Alonso Pérez Díaz (III) Orígenes ideológicos y sagas familiares (y 2)

El republicanismo, pues, de Pedro y Alonso Pérez Díaz no es cosa, en modo alguno, de tradición familiar sino que se fraguará y consolidará, a caballo entre los siglos XIX y XX, en estrecho contacto con los ambientes liberales y republicanos de la capital española y bajo el magisterio ideológico del mismísimo Salmerón, de quien el mismo Alonso Pérez Díaz decía haber aprendido a amar a aquella República, impecablemente honesta, laica, liberal y democrática, de 1873 y de la que el emblemático líder del republicanismo español fue figura señera.

     En cuanto a las relaciones personales entre los miembros de los clanes encabezados por los hermanos Pérez Sánchez, cabe afirmar, a juzgar por los datos que manejamos al respecto, que las mismas fueron durante mucho tiempo bastante estrechas. En este sentido sólo cabe ceñirnos a los hechos que avalan esa buena relación familiar, al menos hasta finales del siglo XIX. Sobre el particular sabemos que Alonso Pérez Sánchez y su mujer, Luisa Díaz Guerra, actuaron, el 1 de septiembre de 1861, de padrinos de bautismo de su sobrino Ceferino Pérez Díaz, hijo de Blas y de Catalina y que estos últimos, en junio del año siguiente, apadrinarían por poder, en representación de Antonio Sánchez Pérez que se hallaba avecindado en La Habana, a Norberto Pérez Díaz, primogénito de Alonso y de Luisa  y tiempo después también apadrinarían a su sobrina Victoria, bautizada en San Blas de Mazo el 9 de enero de 1867.  Por su parte Juan Pérez Díaz, primogénito de Blas y Catalina y padre del que luego fuera amigo personal y ministro del dictador Franco -Blas Pérez González- fue, en julio de 1876, padrino de bautismo de su primo hermano Alonso. El 2 de julio de 1893 era el sacerdote Norberto Pérez Díaz, hijo mayor como señalamos de Alonso Pérez Sánchez, quien casaba, en la iglesia parroquial de El Salvador de la capital palmera, a su prima hermana Josefa Pérez Díaz con Antonio Morales Arzol[1]. En marzo de 1899, Alonso Pérez Sánchez comparecía, en las Casas Consistoriales de Mazo, al acto de clasificación y declaración de soldados para justificar la ausencia de su sobrino Manuel Jesús Pérez Díaz, hijo de su ya difunto hermano Blas y de su también fallecida cuñada Catalina, alegando que el mozo de referencia, según certificado facultativo, se hallaba enfermo e imposibilitado, no pudiendo por ello cumplir con el requerimiento del que era objeto. Todos estos testimonios vienen a evidenciar, en buena medida, la fluidez y armonía de unas relaciones familiares que, con el paso del tiempo, los diferentes derroteros políticos  de los miembros más jóvenes y destacados del clan originarán, ciertamente, un paulatino distanciamiento que se convertiría en insalvable tras los acontecimientos trágicos que se derivaron del golpe de Estado de julio de 1936 y de la implacable represión de la dictadura franquista. Cabe señalar en este sentido que uno de los hijos de Blas Pérez Sánchez, Maximiliano Pérez Díaz (1864-1926)  farmacéutico titular de Mazo desde enero de 1908 hasta su fallecimiento, tuvo una gran influencia, ya desde una posición claramente conservadora, en la vida social y política de la citada localidad palmera, generando incluso una imagen popular de hombre de carácter malicioso y agrio hasta el punto de hacerse acreedor, según la tradición oral, del revelador apodo de "Veneno"[2]. Por otro lado, los sobrinos de este último, Blas (1898-1978)[3] y Esteban Pérez González (1902-1978)[4], hijos de su hermano mayor y conocido masón Juan Pérez Díaz (1859-1908)[5] terminarían convirtiéndose también en prohombres derechistas. Así, el primero de ellos, vinculado en principio a la Juventud Republicana de la capital palmera acabaría, después de la indefinición política que le caracterizó en las primeras décadas del siglo XX, gozando de la plena confianza del general Franco que, en septiembre de 1942, lo haría ministro de la Gobernación; cartera en la que se mantendría hasta febrero de 1957 y desde la cual dirigiría la dura política de represión policial en la que se sustentaría el régimen dictatorial franquista. Con anterioridad, Blas Pérez había participado de lleno  en la configuración del marco jurídico dentro del cual se censuraría la legislación  de la Segunda República y se consumaría esa rigurosa acción represiva de la que su propio pariente Alonso Pérez Díaz, primo carnal de su padre  por doble vínculo y también  ahijado del mismo, sería víctima. Por su parte, Esteban Pérez González llegaría a ostentar, entre otros cargos políticos, el de delegado del Gobierno en La Palma entre 1926 y 1930, en plena Dictadura de Primo de Rivera y entre 1939 y 1940 y al igual que su hermano Blas estuvo vinculado a la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.

