Fernando Estévez del Sacramento (1788-1854) (y III)

7.- "LA MAGDALENA"

                    Otra de las imágenes importantes en nuestra Semana Santa es la "Santa Magdalena", obra neoclásica próxima al estilo de Luján, "tanto en su gesto como en su expresión". Desfila en dos ocasiones en el Viernes Santo. Por la mañana, acompañando al impresionante "Calvario" y por la tarde toma parte en el "Santo Entierro" desde El Salvador.

                   "Magdalena" es un gentilicio de la ciudad  de Magdala, en Galilea. Este nombre procede de "migdal", torre, aplicado a María, la famosa pecadora arrepentida de Jesús. Hoy es sinónimo de "mujer arrepentida" o de "mujer llorosa".

                   El historiador Fernández García, en su carta abierta titulada "Puntualización" dirigida a Pedro Tarquis -frecuente colaborador del periódico "La Tarde"-, hace una muy completa descripción de la bella talla de la Santa de Betania. Esta "María Magdalena" de Estévez del Sacramento, que aparece de rodillas al pie del "Crucificado", es una  imagen "de un cuidado modelado. El artífice logró imprimirle la más viva expresión de dolor, aunque sereno, en su bello rostro, y prestó el debido esmero al peinar con su magistral gubia su ondulada cabellera".

                   De esta sublime forma, responde al mencionado Sr. Tarquis, quien dijo, con una alta dosis de ironía, que el artista la había esculpido durante una "baja inspiración" -es decir, una clara descalificación para la magnífica escultura-, apreciación desafortunada y "desacertada" según Fernández.

                   Siguiendo con esta epístola dedicada a Tarquis, Alberto- José explica que, en el documento presentado por el primero -concretamente en el apartado trece, donde hace referencia a nuestra bella "Magdalena"-, también se recoge  la respuesta del palmero a la apreciación que sobre ella hizo el historiador tinerfeño Sebastián Padrón Acosta: "La filiación se tomó del trabajo de Don Sebastián Padrón. Éste la califica como de la época de menor inspiración del artista".

                   La lógica respuesta de Fernández García ante este escarniono se hace esperar: "Sinceramente, en lo que a La Palma respecta, no hemos tenido suerte al ser tratado nuestro patrimonio artístico por diferentes historiadores canarios, aunque nada más lejos de la verdad es que por nuestra parte pensemos haya habido propósito adverso en los trabajos y comentarios, sino simplemente conclusiones erróneas, entendiendo que con frecuencia, es fruto de una mala información". Se trató de una magistral y exquisita lección de diplomacia.

                   A esta obra neoclásica de candelero de hacia 1837, de excelente modelado próximo al estilo de Luján, tanto en su gesto como en su expresión, se la presenta arrodillada, fijando su mirada hacia el suelo, en plena contemplación. Está arropada con los ricos vestidos de época, de gran ostentación, posiblemente para delatar su primera vida pecadora, si bien, después de haber ungido los pies de Cristo en casa de Simón "el leproso", dedicó el resto de sus días a la vida penitente.

                   La familia descendiente de los García y Aguiar, regalaron a la imagen un magnífico traje de terciopelo bordado en oro, y las cuelgas del trono confeccionadas del mismo material.

                   A los pies y a la derecha de la cruz, en el fabuloso paso de "El Calvario", que desfila la mañana del Viernes Santo, se encuentra la escultura de la Magdalena del genial artista orotavense,  a la que el autor logró darle la "más viva expresión de arrepentimiento".  La mano derecha la descansa sobre el pecho, y la izquierda toma una actitud expectante. Es extraordinaria la soltura con la que Estévez talló la hermosa cabellera.

                   Como expresó el cofrade Francisco Acosta Felipe: "la Santa se ensimisma en el misterio del dolor y mira los pies que un día obsequiara de otra forma (la tradición siempre ha hecho coincidir a esta mujer con la perdonada por su amor), así como reflexiona sobre el misterio de la crucifixión."

                   También el  periodista Luis Ortega Abraham alabó la pieza: "La Magdalena, a los pies de la cruz, escultura de extraordinaria belleza, con el lirismo del mejor Estévez…".

                   Recordando a Lope de Vega en sus versos titulados "A la Santísima Madalena": "Buscaba Madalena pecadora/ un hombre, y Dios halló sus pies, y en ellos/ perdón, que más la fe que los cabellos/ata sus pies, sus ojos enamora…".

