentar ningún incidente desagradable. Al filo del medio día entró en Los Llanos la caravana, recibida con millares de cohetes…"
Numerosas invitaciones comenzaron a llegarles desde varios puntos del Archipiélago. El Tiempo (9 de noviembre de 1928) escribía un artículo sobre este particular: "Terminadas ya las acostumbradas vacaciones veraniegas, durante las cuales y por razones harto conocidas, esta agrupación artística ha permanecido en forzosa inactividad, sin serle posible siquiera el haber accedido al insistente y entusiasta llamamiento de la Comisión organizadora de los festejos del Cristo de La Laguna, para que, con ocasión de ellos, se dieran a conocer en la Ciudad de los Adelantados nuestros justamente famosos coros, tenemos entendido que está a punto de reanudar sus trabajos, no abandonados, en realidad, durante aquellas vacaciones…". Efectivamente, permanecieron abiertas, sin interrupción, las clases de solfeo de la Sociedad, "aprendizaje convenientísimo para los cantantes que, de generalizarse, abreviaría grandemente la preparación de los conciertos, y ha sido aprovechado este tiempo, por otra parte, para adquirir partituras de nuevos coros, arreglar particellas de voces e instrumentos, copiar papeles, etc…"
Manuel Henríquez Pérez escribía un artículo (recogido por Sixto Manuel en su obra sobre la coral) en el que se leía: "La Bajada de la Virgen de 1930 reveló al Archipiélago canario que La Palma poseía un excelente conjunto coral. Era el producto de la constancia de buenos aficionados y del trabajo incansable de su Director don Elías Santos Rodríguez…"
En la Bajada de 1930 se produjo la esperada Coronación Canónica de Nuestra Señora de Las Nieves en la Rambla de Cuba ante más de veinte mil personas. La Masa Coral cantó la Salve y experimentó una de sus actuaciones extraordinarias más multitudinarias y emotivas. Esto constituyó su "espaldarazo artístico".
Domingo Acosta Pérez escribía en la prensa: "Un día juniero de 1930 tuvo lugar la coronación canónica de la Virgen de Las Nieves. En ese mismo día y en ocasión de tan solemne acto, la Masa Coral cantó magistralmente la Salve de Esnaola. Dos acontecimientos que se engarzan en el tiempo y en la distancia, ya que la imagen morena no ha cesado de proteger a la agrupación, ni ésta ha visto disminuir su fe…"
El Diario de Avisos, el 23 de junio de 1930, dedicaba grandes elogios al primer y segundo concierto de gala de la Masa Coral durante la Bajada de la Virgen. Ambos tuvieron lugar en el abarrotado Teatro Circo de Marte de la ciudad. Este periódico no cesaba de informar a sus lectores sobre todos los actos. Existía una especial predilección por las noticias que generaba la Masa Coral. Así, por ejemplo, se publicó una nota de redacción en la que se leía: "…de las reseñas de las representaciones del Carro Alegórico así como de los conciertos de la Masa Coral nos ocuparemos en los días sucesivos, no habiéndolo podido efectuar antes a causa de los días de asueto concedidos a este personal del Diario y también por el exceso de originales acumulados. Nuestros lectores sabrán perdonar estos inevitables retrasos…"
Una semana antes, el mismo periódico hacía público un acuerdo alcanzado por la Junta Directiva de la Sociedad Coral para sus socios. En la nota se desarrollaba la idea de que era preciso que los socios y sus familiares dejaran butacas libres del Teatro para que todos aquellos visitantes, los más posibles, pudieran tener la dicha de disfrutar de los conciertos de gala, puesto que "a ello obligan las leyes de la hospitalidad, siempre guardadas por nuestro pueblo…" De esta manera no se convertirían en audiciones privadas: "… además, cree la Directiva debe facilitarse a los forasteros la ocasión de que escuchen a la Masa Coral, orgullo de esta ciudad". En compensación al sacrificio que para los socios supondría la cesión de este derecho, se acordó que se hiciera un descuento de cincuenta céntimos al precio de la localidad personal de los protectores.
Volviendo al primer concierto de la Bajada de 1930, el presidente de esa entidad artística, Juan Martín Pérez, entregó al orfeón un magnífico estandarte, emblema de la Masa Coral. Había sido "bordado con gusto y arte por las primorosas manos de la distinguida Sra. doña Emilia Morales, Vda. de Pinto de la Rosa". El concierto se inició precisamente con el estreno de: A la Bandera del Orfeón (Himno): 6 voces mixtas.
"Bandera danos aliento
Tu abanico tricolor
Si erguida sales al viento
Igual que un grito de amor.
Nuestro canto te precisa
Y al lucir tu majestad ¡Majestad!
Un beso de libertad.
Bandera danos aliento
Tu abanico tricolor
Si erguida sales al viento
Igual que un grito de amor.
Para el arte pregonera
Sin mácula has de ondear
Bandera que inspiras nuestro cantar.
Noble bandera despliega
Tu abanico tricolor (bis)
Siempre en la lírica brega
De la paz y del amor (bis)
¡Oh, noble bandera!"
Fue compuesto sobre una letra original del poeta palmero Domingo Acosta Guión. Henríquez Pérez diferencia en este himno tres partes bien diferenciadas: "1ª Tema brillante y enérgico que inician todas las voces simultáneamente […]; 2ª Parte central, de movimiento más lento, que calificaríamos de "trío"… […]; 3ª Las voces masculinas presentan un tema de marcha triunfal […] y el final, de sonoridad extraordinaria, donde las notas larga de tiples y tenores modulan hacia el registro agudo en grandioso "calderón"

