2.- SAN VICENTE FERRER
Otras de sus imágenes en Santa Cruz de La Palma son: "Santo Domingo de Guzmán" de la Parroquia de San Francisco de Asís y "San Vicente Ferrer" titular de la ermita homónima del pago de Velhoco, a las afueras de la ciudad y cercana al Real Santuario de Las Nieves. Esta última talla de tamaño natural, bellísima, procede del convento de Santo Domingo de la capital palmera. Es una cuidada escultura de candelero o de vestir "con la cabeza y las manos en noble talla". La antigua imagen está actualmente entronizada en uno de los nichos laterales del fabuloso retablo de la ermita de San Telmo, también ubicada en Santa Cruz de La Palma.
El retablo mayor, de estípites pareados y talla rococó de la segunda mitad del siglo XVIII, es donde se venera la bella imagen del Patrono de Velhoco, San Vicente Ferrer.
El santo valenciano tuvo en dicho convento un altar propio, fabricado en el siglo XVII gracias a la devoción de Juana de Santa Cruz Orozco, "que lo hizo a su costa abriendo arco y poniendo un quadro con guarniciones y remate dorado en que están las imágenes pintadas de Nuestra Señora, del Santo Ferrer y de San Caetano". Esta dama dejó en su testamento, que otorgó cerrado en 1704, una dotación para la fiesta con una misa solemne cantada, con sermón y posterior procesión con el santo en sus andas y confirió su patronato a su sobrina, doña Luisa de Silva y Santa Cruz y a sus descendientes, los Fierro Santa Cruz, patronos, asimismo, de la ermita de San Vicente de Velhoco.
La imagen actual de "San Vicente" sostiene en su mano izquierda un crucifijo redondeado de madera pintada en negro con Cristo clavado en ella y de cara al observador, y en su mano derecha una filacteria de plata con la siguiente inscripción: "Timete Dominum et date illi honores quia venit hora judicii eius" ("Temed al Señor y dadle honor, pues se acerca la hora del Juicio"). Viste el hábito de la Orden de Predicadores, escapulario y esclavina con capuchón, de damasco con fondo blanco y dibujos en oro. Capa ancha y larga con otro capuchón que cubre el anterior, de color negro. Ancha tonsura que ocupa la parte superior de la cabeza, que se inclina levemente hacia la derecha. Tiene una mirada melancólica y perdida. Sus manos están perfectamente talladas y lleva el pelo negro ensortijado al igual que su corta barba y bigote. Cuelga desde su cuello un valioso "Rosario de Siete Misterios", de 75 cms. y del siglo XVII. Es de oro, azabaches y esmaltes, con Cruz igual y tres medallas de oro esmaltado con iconografía de la Eucaristía, la Virgen y varios Santos.
3.- SANTO DOMINGO DE GUZMÁN
Pérez Morera también nos informa acerca del paralelismo existente entre el "Santo Domingo" de la iglesia de San Francisco (documentada desde 1728) y la de "San Vicente" del exconvento dominico de Teguise (Lanzarote). Sus argumentos se basan en "la forma de tallar el cabello a base de ensortijados rizos en espiral, … aunque la imagen de Santa Cruz de La Palma conserva la policromía original (con delicadas labores de peleteado en la barba) a diferencia de la de Lanzarote, que parece haber sufrido repintes posteriores". En el segundo ejemplo, comprobamos cómo el artista firmó en el torso de la imagen del santo, hecho poco usual en los escultores, no así en los pintores.
La talla de "Santo Domingo" ha tenido diversas ubicaciones: desde sobre un pedestal en una esquina de la Capilla de la Plata del extinto Convento Real y Grande de la Inmaculada Concepción, hoy San Francisco, o la hornacina de "Santa Ana – Triple", cuando ésta es llevada a alguna exposición fuera del recinto sacro; sobre el coro, bajo el coro…
El Fundador de la Orden de Predicadores, "Santo Domingo" -de la noble estirpe de los Guzmán, en Calahorra-, es aquí representado como un joven con una recortada barba, fino bigote y ancha tonsura; vestido con el hábito de la Orden: túnica y muceta blancos, amplio manto con capuchón negro. Gira su bien modelada cabeza hacia la izquierda y hacia arriba, en actitud suplicante. Boca entreabierta, fina nariz, largo cuello y pelo negro ensortijado. Como atributo personal, lleva una estrella en la frente y porta un largo estandarte de terciopelo granate en el que campea el escudo de su Orden en plata en su color en la mano derecha. Rematando los cuatro bordes, aparecen adornos florales también de plata. El delgado bordón termina en cruz de doble travesaño (muy común desde el siglo XVI). Sobre la palma de la mano izquierda extendida ostenta una maqueta de capilla con una torre, común a los doctores de la Iglesia, como San Gregorio el Grande o Santo Tomás de Aquino, por ejemplo, y también aquellos que dotaron o construyeron iglesias y monasterios. Una talla de porte majestuoso que va coronada con una amplia aureola dorada de ráfagas prietas. Antiguamente también se le ha colocado el delicado y sencillo nimbo dorado de ráfagas separadas que actualmente corona la escultura de "San Pedro de Alcántara" de la Venerable Orden Tercera.