                   En palabras del  restaurador  Domingo José Cabrera Benítez: "Qué triste la mañana del Viernes Santo, cuando tras el dintel de la Parroquia de San Francisco, se oculta la carita apenada, de juvenil hermosura, de María Magdalena…"

                   Por la tarde del Viernes Santo, desde 1946 (durante muchos años dejó de salir, recuperándose nuevamente en 1999) sale en otro pesado trono, pero tan sólo acompañada por una solitaria cruz de madera y los símbolos de la Pasión. Últimamente también participa junto a ella el "Ángel Confortador" (del paso del "Señor del Huerto"), así como las representaciones de las cofradías de San Francisco. La procesión sale en dirección a El Salvador para tomar parte en la Magna Procesión del Santo Entierro. Actualmente la acompaña la magnífica "Cofradía de la Piedad" del Hospital de Dolores.

                   En el libro de la "Cofradía de la Misericordia", conservado en la Parroquia Matriz, en el inventario hecho el 5 de agosto de 1681, se nombra las imágenes que salían procesionalmente aquel día, entre las que se encuentra "…y de vestir la Magdalena". Alberto-José, en 1963 ya había informado que esta antigua talla, "estaba hasta hace unos cincuenta años en San Francisco".

                   El Mayordomo Vicente García de Aguiar y Carballo, Regidor del Ayuntamiento, se hizo cargo de los gastos de la procesión, tradición que fue seguida por su hijo, el Coronel de Armas Francisco Javier García de Aguiar y Pérez (1797-1883), Caballero de la Orden de Carlos III. Éste fue el encargado de renovar las tallas, ante el deterioro que mostraban las antiguas de San Juan y la Magdalena.

                   La procesión aún hace una parada, ya tradicional, ante la casa del Señor García de Aguiar en O"Daly, 25

 8- "NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO"

                    La cabeza y las manos de esta preciosa imagen mariana fueron talladas en  madera policromada en 1832 por el maestro, atendiendo el encargo del mayordomo de la "Hermandad del Rosario", Francisco de Amarante. Los dominicos  habían establecido ya en 1530 la devoción por la advocación del Rosario, aunque es en el siglo XVII donde se funda la mencionada Hermandad. A ella pertenecieron ricas y notables familias que aportaron grandes donativos y prestigio a fin de favorecer el culto y la suntuosidad necesarios para que la devoción a la Virgen se arraigara aún más entre la población.

                   Fuentes Pérez publica que fueron  80 pesos los que se "dieron al escultor por hechura de la cabeza y manos como consta de su recibo". Así se desprende de la factura número 13 anotada en el Libro de la Cofradía del Rosario, sección «descargos». Un gasto adicional de 14 reales tuvo que hacerse para la "hechura de un cajón de madera" que sirviera para transportar a la imagen desde La Orotava hasta el Puerto de la Cruz. Allí se embarcó rumbo a la capital palmera el 6 de septiembre de 1833.

                   La bella imagen de estilo clasicista de 1, 62 mts. de altura sustituyó a otra antigua de la misma advocación que se venera actualmente en la capilla del lado del Evangelio en la Parroquia de San Blas de Villa de Mazo.

                   Una vez entronizada en el ex convento dominico de San Miguel de Las Victorias y siguiendo el relato de Fuentes Pérez, "un oficial de carpinteros y un mozo de oficio prepararon el maniquí de madera con lienzo y engrudo para formar el cuerpo de la imagen y asegurar la cabeza y manos".

                   Unos diecisiete años después de su llegada, algún incidente o inconveniente surgió para que el Beneficiado Manuel Díaz, en unos apuntes sobre el estado de los templos de La Palma de 1850 en poder del archivo de El Salvador, proponía que se llevara a cabo la ejecución de una nueva talla de escultura, como la "Virgen del Carmen" estudiada, también de Estévez.

