San Luis IX, Rey de Francia

En los laterales del coro bajo -que hasta hace poco tiempo tenía un aspecto abandonado y polvoriento ya que servía de almacén de tronos y de objetos diversos-, se hallaban dos urnas de madera y cristal, sobre ménsulas, con las imágenes de San Luis, rey de Francia y de San Juan Nepomuceno.

 Afortunadamente, en el año 2008 se  procedió a su limpieza y recolocación, por lo que se ha ganado en belleza y ha recuperado su esplendor.

 Son dos tallas impresionantes, antes abandonadas e ignoradas a las cuales era imposible acceder por su compleja e inexplicable ubicación. A pesar de todo, gracias a la luz que entra por la bonita vidriera multicolor que representa a la Virgen de Las Nieves, la estancia se iluminaba de manera mágica. Ambas efigies con sus urnas se hallaban colocadas a ambos lados del altar neoclásico de San Juan Bautista, en la segunda capilla colateral del Evangelio. En enero de 2010, las dos magníficas efigies se han colocado nuevamente en su primitivo emplazamiento. Una loable actuación del párroco don José Checa. Ahora sí pueden ser admiradas y veneradas.

 Una Real Cédula del monarca Felipe II, fechada el 6 de septiembre de 1572, instaba a que los "caballeros principales de calidad" fundaran una especie de Orden de Caballería, bajo la advocación de algún Santo protector de la misma, "…que haya de ser debajo de la protección de Santiago, San Marcos o San Luis o lo que yo eligiese, haciendo la fiesta del Santo Patrono…"

La bella imagen de San Luis IX, Rey de Francia, se venera al menos desde 1599, fecha en la que se celebró su fiesta como acción de gracias por su favorable intervención ante el ataque de la escuadra del pirata holandés Pieter Van der Doez. En junio de 1599, el temible corsario amenazaba con "la flota pirata más numerosa que han visto las islas". Así, el 25 de agosto de 1607, onomástica del Santo, el Cabildo confirma el voto hecho a San Luis de celebrarle su fiesta anual. Consta también esta fiesta en el Libro de Mandatos de la Parroquia el 9 de septiembre de 1603. Hoy en día no hay ninguna celebración en su honor.

 Esta talla, de 68 cms de altura,  bien pudiera haber sido donada por Luis Van de Walle Brito -mayordomo de fábrica desde 1585- o por su padre, Luis Van de Walle -"el Viejo"-, natural de Brujas.

 En el siglo XVIII, la escultura inspiró al anónimo autor de la pintura de San Luis existente en el segundo cuerpo del retablo de la capilla de Santo Tomás de Aquino del extinto convento dominico, cuyo patronato correspondía a la familia Van de Walle.

 La magnífica pieza original parece haber salido de los talleres de Malinas en la segunda mitad del siglo XVI, según la profesora Negrín Delgado.

 Lleva manto azul flordelisado en oro sobre túnica del mismo color y un gran collar de la Orden de San Miguel, fundada por Luis XI en 1469. Porta los atributos reales: corona y centro, complementos imprescindibles en la indumentaria de los santos soberanos, y manto de armiño, material éste que, iconográficamente representa la pureza del gobernante. Tanto por esta iconografía como por sus características, se aparta de la imaginería española del siglo XVI, por lo que  apunta a un origen flamenco, avalado por la procedencia familiar de Diego de Monteverde.

 Este caballero fue el fundador de la capilla de la cabecera de la Epístola donde originariamente se encontraba la escultura y a la que en alguna época dio su nombre. Así figura en el Libro de Fábrica y Visita de 1636. Hoy la capilla está dedicada a Nuestra Señora del Carmen.

 En el Libro Primero de Visitas de El Salvador, figura la que hizo el Obispo  Francisco Martínez Ceniceros y en la que se lee que " en 9 dias del mes de Setiembre de 1603, se hace una fiesta a San Luis, en su día, en acimiento de gracias de que estando el enemigo Holandes cerca de esta isla para dar sobre ella con mucho poder se fue sin acometerla, la cual dicha fiesta se comenzo á hacer con misa solemne y prosecion por las calles; y habiendo hecho inquisicion, no hallamos que fue voto sino devocion que por entonces se tomó, con lo cual los Beneficiados se escusan diciendo que no la deben hacer sin darles limosna conforme á la tazacion que dejamos hecha. Por tanto mandamos que si el dho. Cabildo seglar se contentare con que los dichos Beneficiados digan aquel dia la misa solemne con prosecion por dentro de la Iglesia, que estén obligados á hacerlo así los dichos Beneficiados sin que por ello se les dé limosna alguna; pero si el dicho Cabildo tomare por devocion de hacer la prosecion por fuera de la Iglesia esté obligado á pagar á los dichos Beneficiados cuatro ducados que es lo menos en que quedan tazadas las demas proseciones, etc."

 El coronel Juan de Guisla Boot Campos y Castilla era hijo del capitán Juan de Guisla -Regidor perpetuo de La Palma- y de  Jerónima Boot y Monteverde. Esta dama mandó en su testamento que fuera enterrada en la capilla de San Luis de la parroquia de El Salvador, de la que era patrona. Su fervor religioso hizo que mandara a decir por su alma dos mil misas rezadas "para honra y gloria de Nuestro Señor, goce de los Ángeles, alegría de los Santos y provecho de los fieles vivos y difuntos y para que ayudada de ellas pueda mi ánima ver a Dios más presto" (Andrés de Chávez, 1644)

 BIBLIOGRAFÍA

 Archivo de Protocolos Notariales de Santa Cruz de La Palma, Andrés de Chávez, 1644.

LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, Tomos I-III, Santa Cruz de La Palma- La Laguna, 1975.

PÉREZ GARCÍA, Jaime. Casas y familias de una ciudad histórica. La Calle Real de Santa Cruz de La Palma. Madrid, 1995

PÉREZ MORERA, Jesús. Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad, CajaCanarias, 2000.

 

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