Es precisamente en el Archivo de esta Orden seráfica (Libro III de estatutos y decretos) donde aparece escrita la carta que Pedro Massieu y Monteverde -rico mecenas y protector del convento franciscano, Oidor de Sevilla, etc.- envía al comisario de la Orden Tercera, Fray Juan de Oviedo. En la misiva, el caballero promete mandar el damasco para el vestido de la imagen de Santo Domingo: "Asi mismo deseando dar gusto a V. Rma. En el uestido de nuestro Padre Santo Domingo de este conuento y pareciendome mas a proposito el damasco blanco le tengo comprado que todo ira junto y lo entegara mi hermano don Juan y mediante que dice V. Rma. Que son necesarios 5 varas para el avito y una vara para el escapulario y por lo tocante a la uara de damasco carmesí para el estandarte es impropio este color y por aca es blanco y asi tamuien se entregara de damasco blanco pero si V. Rma dispusiere que sea carmesí estoi pronto a su remisión. Seuilla Julio 4, 1728."(Archivo de la Venerable Orden Tercera Franciscana. Libro III de Estatutos y Decretos. Folio 11)
4 – EL PÚLPITO DE SANTO DOMINGO
Hemos dicho que, la renovación y engrandecimiento de la bella iglesia dominica de la ciudad había transformado el templo y el claustro en la más importante y completa muestra del barroco isleño de las Islas. Un ejemplo de su esplendor es el nuevo púlpito, mejor de la isla y uno de los más bellos de Canarias, de gran riqueza decorativa y de cuidada ejecución.
Fray Marcos es el autor de los angelotes sedentes y de cuerpo entero, "que miran hacia arriba sorprendidos al escuchar las palabras del orador sagrado, de las cabezas angelicales aladas, en el friso de la base de la tribuna, y del altorrelieve de Santo Domingo, que ocupa el frente principal del antepecho de la tribuna". El célebre investigador y profesor de la Universidad de La Laguna, Jesús Pérez Morera, concluye su estudio sobre esta magnífica obra de arte, comparando la decoración tallada vegetal del púlpito con la del fastuoso retablo mayor. Aquí se halla otra de las obras del maestro, el altorrelieve con la figura de Dios Padre y otros ángeles.
5- SU OBRA EN EL ALTAR DE SANTO DOMINGO
En el ático superior del retablo, distribuidos en dos pares, se encuentran cuatro angelotes, rollizos, desnudos y de cuerpo entero, dos de ellos en las esquinas "sosteniendo" con sus hombros las techumbres del templo, mientras que los otros dos, en las bases de la gran hornacina de San Miguel, mirando hacia el techo y a ambos lados de la figura de Dios Padre que surge sobre aquél, bendiciendo con su mano derecha, mientras sostiene la bola dorada del mundo en la otra. Este busto, sobre el que se sitúa una venera dorada, está rodeado de cuatro animales dorados y alados. Seis "putti" o angelitos también salpican la mitad del retablo, sobre los seis capiteles de las columnas salomónicas doradas de la parte inferior. Otros dos se hallan en los laterales del segundo cuerpo formando parte de unas columnas entre hojas de acanto doradas.
III – SU OBRA EN LAS BREÑAS
En los municipios palmeros de las Breñas se hallan dos imágenes salidas de su gubia. Una de ellas se trata, ni más ni menos, que de "San José y el Niño", Patrón de Breña Baja, y de otro "San Miguel Triunfante" de la ermita homónima de Breña Alta.
Clementina Calero y Ana Quesada informan también de que Fray Marcos "esculpió un «San José con el Niño» para el templo de Breña Alta, o el «San Juan Bautista» para el de Breña Baja (ambos en La Palma)". De esta última imagen no hemos podido confirmar autoría
A) BREÑA ALTA
1- SAN MIGUEL TRIUNFANTE
Pérez Morera ha atribuido al dominico grancanario las imágenes de "San Miguel" y "Santo Domingo", mientras que la de "San Vicente" lo fue por la profesora Calero Ruiz. Esta investigadora ha encontrado una gran semejanza entre esta talla y la del Santo de misma advocación del convento dominico de Teguise, "tanto en la manera de tallar la cabeza como las manos y, sobre todo, atendiendo a su policromía".