     Mención aparte merece Tomás Morales Pérez (1908-1994), hijo de Josefa Pérez Díaz (1873-1948) y primo hermano de los mencionados Blas y Esteban Pérez González[6]. Morales Pérez, al igual que sus parientes y guiado también por cierta vocación política, cursaría estudios de Derecho en la Universidad Central de Madrid, a la que llega en 1924. Aquí, vinculado a los Estudiantes Católicos, pronto comenzará su lucha apostólica; tomando parte activa en los enfrentamientos con los estudiantes de la F.U.E., sobre todo en los tiempos en que la agitación estudiantil arreciaba contra el régimen dictatorial, ya en su recta final, de Primo de Rivera  que  obligado por las circunstancias decretaría, en abril de 1929, el cierre de universidades. A esta etapa corresponde el episodio del derribo del busto en bronce de Alfonso XIII que se hallaba en el paraninfo de la Universidad Central y sobre el que muchos años después  -en 1992- el ya octogenario jesuita padre Morales, ordenado sacerdote en mayo de 1942, comentaría: Bien sabíamos nosotros que tras el busto y la monarquía se encubrían las ideas de Dios y de España, que era lo que queríamos defender[7]. Más esclarecedoras del rumbo ideológico por el que optarían los descendientes de Blas Pérez Sánchez son las palabras que el propio padre Morales escribía, en noviembre de 1937, en carta dirigida a su madre y en las que hacía referencia a la contienda que entonces se libraba en España:

"…Quizá en lo que a nosotros nos parece un mal tenga el Señor encerrados muchos bienes. ¿No parece a primera vista la guerra civil como el peor mal que puede enviar Dios a una nación? ¡Y, sin embargo qué de bienes está sacando el Señor de la actual contienda española! Si no hubiese sido por la guerra, ¿qué sería de nosotros a estas horas? ¿Estaríamos con vida? ¿Con bienes? ¿O viviríamos más bien en pleno régimen comunista en la negación absoluta de todos nuestros derechos de personas y de cristianos?"[8]

     Queda bien patente, pues, que las trayectorias vitales e ideológicas de los descendientes de Blas y Alonso Pérez Sánchez fueron diametralmente opuestas y en las difíciles coyunturas de guerra y posguerra ilustrarán dramáticamente, como en tantos otros casos, el desencuentro entre españoles y entre vencedores y vencidos; llevado al límite de la irracionalidad al producirse  inexplicablemente entre familiares y parientes.

 

CIRILO VELÁZQUEZ RAMOS

 


[1] DEL HOYO CALLEJA, J.: Profeta de nuestro tiempo. Tomas Morales S.J. 1908-1994, Encuentro Ediciones, Madrid, 1995, pp. 73-74

[2] El semanario obrero de la capital palmera Espartaco,  en su primer número de fecha 11 de agosto de 1930, cuatro años después de haber fallecido Maximiliano Pérez Díaz en Mazo, deja constancia del arraigo del apodo "Veneno" al comentar la situación política local en el marco de la crisis de la Dictadura primorriverista y en un ambiente preelectoral. Así en su sección titulada "Fogueo" se podía leer:

     "Nos preguntan: ¿Quién será el candidato conservador aquí en La Palma? y contestamos: El Romero.

           ¿Y en los Sauces? "El Sordo"

           ¿Y en El Paso? Sosa Taño.

           ¿Y en Mazo? Veneno II."

           […]

[3] PÉREZ GARCÍA, J.: Fastos biográficos de La Palma I,  Servicio de Publicaciones de CajaCanarias, La Laguna de Tenerife, 1985, pp. 133-35.

[4] PÉREZ GARCÍA, J.: Fastos biográficos de La Palma II, Santa Cruz de La Palma, 990, pp. 180-81.

[5] PÉREZ GARCÍA, J.: Op. cit. (1985) pp. 131-32

6 Tomás Morales Pérez nació en Macuto (Venezuela) el 30 de octubre de 1908, en el seno de la familia formada por Antonio Morales Arzol (1861-1938) natural de Santa Cruz de la Palma, y Josefa Pérez Díaz (1873-1948) nacida en Mazo e hija de Blas Pérez Sánchez (1836-1896) y Catalina Díaz Guerra (1842-1893) En 1946 iniciaría su apostolado como jesuita, etapa a la que corresponde la creación de obras como los institutos seculares El Hogar y la Cruzada de Santa María. Morales Pérez es autor también de los siguientes títulos: Forja de hombres (1965) obra ampliada en 1968 y 1978 y reelaborada en 1987; Laicos en marcha (1967) Tesoro escondido (1983) Hora de los laicos (1985) y Semblanzas de testigos de Cristo para los nuevos tiempos (1993) Falleció en Alcalá de Henares el 1 de octubre de 1994 (Ver DEL HOYO CALLEJA, Javier: Profeta de nuestro tiempo. Tomás Morales SJ, 1908-1994. Encuentro Ediciones. Madrid, 1995)

[7] DEL HOYO CALLEJA, J.: Op. cit. p.135

[8] Ibidem. pp. 219-220

 

Scroll al inicio