La peculiar y extraordinaria Danza mágica contó con libretos del versátil José Felipe Hidalgo (1884-1971) y de José Acosta Guión (1881-1967); José Lozano Pérez (1890-1951) escribió inspirados y sutiles madrigales entre 1925 y 1950; Félix Duarte Pérez (1895-1990) firmó las loas estudiantiles de 1955 y las cardenalicias de 2000. Manuel Henríquez Pérez, entre 1960 y 1995, aún después de su muerte, batió el récord de permanencia como autor de la letra de los coros que dan paso a la transformación de los enanos. El letrista, nacido en 1923 en la capital palmera y de la que llegó a ser su cronista oficial, falleció el 24 de julio de 1993. Su último "homenaje" de amor a Nuestra Señora de Las Nieves fue en la Bajada de 1990, participando en la "Peña" de los Enanos, ese año, con el atuendo alegórico de "navegante".
"De nuestros remotos reinos
hemos venido a adorar
a la Virgen de Las Nieves
Reina y Madre Celestial.
Como es nuestra protectora,
Con un no mentido afán
nuestras espadas fulgentes
defenderán a Miriam".
Coro de Reyes. José Lozano Pérez, 1925
A partir de 1905 (Viejos) y por este orden, se sucedieron las distintas representaciones y sus autores: en 1910, Guerreros y después Viejos en dos transformaciones con letra de José Felipe Hidalgo; 1915, Peregrinos; 1920, Monjes Blancos, de José Acosta Guión; 1925, Reyes; 1930, Japoneses; 1935, Romanos; 1940, Doctores; 1945, Nazarenos; y 1950, Consejeros, todas con versos de José Lozano Pérez; 1955, Estudiantes, de Félix Duarte Pérez; 1960, Taumaturgos; 1965, Atenienses; 1970, Dominicos; 1975, Astrólogos; 1980, Musulmanes; 1985, Peregrinos;1990, Navegantes; 1995, Vikingos; 2000, Cardenales, todas debidas a la pluma de Manuel Henríquez Pérez. En la edición de 2005 la alegoría fue la "Marcha de los Caballeros", con letra de Luis Ortega Abraham y música de Juan Francisco Medina.
La Danza de Enanos consta de dos partes:
– La primera, al son de una marcha sencilla y pegadiza, siempre de autor local y a coro unísono, se interpretan emocionadas salves y loas a la Virgen de Las Nieves; una ofrenda interpretada por hombres "de tamaño normal" vestidos con suntuosas capas y varas largas (en forma de bastón, báculo, farol, remo, cayado, lanza… según sea la alegoría representada) que les sirven de apoyo durante la función, mientras "componen una añeja coreografía de filas, rombos y corros". El coro o "la Peña", grupo de cantantes ataviados de la misma guisa que el resto- que representan personajes, que cambian de una fiesta a otra, y que suelen encarnar unos híbridos de la historia y de la fantasía-, se ha situado en una tarima y en un tono más alto interpreta a dos voces las siete estrofas de la loa. Repiten hasta ocho veces el estribillo. Durante la interpretación de éste, "los danzantes se paran y, desde filas paralelas y cara al público, repiten en tono mayor sus orígenes lejanos y su encendida devoción". Aquí cantan danzarines y Peña. Año tras año, y con estos cambios de personalidad, van cambiando también las letras y la música, aunque ésta es siempre tan parecida con las anteriores, que podría afirmarse que no cambia, que ha sido siempre la misma.
"Suena la música, y a su son, salen a través de una pequeña caseta de dos puertas, dos hileras de hombres, ataviados de largas túnicas, que por sus dibujos, nos dejan conocer la personalidad de quienes las visten; un año han sido estudiantes, otro doctores, otro astrólogos, cada año son distintos los personajes, que viene a ofrecer sus cantos a la Virgen de Las Nieves, porque esto es lo que nunca cambia sus canciones, son siempre loas a la Virgen:
"Desde remotos confines
hemos venido soñando,
sobre las ondas del mar,
y a la Virgen de Las Nieves
nuestra loa le ofrecemos
porque con fervor queremos
verla en su trono reinar."
Coro de Astrólogos, Félix Duarte, 1960.
Y mientras ellos cantan el estribillo, cinco escogidas voces, subidas sobre una peña, van lanzando al aire sus enfervorizadas letras a María.
Félix Duarte
Bajada de La Virgen- Historia
– La segunda parte supone la mágica transformación en enanos fuera de la vista del público en el interior de la caseta bellamente decorada y de dos puertas. "Cuando el tránsito por el túnel diáfano de la Caseta materializa el secreto y cambia peregrinos (guerreros, astrónomos, estudiantes, nazarenos, reyes, frailes, viejos, navegantes…) por los minúsculos danzarines, la emoción sólo deja sitio al baile ingenuo y trepidante, a la agilidad, destreza y gracejo de los liliputienses, cuyos pasos, cada vez más rítmicos y veloces, el gentío palmea ilusionado". (El Secreto del Enano)
"Protagonistas indiscutibles de las Fiestas Lustrales de La Bajada de La Virgen, la Danza de Los Enanos evoca un sentimiento especial para los palmeros y a todos aquellos que nos visitan, siempre sorprendidos por unos segundos de misterio y magia en la noche del jueves durante la transformación, momentos en los que aparece, de repente, el primer enano. Es el instante del milagro, el feliz encantamiento que se refleja en las mil expresiones de la cara de las gentes(…)"
Miguel Martín
La Danza de Los Enanos
"Los graves trovadores se retiran con el último compás y, con un leve fru-frú de tela, un simpático fanfarrón abre la cortina y otea a la audiencia con descaro; ésta le responde con aplausos y asombros, y el Enano número 1 adelanta su pie derecho, calzado con zapatilla de charol y hebilla dorada y da el primer paso; rompe a bailar y otros, a su espalda, le secundan y forman filas simétricas que, con marcialidad y gracia, trenzan la celebérrima polca, que principia solemne y acaba frenética".