En palabras del historiador palmero Pérez Morera, las obras de Fray Marcos Gil "emanan espiritualidad y misticismo, a propósito para el fin para el que fueron creadas: mover a la devoción y a las cosas de Dios a través de sus santos, que encarnan los ideales contrarreformistas de la Iglesia Militante o la defensa armada de la Fe, en el caso miguelino".
En contraposición al Arcángel de Santo Domingo, el titular de la ermita de San Miguel de Breña Alta (según Martín Sánchez y recogidas en la obra del sacerdote e historiador Julio Sánchez): "es aquí más bien un joven de rasgos más suaves y fácilmente menos rollizo, y sus facciones poseen ciertos rasgos femeninos, aspectos estos que lo diferencian del modelo analizado anteriormente, mucho más varonil y de acusado empaque barroco". El pintor palmero, también escultor, Aurelio Carmona López (1826-1901), remodeló esta imagen del "Príncipe de las Huestes Celestiales".
Se trata de un modelo de iconografía, frecuente en las Islas y representado en América, pero prácticamente desconocido en la Península. Surgió en el siglo XVII, "a la sombra de la contrarreforma", y se prolongó hasta el primer tercio del siguiente siglo. No aparece el diablo bajo sus pies, pero sí el escudo en su brazo izquierdo con la inscripción en latín "Quis sicut Deus" ("Quién como Dios"). Otros distintivos diferenciales son: el bastón sobre el que se apoya con su mano derecha, gran manto de cola, coraza y casco con plumachos. Una peculiar forma de representar a San Miguel, alejada de las representaciones reflejadas en las hagiografías y aquellas aparecidas en los libros clásicos sobre estos temas.
A la bella imagen de "San Miguel Triunfante" de la ermita de Breña Alta -réplica de la que hizo para en convento de Sto. Domingo-, no se le conocía "hasta la fecha documento que acredite su autoría o taller, aunque en buena lógica pudiera tratarse de un artista local". Estos apuntes se desprenden del trabajo que sobre este templo publicaron, en 1997, Antonio Lorenzo y Nieves Rodríguez. En el libro de Martín Sánchez se lee: "los documentos no dicen nada sobre la procedencia, taller o autoría de la imagen, ni quién fue su donante". Sin embargo, como hemos visto, Pérez Morera, ha atribuido a Fray Marcos su creación.
Aquellos mismos autores describen así esta magnífica efigie del Patrón de La Palma: "representa la figura de un adolescente alado, de dulce expresión, y facciones casi femeninas, ataviado con ropas militares, fajín, capa y casco empenachado. En la mano derecha sostiene, sin llegar a blandir, una espada en actitud estática o poco beligerante; y en la izquierda un escudo circular con adornos y las clásicas siglas Q.S.D. (Quis Sicut Deus = Quien como Dios)". También tienen mención especial en este libro, los penetrantes ojos de cristal pintados "al reverso e instalados presumiblemente desde el interior de la figura". Igual que en el caso del Arcángel de Santo Domingo, comprobamos cómo en éste de la ermita, el borde de la capa se aprovecha como punto de apoyo, "y la imagen (brazos y piernas) ofrece una ligera inclinación hacia la derecha a fin de compensar el conjunto".
La imagen se encuentra en la ermita de su nombre, fundada en 1705 por el Lcdo. Don Carlos Doménech y Montañez, Venerable Beneficiado de El Salvador, con licencia que obtuvo del Obispo Don Bernardo de Vicuña y Suazo, expedida en La Orotava el 16 de agosto de 1702.
La imagen es aquí más bien un joven de rasgos más aniñados y suaves y facialmente menos rollizo, y sus facciones poseen ciertos rasgos femeninos, aspectos estos que lo diferencian del de la capital palmera, "mucho más varonil y de empaque barroco".
En el Archivo Parroquial de San Pedro de Breña Alta (Libro de Relaciones de Tributos de Fábrica, Memorias, Capellanías y Obras Pías) y recogido en la mencionada obra sobre el austero templo, se cuenta que "… la colocación de la imagen se hizo el 29 de septiembre de dicho año de 1705, cuando el dicho Ldo. Carlos Domenego dixo este dia la missa, fue con licencia del cura de esta Iglesia, quien predicó con la fiesta…".
Esta imagen sigue desfilando procesionalmente durante sus fiestas anuales a finales de septiembre, en la que hay también verbenas, conciertos, loas y fuegos artificiales. Es posible que estas salidas, en un terreno tan húmedo como El Llanito -donde está ubicada el pequeño oratorio-, hayan sido determinantes para el deterioro paulatino que ha venido sufriendo la imagen. Por ello es posible que con los actuales repintes se haya intentado ocultar su verdadero aspecto. Hoy en día, tanto en la víspera como en su onomástica del 29 de septiembre, detrás de la imagen cuando ésta está en sus andas, se colocan unas ramas de palmera, alusivas a su patronazgo insular.