                   En el informe, el Cura Díaz opinaba que, teniendo la imagen de la Virgen "ricos vestidos, prendas y alhajas de algún valor:  que repetidos y tristes hechos tienen acreditado que nada hay sagrado para codiciosos e infames ladrones; y que por lo mismo convendría que se venda todo y se haga una imagen de talla aprovechando para esto el rostro y manos que actualmente tiene y construyó pocos años hace el inteligente artista D. Fernando Estevez: aplicando lo demás a lo que mejor convenga para la decencia y ornato de la Capilla altar y retablo en que se venera…"

                   Este intento no fructificó. Por ello la "Virgen del Rosario" recibió nuevos y valiosos mantos, joyas y vestiduras. El Niño Jesús, que pertenecía a la anterior imagen, fue enviado a Estévez para que el maestro lo reformase. Fernández García nos aclara que, la reforma fue tan grande "que el artista hizo puesto que al contemplarlo hoy podemos admirar una obra más por él realizada. Posteriormente la Hermandad determina esculpir nuevo niño en tamaño mayor con objeto de que guardara mejores proporciones con la Virgen". Ya Estévez había fallecido cuando se decidió a tallar al Infante, por lo que el encargo recayó en el palmero Aurelio Carmona, "quién realizó una copia del que sostiene la Virgen del Carmen…" de El Salvador.                  

                   Fuentes detalla que "el rostro de María, sobre un cuello de cisne, se muestra severamente frío, muy académico, carente del toque angelical tan propio del escultor orotavense. El modelado es correcto, partiendo de ejemplos clásicos".

 9.-  "CRUCIFICADO"

                 Un Crucificado de 1,58 mts. se encuentra en la Capilla del Cementerio Municipal de Santa Cruz de La Palma. Según el estudio del palmero Fernández García, esta imagen se incluye dentro del catálogo escultórico del maestro orotavense. Sin embargo, Fuentes Pérez, concluye con una serie de dudas en cuanto a su anatomía, aunque "el rostro recuerde en cierta manera al Crucificado de la Sala Capitular de la Catedral de La Laguna".       

 10- ATRIBUCIONES:

 A) BELÉN DE EL SALVADOR: JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

                    Algunos historiadores locales, como Gloria Rodríguez, han adjudicado a estas tres tallas la autoría de Estévez. El rostro de María sí se acerca más al estilo del maestro, pero no así su Esposo. El Niño Jesús, según Fuentes, se encuentra en la casa de  Francisca Pereyra- García y  Felipe en Los Llanos de Aridane. La mayoría de los investigadores han llegado a desechar esta autoría y aseguran que se trata de obras salidas de la gubia de la saga de los Carmona de La Palma.

 B) OBRAS DE COLECCIONES PARTICULARES

                    En palabras del propio investigador Fuentes Pérez, "ha resultado imposible catalogar aquellas obras pertenecientes a colecciones particulares que, según nuestras sospechas, son abundantes tanto en Tenerife como en La Palma".            

Ojalá algún día podamos presenciar una gran exposición con todas y cada una de las piezas salidas de las manos de este excepcional maestro y que se custodian en templos y colecciones particulares de La Palma. Sería una oportunidad única para disfrutar de uno de los grandes genios imagineros que ha dado Canarias en toda su historia    

 BIBLIOGRAFÍA:

 CALERO RUIZ, Clementina; QUESADA ACOSTA, Ana María. La escultura hasta 1900.  Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 1990.

FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto-José. «Notas históricas de la Semana Santa en Santa Cruz de La Palma». Diario de Avisos, Santa Cruz de La Palma, (del 26 de marzo al 9 de abril de 1963).-

 – Idem. «Puntualización al primer catálogo de las obras de Fernando Estévez», Diario de Avisos. (5 de enero de 1971).

–  Idem. «La Esclavitud y Hermandad del Santísimo Rosario. Fiesta de La Naval». Diario de Avisos, (24 de octubre de 1963)

FUENTES PÉREZ, Gerardo. Canarias: el Clasicismo en la Escultura, Aula de Cultura de Tenerife, Excmo. Cabildo Insular de Tenerife, 1990.

PADRÓN ACOSTA, Sebastián. El escultor canario D. Fernando Estévez (1788-1854), Santa Cruz de Tenerife, 1943.

PÉREZ MORERA, Jesús. Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad, CajaCanarias, 2000.

–    Idem. Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1994.

QUESADA ACOSTA, Ana María. «La Escultura en Canarias: 1750-1900». Gran Enciclopedia de El Arte en Canarias, Centro de la Cultura Popular Canaria, 1998.

–    Idem. «La Escultura en Canarias. Del Neoclasicismo al Realismo» en Arte en Canarias [Siglos XV-XIX] Una mirada retrospectiva. Consejería de Educación, Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 2001.

TEJERA Y DE QUESADA, Santiago. Los Grandes Escultores. Estudio Histórico-Crítico-Literario de Don José Luján Pérez, natural de Ciudad de Guía (Gran Canaria), Madrid, 1914

 

 

Scroll al inicio