A partir del siglo XIV genoveses, venecianos, y portugueses, se dedicaron a la exploración de la costa occidental del continente africano accediendo a nuevos productos y tierras que causaron admiración y que fueron uno de los motivos que indujeron al célebre Enrique "El Navegante"[1] a crear en el Algarbe portugués la Escuela Náutica de Sagres.
Con esta escuela, hacia donde se dirigieron los geógrafos y marinos más reconocidos de la época, se pretendía adiestrar a los capitanes y tripulantes portugueses para que fueran capaces de realizar nuevos descubrimientos a través del mar. Pronto daría sus frutos con el descubrimiento de Madeira y Azores[2], aunque otro de sus objetivos principales, como era el establecer una ruta alternativa para llegar a las Indias, no fue logrado, o al menos no como ellos esperaban.
En aquella época se estudiaban dos alternativas para acceder al comercio por vía marítima con los pueblos orientales: por un lado la que defendían los portugueses, consistente en bordear el continente africano por el Sur, y por otro la que proponía Cristóbal Colón, que se basaba en la creencia de que el mundo era redondo y por tanto se podría llegar a las tierras indígenas cruzando el Atlántico.
Colón, que está universalmente aceptado que nació en Génova en 1451[3], había adquirido gran experiencia como navegante desde joven en el Mediterráneo y, tras instalarse en Lisboa, al tener oportunidad de ir a bordo de barcos que llegaban hasta Inglaterra, Irlanda, e Islandia en el Norte, y hacia Nueva Guinea en el Sur. Además la capital portuguesa era el centro de operaciones de la navegación atlántica de la época, por lo que pudo acceder a novedosos relatos de muchos marinos.
Este conocimiento de la navegación le permitió junto al estudio de las obras de autores antiguos como Tolomeo o Plinio, establecer una estrategia para llegar a las Indias a través del Atlántico. Se trataba de aprovechar los vientos reinantes conocidos, que en una época concreta del año se dirigían hacia el Oeste desde latitudes bajas. El regreso lo haría con vientos favorables que, en sentido contrario, y más hacia el Norte, cruzaban el océano.
El 3 de agosto de 1492 zarpó desde el puerto de Palos de Noger con dos carabelas: la "Niña" y la "Pinta", y una nao: la "Santa María" [4], esta última de mayor porte que las anteriores, dirigiéndose hacia las Islas Canarias desde donde el viento reinante favoreció su navegación hacia el Oeste, llegando a la isla de Guanahaní[5] el 12 de octubre después de no pocas vicisitudes acaecidas en medio de grandes miedos y dudas.
Colón creyó haber llegado al archipiélago de Cipango aunque en sus posteriores navegaciones por la zona se cree que fue consciente de haber descubierto un Nuevo Mundo. Este descubrimiento fue el pistoletazo de salida para muchos navegantes que emprendieron la tarea de descubrir nuevas tierras más allá del Atlántico impulsando el siguiente reto marítimo que consistió en dar la vuelta al Mundo, empresa iniciada al mando de Magallanes y completada por Juan Sebastián Elcano.
El descubrimiento de América marcó un punto de inflexión en la navegación. Tras este hecho el tráfico transoceánico experimentó un espectacular avance con la participación de varias potencias ávidas de acceder a nuevas riquezas entre las que, por supuesto, se encontraba España que tras haber resuelto el problema de la Reconquista se empeñó en desarrollar todo su poderío naval a través del Atlántico. Por otro lado la piratería floreció de manera rápida llegando a ser un problema más importante que las inclemencias sufridas en las travesías.
Otro hecho fundamental en la navegación fue la aparición de la máquina de vapor en el siglo XIX. Esta innovación, que supuso una revolución industrial, significó la pronta desaparición de la vela como medio propulsor de las embarcaciones, relegándola exclusivamente al uso deportivo o, en algunos casos, como medio de locomoción en actividades pesqueras y de otro tipo en zonas poco desarrolladas.
[1] Enrique de Avis y Lancaster, llamado "El Navegante" y también conocido como Infante de Sagres (Oporto, 4 de marzo de 1394 – Sagres, 13 de noviembre de 1460). Infante de Portugal y primer duque de Viseu, la más importante figura del inicio de la era de los descubrimientos. Por ser el hermano del Rey pudo lograr grandes empresas marítimas.
[2] En los años 1419 y 1445 respectivamente.
[3] MARCHANTE PARODI, Enrique: Navegación deportiva a vela. Madrid, Colegio de Oficiales de la Marina Mercante Española, 1996, p. 29.
[4] Su auténtico nombre era "María Galante", pero Colón la rebautizó como "Santa María".
[5] Luego fue bautizada como San Salvador.

