Fray Marcos Gil: cuatro años en La Palma (1702-1706) (y III)

B) BREÑA BAJA

 1.- SAN JOSÉ CON EL NIÑO

 El desaparecido Fernández García escribió en la prensa local acerca de la bellísima imagen de "San José y el Niño" de Breña Baja: "Fray Marcos dejó debidamente esculpida la imagen del santo en todo lo que era visible por delante, forma que presentan las esculturas flamencas del siglo XVI existentes en nuestra isla, las cuales, al estar destinadas a recibir culto en sus respectivos retablos, no eran terminadas en su parte posterior. El grupo, en su conjunto, no presenta fuertes evoluciones; su sosegado modelado, sus suaves formas estilísticas son neoclásicas; su policromía es barroca".

 El Niño que acompaña a San José tiene grandes similitudes con los angelitos del retablo de Santo Domingo y los del púlpito. Pérez Morera también indica que: "se caracterizan ambos por sus rostros rollizos y su cabello trabajado con vigorosos acaracolados…"

 También Calero se une a la valoración positiva de esta bella obra. Exalta el acabado, el magnífico estofado, la gran elegancia, los rostros dotados de "tranquilidad y sosiego". La misma profesora también alaba al dominico en cuanto a su perfecto conocimiento de la imaginería flamenca, "tanto en lo tocante a la talla como las encarnaciones y estofados". Así mismo relaciona la labor de la saga de artistas palmeros de los Silva en el terreno de la restauración de las piezas importadas con la de Fray Marcos.

 La imagen del Patriarca San José y su Hijo  fue esculpida antes del 8 de febrero de 1706. Así consta en las cuentas de la Cofradía de Ánimas y en el inventario del templo de Breña Baja. Esta nueva talla vino a sustituir a la escultura flamenca donada por  Luis Van de Walle Van Praet, llegada a Santa Cruz de La Palma a mediados del XVI  y que hoy se conserva en el Pre-Museo Insular de Arte Sacro del Santuario de Las Nieves. Se trata ésta, según el fallecido historiador palmero Fernández García, de la imagen más antigua que existe en Canarias con esta denominación.

 Sánchez Rodríguez, en su libro Los escultores Miguel y Marcos Gil, recoge un interesante apunte del entonces sacerdote de este municipio, Juan de Santiago, fechado en 1714. : "Por doscientos (reales) pagados al Padre fr. Marcos de la Orden de Predicadores por la escultura de San Joseph que esta colocada en dicho retablo… mas cuatro reales que compro de color azul para dicha imagen de San Joseph".

 Al "Esposo de la Virgen" se le representa en Breña Baja como un joven padre, apuesto, de jovial mirada, semblante atractivo, expresión serena y rasgos de perfecto acabado. Larga cabellera ondulada marrón con raya en medio que cae pesadamente sobre los estrechos hombros. Profundo ladeamiento de la cabeza hacia la derecha. Ojos almendrados, cejas finas, boca pequeña con labios carnosos, barba delgada y puntiaguda. Sostiene en su mano izquierda levantada hacia adelante, una larga vara florida (común desde el final del gótico por influencia de los apócrifos). Viste con túnica talar verde azulada y manto terciado naranja, con pliegues de perfil redondeado, y recogido sobre su brazo izquierdo.

 El  movimiento y dinamismo de la escena, en la que las dos imágenes sugieren estar caminando, viene descrito por la inclinada colocación del cuerpo de San José en contraposto. El Niño, con corona imperial y vestido con larga túnica amarillenta, no se ladea, manteniendo un porte majestuoso,  pero sí adelanta su calzado izquierdo, mientras que su Padre putativo el derecho. Los ligeros ropajes, de suave modelado, están adornados ambos con idénticos motivos florales.

 El Santo, coronado con una gran aureola dorada, aparece rememorando la infancia de Jesús. En esta tierna escena, ambas manos, más que agarrarse, se acarician. Para representar el patronazgo del Patriarca sobre los carpinteros, el Niño, rubio de amplios bucles, lleva una sierra que cuelga sobre su bracito derecho, que alza en actitud de bendición. Esta composición sigue el modelo montañesino de representar al santo exento llevando al Niño de la mano, tipo iconográfico divulgado por la estampa desde el siglo XVI. Las representaciones más antiguas del Patriarca nos lo muestran con el Niño de pie, mientras que las posteriores eran realizadas con Jesús en brazos de su Padre.

 Como  antecedentes de la Isla podemos nombrar al titular de la ermita homónima de Santa Cruz de La Palma (s. XVII), en la de San Telmo (también en la capital), en San Andrés y Sauces (donada en 1678), en Los Llanos de Aridane (de Bernardo Manuel de Silva, realizada entre 1708 y 1711) y en Tijarafe (documentada desde 1711).

 Desde 1692, los vecinos de Breña Baja "reconosiendo la necesidad que auía de hacer ymagen nueua de talla de Señor San Joseph, por ser antigua y maltratada la que tenia la iglesia", habían solicitado al visitador  Miguel de Brito y Silva licencia para adquirir una nueva imagen del Patriarca y Santo Patrón del municipio. El visitador, en atención a que la "fabrica esta mui corta", solicitó ayuda a Cofradía del Rosario, advocación de la Patrona de Breña Baja, para que se contribuyese a "la hechura de la ymagen de Señor San Joseph con la tercia parte de lo que faltare, cobradas las promesas hechas por los vezinos".

