Hasta 1902, año en el que, fallecido ya el padre de D. Alonso, se decide el traslado de la residencia familiar a la capital palmera, los Pérez Díaz vivirían en el Mazo natal, pueblo al que el rey Alfonso XII le concedería el título de Villa el 18 de marzo de 1878 y que por esta época seguía siendo un claro ejemplo de municipio con una economía tradicional eminentemente agraria, lastrada por importantes carencias. Por otro lado, las anquilosadas estructuras sociales, con la paulatina llegada de las remesas de los que habían emigrado a América, habían comenzado a resentirse; dando lugar a la introducción de elementos de cambio en el viejo sistema de propiedad de la tierra. No obstante, durante todo el siglo XIX, la miseria de la población resultaría evidente y el retrato social del municipio, que reflejaba la general pobreza de sus habitantes, quedaba de manifiesto en un acuerdo plenario (1/7/1871) del Ayuntamiento, presidido entonces por el propio Alonso Pérez Sánchez, en el que entre otras cosas se venía a decir:
"… apenas subsisten en corto número algunas personas que puedan calificarse acomodadas, porque la mayor parte de estos habitantes, depende de la eventualidad de un pequeño jornal para alimentarse con escasez a sí mismos y a sus familiares, y que sus jornales no deben ser considerados para todo el año, pues sólo en él podrán ocuparse la cuarta parte del mismo; por todas estas consideraciones, acordó que las cuatro séptimas partes de la población fijando 700 vecinos para el objeto de que se trata deben ser considerados y los considera el Ayuntamiento exentos de tomar la cédula de empadronamiento de pago…"
A esa minoría acomodada y por ende conservadora pertenecía, precisamente, el grupo familiar encabezado por el mismo alcalde; que durante la segunda mitad del siglo XIX ocuparía, como ya referimos, en tres ocasiones (1869-1872, 1883-1886 y 1897-1898) la presidencia del Ayuntamiento de Mazo; cargo que también llegaría a estar en manos de sus hermanos Blas y José Antonio Pérez Sánchez. Estamos, pues, ante una auténtica elite rural controladora de los resortes del poder local, agente pero igualmente víctima de la trama caciquil decimonónica. Tanto Alonso Pérez Sánchez como su hermano Blas, casados respectivamente con las también hermanas Luisa y Catalina Díaz Guerra, constituirán las conocidas y prolíficas familias de los Pérez Díaz, que se convertirán en clanes influyentes de la vida social y política de La Palma del último tercio del citado siglo y primera mitad del siglo XX y cuya importancia se dejará sentir hasta bien avanzada esta última centuria. De su manifiesta preponderancia social y económica dan testimonio, todavía hoy, las que fueron viviendas familiares ubicadas en el casco urbano de Villa de Mazo, que se constituyeron en las edificaciones de mayor empaque de la localidad y en muestra singular de la arquitectura doméstica canaria.
Mucho se ha especulado, sin embargo, con las desavenencias habidas entre ambos clanes. La muerte del propio padre de nuestro biografiado se halla inmersa en las diferencias y parcialidades políticas que sacudieron, crispándola, la vida cotidiana de Mazo creando auténtica alarma social. En este sentido, entre 1890 y 1901 la familia de Alonso Pérez Sánchez fue víctima de una serie de atropellos que el mismo Pedro Pérez Díaz, ya desde la óptica de letrado del Consejo de Estado, no dudaría en calificar, denunciándolos, de perversos y criminales, convencidos como estaban él y los suyos de que estos atentados habían contribuido a agravar la enfermedad que llevaría a su padre a la tumba. Evidentemente tanto Alonso Pérez Sánchez como su hermano Blas fueron elementos destacados de la oligarquía local y ambos participaron de lleno, en el contexto de la pugna caciquil protagonizada principalmente por conservadores y liberales, de las redes clientelares de la Restauración borbónica que tuvieron en La Palma un destacado desarrollo y donde "el pesado látigo del cacique, su desmedida ambición, sus ideales de lucro, sus tendencias egoístas…"[1] se dejaron sentir tanto o más que en cualquier otra isla del Archipiélago. "Es pura politiquería de hordas -como bien señala Millares Cantero al analizar las elecciones de diputados a Cortes en la Isla entre 1876-1923- la que rigió la dialéctica amigo-enemigo en la vida pública palmera" de esta época[2]. La falsa representatividad del sistema parlamentario canovista reprodujo en La Palma, como era de esperar, todos aquellos mecanismos que hicieron normal el fraude en cualquier convocatoria electoral. Los municipios palmeros no serían una excepción a la hora de sufrir las desastrosas consecuencias de los politiqueos locales. Las actuaciones de unos y de otros, mantuvieron el abandono secular de estos pueblos y las artimañas caciquiles llegaban a su paroxismo cada vez que se trataba de depositar el voto en las urnas. Reprobado por todos, todos decían combatir al caciquismo y todos se aprovechaban de las bondades que éste ofrecía.
