El año lustral de 1935 ha pasado, como nos dice María Victoria Hernández -cronista oficial de Los Llanos de Aridane- "por ser la primera vez, que sepamos, que salieron de Santa Cruz de La Palma, donde nacieron los Enanos de la Bajada de la Virgen. Otras representaciones extraordinarias posteriores también son ya historia y como siempre, el palmero defendió su permanencia sólo en el año lustral y en honor de la Virgen y Patrona de la Isla, Nuestra Señora de Las Nieves".
Fue precisamente ese año cuando la palmera danza salió de las fronteras insulares. Como reflejaba el Diario de Avisos (29 de noviembre de 1935): "En el Vapor "León y Castillo" embarcaron anoche para Tenerife el personal de la "Danza de Enanos" y sus directivos don José Massieu y García y don Pedro Díaz Batista, que van contratados para dar unas representaciones en la Plaza de Toros de la capital provincial". En la edición de 1935, los Enanos, en su primera parte, habían vestido el traje de romanos, cuya letra había sido escrita por don José Lozano Pérez.
Debido a las fuertes lluvias registradas en Santa Cruz de Tenerife, no pudo representarse la danza en la Plaza de Toros, pero sí en el Teatro Guimerá. La cronista llanense nos recuerda cómo se reflejó el espectáculo en la prensa de entonces, concretamente en el periódico tinerfeño Hoy: "… el domingo último se celebró en el Teatro Guimerá una magnífica fiesta de arte, en la que figuraba como número de fuera la presentación de la "Danza de los Enanos" de La Palma". Continuaba relatando: "No cabe duda que los Enanos palmeros constituyen un número de sorprendente realidad y de gran vida escénica, sobresaliendo la rapidez de la transformación, que el público acogió con fervoroso entusiasmo".
"En los antiguos liceos,
estudiando intensamente,
conquistamos, noblemente,
la eficiencia del Doctor.
Y a la Virgen de Las Nieves
Le cantamos esta noche,
en prodigioso derroche
de católico fervor".
Coro de Doctores. José Lozano Pérez, 1940
El periódico Acción Social había sido tajante en cuanto a que esta tradición saliese de La Palma, puesto que "cada cosa tiene su escenario y su momento, que el caso de hoy no podrá ser nunca otro que las calles de Santa Cruz de La Palma una madrugada de la primavera, rebosante de rojos cortinones y de gentes que corren, luchan por un sitio que luego perderán, seguramente, por ver un instante el monstruo, y luego a empujar, a engañar a un guardia, y … a no poderlos ver tampoco… será pues, preciso llegar a la Alameda – si yo sé me acuesto a las 8 y me levanto de madrugada – habrá quien lo diga … y esto también forma parte indudable de "los Enanos" …". Esa misma publicación había hecho pública la siguiente reflexión: "Que la gente joven quiera darse ese paseíto a la capital de la provincia, hasta ahí llegamos, pero las personas mayores, esas que presumen de amar su tierra, de patriotas y hasta de religiosos, no deben consentir que se haga esa máxima tontería que nos desacredita y desluce las fiestas lustrales, contribuyendo no poco a que llegada la ocasión disminuya el número de coprovincianos que nos visiten. Hay que pensar un poco más en La Palma".
"Del alma un intenso grito,
de magníficos fervores,
rica faceta de amores,
reliquia de santidad.
Y es la Virgen de Las Nieves
que al Nazareno da alientos
y en la noche sentimientos
de inquebrantable piedad".
Coro de Nazarenos. José Lozano Pérez, 1945.
Volviendo con los "auténticos y únicos Enanos", en el año 1905, la letra fue escrita por el prestigioso médico e investigador palmero Elías Santos Abreu (1856-1937) mientras que su hijo, Domingo Santos (1902-1979), fue el creador de la actual y pegadiza polka. Una popular música contagiosa y encantadora que ha hecho bailar a viejos, peregrinos, guerreros, reyes, romanos, astrólogos, monjes, japoneses, doctores, nazarenos, consejeros, estudiantes, taumaturgos, atenienses, dominicos, musulmanes, navegantes, vikingos, cardenales, caballeros… Todos ellos protegidos por fabulosos ropajes usados en la primera parte de la sentida loa a "La Morenita", desprendidos de ellos mágicamente en el interior de la caseta, donde tiene lugar el repetitivo prodigio del jueves anterior a su Bajada. El primer enano surge de las entrañas ocultas y se convierte con la polca, ante un enfervorizado público, en un ser especial, en un mágico y feliz pregonero de La Virgen, que baja ya. Una simbología única e insustituible en nuestras tradiciones y nuestras fiestas.
"A la Virgen de Las Nieves,
Consejeros ponderados,
cantan enfervorizados
esta noche una oración.
Y ante la Virgen Bendita,
En estos bellos momentos,
derraman los sentimientos
de su noble corazón".