secreto del enano
El
"Ya han terminado los cantos y las evoluciones, ahora empieza lo grande, lo misterioso, lo que verdaderamente llama la atención de esta danza, ahora es cuando después de pasar a través de la misma caseta, los vemos salir de nuevo, pero… ya no son aquellos hombres, ahora, son pequeños y simpáticos enanitos, ataviados de gran sombrero e impecable levita. ¿Cómo han logrado transformarse? Ésa es la pregunta que ronda todos los cerebros de nuestros visitantes, la noche de la Danza de Enanos. Y los simpáticos Enanos, no saben cantar, por eso, le ofrecen a la Virgen lo que saben hacer, bailar maravillosamente una alegre polka…"
Félix Duarte
Bajada de la Virgen – Historia
El momento de la transformación es, pues, cuando culmina la tensión emotiva de los espectadores, y está marcado por la interrupción de la música y coros de la primera parte y el comienzo inmediato de la polka que bailan los enanos que empiezan a salir de la caseta cuando todavía están entrando por su parte trasera los danzantes todavía no transformados.
Era y es muy importante la preservación del "secreto del Enano". Es un asunto "sagrado" para los palmeros. Recordemos cómo en la Bajada de 1895, el anónimo autor del manuscrito -perteneciente a la Biblioteca Cervantes, fondo histórico de La Cosmológica- se queja cómo "la danza de enanos (estuvo) muy mal ejecutada; después que se ha divulgado por la Provincia va perdiendo su oportunidad […] El personal, la escoria del pueblo que iba sacándose los sombreros con las caras descubiertas; en fin, un triste recuerdo de lo que era esta danza en otros tiempos en que la dirigían Don Miguel Torres y Don Miguel Salazar y Umarán".
El polifacético Beneficiado de El Salvador Manuel Díaz, popularmente conocido como el "Cura Díaz", confeccionó algunas caretas para Los Enanos. Era un hombre liberal, destacado constitucionalista y amante de las artes plásticas y los regocijos populares. Algunas han llegado hasta nosotros en un lamentable estado de conservación. Otras habían sido pasto de las llamas en el pavoroso incendio del Casino capitalino donde se hallaban guardadas el 8 de julio de 1931. Recogiendo el relevo artístico, debemos al artista palmero Félix Martín Pérez, la continuación de la ejecución de análogas figuras. Al querido vecino y profesor de la escuela de Arte y Oficios de la capital le debemos, no sólo la ardua labor de forja y modelado de las caras de los veinticuatro enanos, sino la complicada, emotiva y delicada ceremonia tradicional de vestir al enano desde la tarde de ese jueves. Es, junto al misterioso y mágico instante de la transformación, el secreto mejor guardado.
"Del imperio del Mikado,
a esta ínsula llegamos
porque todos profesamos
de Cristo la santa Fe.
Y pedimos a la Virgen
de Las Nieves venerada
sea siempre la abogada
del cristiano japonés".
Coro de Japoneses. José Lozano Pérez, 1930.
Es precisamente un hijo de este artesano, Luis A. Martín Rodríguez, quien se ocupa en la restauración, reciclado y mantenimiento de las caretas de los enanos en su taller del Barrio de La Canela (San Sebastián). Para él, "lo de las doce parejas de Enanos – numerados con o sin punto- tiene su origen en el número mágico, bíblico: los doce apóstoles, los signos del Zodíaco, los meses del año, la docena de huevos…" Heredó de su padre, hace más de treinta y cinco años, esta afición artesanal, por vocación y tradición. Carga con la delicada responsabilidad de adaptar las caretas a las características físicas y medidas de los danzantes. Para este artista, "la iconografía de los Enanos proviene de una burla deliberada del estilo militar napoleónico. Una mirada irónica fijó el vestuario: bicornio galo, casaca, zapatos con hebillas, camisas con chorreras y lazo, medias, peinados… Lo más importante de la Danza es la transformación, que es un acto de prestidigitación, magia".
El palmero Francisco Arrocha Méndez, conocido popularmente por "Quico el Cigarrito", sigue siendo recordado en El Paso por haber aceptado el reto de organizar una Danza de los Enanos en aquella ciudad sin el permiso de las competentes autoridades capitalinas, aceptando la petición que le hiciera el alcalde pacense don Vicente Santana. Cirilo Leal Mújica nos recuerda en un artículo de prensa local que "de aquella intentona aún se guarda memoria y testimonio gráfico". Continúa informándonos de que "la evocación de este episodio contestatario de su existencia le produce risa, la algazara de un veterano bailarín que conoce todos los secretos del arte de la metamorfosis de los gigantes que se transmutan en un santiamén en enanos en las tripas de la barraca de los milagrosos". En el artículo, titulado «Los enanos apócrifos. Una aventura que nació y murió en El Paso» recoge las palabras de aquel vecino: "Les hice seis enanos y seis enanas. La actuación se hizo en el cine. La música fue la misma, la polca de los enanos".
"Del Sacro Romano Imperio
somos libres ciudadanos
fervientísimos cristianos:
el Cristianismo es la luz.
Y cantamos a la Virgen
de Las Nieves, milagrosa,
Madre la más amorosa
Del devoto de la Cruz".
Coro de Romanos. José Lozano Pérez, 1935.