 La magnífica escultura de San José -cuyas medidas 102 x 55 cms.- está confeccionada en madera dorada y policromada. El hecho de que ésta sólo se encuentre trabajada en su parte frontal -indicación de su colocación fija en un retablo-, así como su delicada policromía y los excelentes estofados, la ponen en relación con idénticas técnicas empleadas por los escultores de los Países Bajos. La profesora Calero en su estudio sobre cómo han influido las manifestaciones foráneas en los imagineros canarios, también indica que la nueva imagen de San José y el Niño vino a sustituir a la primitiva, de factura nórdica gracias al pedido efectuado por las diferentes cofradías de la parroquia de San José de Breña Baja. Así mismo nos dice que "por otro lado, es probable que Fray Marcos deseara adecuarse del modo más fiel al original, lo que explicaría tal cúmulo de coincidencias".

 En el inventario de los bienes del templo breñusco practicado en 1706 se menciona ya una "ymagen de talla del Señor San Joseph que se a de colocar en dicho retablo, en tanto que la antigua estaba recogida en una alcouita deuajo de la escalera del choro".Sin embargo, no es hasta 1714 cuando el presbítero Juan de Santiago, cura del lugar, presenta las cuentas de la obra del dorado del retablo mayor, donde consta explícitamente el nombre del autor: "Por doscientos (reales) pagados al Padre fr. Marcos, de la Orden de Predicadores, por la escultura de San Joseph que esta colocada en dicho retablo". Posteriormente se gastan, entre 1782 y 1789, unos 140 reales en "componer y barnizar la efigie del santo Patrono".

 – EN AMÉRICA

 La movilidad de esta cultura "portátil", en palabras del profesor Pérez Morera -y como algunos estudiosos lo han denominado-, traspasa nuestras fronteras archipielágicas y se proyectan en la América española, contribuyendo de esta manera a la formación de una cultura común en ambas orillas. Esta relación constante, con su doble corriente de valores "Canarias-América" y a la inversa, la ejemplifican Miguel Gil y su hijo Marcos. Ambos artistas viajan a Nueva España a través del puerto de Campeche. Allí permanecerían siete años.

 En San Francisco de Campeche y en la vecina ciudad de Mérida, Fray Marcos Gil -que ya había sido ordenado presbítero en el Obispado de Yucatán entre 1707 a 1713-, desplegó, junto a su inseparable padre, "una actividad que quizá algún día pueda ser conocida e identificada".

 BIBLIOGRAFÍA

 Breve noticia de las fundaciones de los conventos de esta provincia de Ntra. Sra. De la Candelaria. Anónimo, finales siglo XVII.

CALERO RUIZ, Clementina: Escultura barroca en Canarias (1600-1750). Santa Cruz de Tenerife, 1987;

– «La escultura anterior a José Luján Pérez», Gran Enciclopedia del Arte en Canarias, Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1998.

FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto-José: «Iconografía del antiguo templo de Breña Baja», El Día, Santa Cruz de Tenerife, 20-V-1979

– «Historia de Breña Baja». El Día, Santa Cruz de Tenerife, 22 de mayo de 1979.  

FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Gustavo Adolfo: Parroquia de San José de Breña Baja (1950-1973). Historia, tradiciones, recuerdos. CajaCanarias, 2003  p. 74

FERRANDO ROIG, Juan: Iconografía de los Santos, Ediciones Omega, Barcelona, 1950. pp. 200-202

FRANCISCO DE LAS CASAS, Pedro Manuel. «La ermita de San Vicente Ferrer de Velhoco», Ecos del Santuario, nº 7, 8 y 9.  Santa Cruz de La Palma, 1981.

LORENZO TENA, Antonio; RODRÍGUEZ LEAL, Nieves: La ermita y la hacienda de San Miguel en Breña Alta. Apuntes de una vinculación histórica. La Palma, 1997

MARTÍN SÁNCHEZ, Miguel Ángel: Miguel, el Arcángel de Dios en Canarias. Cabildo de Tenerife, 1991.

PÉREZ MORERA, Jesús: Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, nº 27, Madrid, 1994

–  Magna Palmensis. Retrato de una ciudad. CajaCanarias, Santa Cruz de Tenerife, 2000, p. 108

– «San Antonio de Padua de Miguel Gil Suárez», La Huella y La Senda [Exposición] Diócesis de Canarias, VI Centenario. D.L. 2003

RODRÍGUEZ ESCUDERO, José Guillermo: «Iconografía de San Miguel en Santa Cruz de La Palma», El Día, 2-X-2004

Idem. «Fray Marcos Gil», http://www.cofradiadelapasion.com/d_jesc_index.htm (consultado el 20 de agosto de 2005)

SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Julio: Dos noticias de interés para el Arte de Canarias del siglo XVIII. El escultor dominico Fray Marcos Gil. El cuadro de la Virgen del arquitecto Diego Nicolás Eduardo, Imprenta Pérez Galdós, Las Palmas de Gran Canaria, 2001

–  Idem. Los escultores Miguel y Marcos Gil. Colección Alonso Ruiz de Virués, nº 6. Imprenta Pérez Galdós, Las Palmas de Gran Canaria, 2002.

TRUJILLO RODRÍGUEZ, Alfonso: El retablo barroco en Canarias, Santa Cruz de Tenerife, 1977. p. 108

 

 

 

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