Coro de Consejeros. José Lozano Pérez, 1950
La Danza de Enanos -desde que fue dirigida en su primera edición por Miguel Torres- no sólo se ejecutaba como preámbulo a la Bajada de la "Señora del Monte". Alguna brillante efeméride nacional o conmemoración importante de la Isla era motivo suficiente para que se disfrutase con este entrañable y anhelado espectáculo. Como ejemplo, se danzó ante Francisco Franco el 20 de octubre de 1950, año lustral, en el Muelle de la capital palmera y en presencia del Ministro de Gobernación, el palmero Blas Pérez González. Más tarde, ya fuera de su contexto lustral, tan sólo se ha representado ante SS.MM. los Reyes de España en su visita oficial. Tuvo lugar en la renacentista Plaza de España de la misma ciudad en mayo de 1986. Todavía se conserva en las retinas de los testigos el semblante asombrado de la Reina cuando apareció el primer Enano por la puerta de la caseta.
"Peregrinos de las cumbres
tú que el día veinte y tres
dicen que los enanitos
les van a bailar al Rey.
Aunque hay oposición
En diferente opinión
En nuestro pueblo palmero
Habrá gran expectación"
Parodia de la danza de Enanos 1985 para la Visita de SS.MM. los Reyes en su visita el 23 de mayo de 1986. Autores: "Fesafeca y Frapape".
También se ejecutó la danza durante los actos de la conmemoración del 500 aniversario de la Fundación de Santa Cruz de La Palma, en mayo de 1993, donde también tuvo lugar una visita extraordinaria de Ntra. Sra. de Las Nieves.
"Al estudio consagramos
nuestra juventud, tesoro
más deslumbrante que el oro
adquirido con honor.
Y a la Virgen de Las Nieves
Cantamos, pues, su victoria
¡que es reflejo de la Gloria
que al mundo llenó con amor!"
Coro de Estudiantes. Félix Duarte Pérez, 1955.
"Pese a la tentación de la añoranza, la larga secuencia temporal ha sido, y será, la clave de su atractiva permanencia en el programa y el seguro de su éxito, porque, cuando por causas puntuales e interesadas, los Enanos salieron de ese marco, peligraron las vértebras del artificio y la sorpresa".
El desaparecido Pérez García, en referencia a la edición de 1955, escribía en sus crónicas: "Al día siguiente -refiriéndose al 24 de abril de dicho año- después de una tarde con desfile de gigantes y cabezudos, la danza de enanos. Como siempre, una multitud de gente abarrotaba la calle real en los trechos destinados para el espectáculo, mucha de ella venida de los campos; la verdad es que se trata de un espectáculo que no se cansa uno de ver y admirar por su originalidad…"
El maestro Gustavo Gómez Salazar, miembro de la anterior Comisión Técnica, decía emocionado que "a partir de 1900-1905, mi abuelo Miguel Salazar Pestana ideó la transformación en la caseta, así como la utilización del bicornio francés (…)." También indicaba los requisitos imprescindibles para ser incluidos en el selecto grupo de Enanos: "Para mí las condiciones exigidas para bailar la mágica danza son tener oído, ritmo, fuerza de voluntad y resistencia física".
Hay que tener en cuenta que, cuando en 1835 bailaban las figuras de enanos y enanas, los hombres danzantes se transformaban ante el público; incluso, como dice Félix Duarte, "antiguamente no había coros que luego que se transformaran, sino que los Enanos salían directamente a bailar".
"Descubrimos una estrella
más brllante que mil soles
y venimos a ofrendarle
nuestros humildes fervores.
"Estrella de la Mañana"
te llama tu letanía:
alienta nuestros quehaceres
¡oh! ¡Dulcísima María!.
Coro de Astrónomos. Manuel Henríquez Pérez, 1975.
Miguel Salazar Pestana, junto con Guillermo Pérez Cabrera, José Castro Pérez, Pedro Díaz Batista y Mariano Ferraz de Paz -y algunos otros recordados personajes- se unen a la lista de unos aficionados que corrían a cargo de las pruebas. En el recuerdo están los primeros ensayos en la ermita de San Sebastián con sus numerosas anécdotas. Antonio Méndez (el Enano "número 1 con punto"), ya retirado después de treinta años de vivencias y recuerdos de las Fiestas Lustrales, rememora aquellos irrepetibles momentos, con Domingo Santos sentado al piano, a Pedro Díaz de pie, "con la caña dando golpes rituales en el suelo y, como o, a Felipe Henríquez en el altar del templo, trabajando las cañas y dándole formas a los sombreros. Eran momentos de cariño y alegría con el número principal de las fiestas…"
"Desde el ágora ateniense
a la Virgen de Las Nieves
en unión de los palmenses,
hemos venido a cantar.
Madre del Dios ignorado,
que Pablo de Tarso, un día,
por nuestro bien y alegría
a los griegos descubrió".
Coro de Atenienses. Manuel Henríquez Pérez, 1965.