Los hermanos Pérez Sánchez, desde su privilegiada posición social, fueron también partícipes directos de tan denostado sistema. Se ha llegado a afirmar que ambos hermanos eran, políticamente, "de tendencias radicalmente distintas"[3], tildando erróneamente a Alonso de liberal y a Blas de conservador, endosándoles incluso las etiquetas "de izquierdas y de derechas" respectivamente. Nada más lejos de la realidad, pues Alonso Pérez Sánchez estuvo siempre en la órbita de la bandería conservadora, convirtiéndose en destacado canovista defensor del incombustible Poggio y su acción política como alcalde de Mazo delata claramente su militancia. Así, en abril de 1871, el pleno municipal macense, a propuesta del propio Alonso Pérez Sánchez, acordaba solicitar de la Audiencia de Canarias la separación del cargo de juez municipal de Antonio Leal Santos; fundamentando tal petición en la acusación de que el citado vecino era republicano y favorecía a sus correligionarios en detrimento de "los otros vecinos que siguen y defienden por medio de todas sus manifestaciones la marcha del Gobierno a quienes lealmente se reconocen subordinados,…"[4]. Ignoraba entonces Alonso Pérez Sánchez, y difícilmente lo podía intuir, que andando el tiempo terminaría por convertirse en padre de dos figuras señeras del republicanismo insular y en consuegro, nada más y nada menos, de Nicolás Salmerón. Tiempo después, con motivo de las elecciones legislativas del 4 de abril de 1886, "las más pintorescas que hubo en la isla durante toda la Restauración"[5], los hermanos Pérez Sánchez aparecerán políticamente enfrentados. En esta ocasión se disputaban el escaño por La Palma el liberal palmero Miguel Castañeda Carmona y el cunero conservador Juan Bautista Somogy y Gallardón. Alonso Pérez Sánchez, que desempeñaba entonces su segundo mandato como alcalde de Mazo desde principios de julio de 1883, prohibía "la entrada libre de los electores" en los colegios electorales, viéndose afectado su hermano Blas por esta medida. Este último, con los liberales liderados por Sagasta en el poder, actuaba además como delegado del gobernador civil y aun así se le impediría el que tomara asiento en la mesa electoral de la sección segunda de Mazo y tampoco fueron atendidas sus reclamaciones. Por el contrario su hermano Alonso se encargaría de amañar la votación a favor del conservador Somogy, en unos comicios en los que tanto los liberales ministeriales como los opositores conservadores no jugaron nada limpio; lo que daría lugar a que Miguel Carmona, al que en principio se le adjudica el acta de diputado, tuviera que abandonar, en febrero de 1888, el escaño a favor del contrincante Somogy, tras el dictamen de la correspondiente comisión del Congreso encargada de verificar los resultados electorales y revisar las actas[6]. Meses después, en julio de 1886, el Gobierno Civil de la provincia suspendía en sus funciones a los mandatarios del Ayuntamiento de Mazo presidido por Alonso Pérez Sánchez y su hermano Blas, con el beneplácito de los gobernantes liberales de turno, tomaba posesión del cargo de alcalde en un pleno extraordinario que, celebrado el día 14 de dicho mes, estuvo presidido por el alcalde de la capital palmera, Servando Pereira García, en funciones de delegado gubernativo[7]. Este mandato de Blas como alcalde, el último de su vida política, concluiría a mediados de 1888 al verse obligado a abandonar el cargo, por orden judicial, al estar encausado, junto al juez municipal y otros cinco concejales, por "delito de usurpación de atribuciones". Ya en mayo de 1872 Blas Pérez Sánchez había sustituido a su hermano Alonso en la presidencia del Ayuntamiento de Mazo y como alcalde vitoreó tanto la proclamación de la Primera República de febrero de 1873 como luego acogería con entusiasmo la entronización de Alfonso XII; aunque esto último no le salvaría de la destitución de su cargo de primer edil por parte del nuevo gobernador civil, el tinerfeño y monárquico conservador Vicente Clavijo. Blas Pérez Sánchez volvería a tomar posesión de la Alcaldía de Mazo a principios de julio de 1879 y en ella se mantendría hasta mediados de 1883, momento en que daría paso como titular de la misma a su hermano Alonso, que había sido elegido en las municipales celebradas en mayo de ese año. Blas Pérez Sánchez fallecería el 11 de octubre de 1896 a la edad de sesenta años y su hermano Alonso, casi cuatro años más joven y que le sobreviviría hasta julio de 1901, volvería a ocupar el cargo de alcalde de Mazo el 1 de julio de 1897 como adicto a la bandería de Cánovas del Castillo y por lo tanto sostenedor -como comentaba el periódico El País de la capital palmera- "del bien adquirido prestigio de nuestro Diputado D. Pedro Poggio y Álvarez frente a los que proclaman la política de Sagasta declarándose enemigos acérrimos del Sr. Poggio"[8]. El asesinato de Cánovas en agosto de ese mismo año y la formación de nuevo gobierno por parte del liberal Sagasta daría lugar a la convocatoria de nuevas elecciones generales que traerían consigo las habituales maniobras caciquiles tendentes a asegurar la mayoría ministerial. En esta coyuntura, la destitución de la corporación liderada por Alonso Pérez Sánchez no se hizo esperar y la misma se justificó desde el Gobierno Civil en un supuesto deterioro de la marcha económico-administrativa de la institución municipal. En la toma de posesión de los nuevos concejales, el 10 de febrero de 1898, Alonso Pérez Sánchez se defenderá de los cargos que se le imputaban calificándolos de "injustos y gratuitos". Desde las filas conservadoras se decía que el único delito que había cometido el alcalde saliente era el de ser fiel a Pedro Poggio. Según Pérez Sánchez, la corporación que presidía había obrado en conciencia y legalmente, "fuera -añadía- de toda rencilla política como se dice en el oficio de supresión, toda vez que en esta localidad no se conocen partidos políticos de ninguna clase, y la corporación sólo tuvo presente…, encauzar la desordenada administración municipal que le fue entregada en 1º de julio último en el más lamentable estado…" Pérez Sánchez finalizaba su defensa aludiendo a la dignidad personal y honradez de los miembros de su grupo municipal, señalando que casi todos ellos eran "personas de propiedad, arraigo y primeros contribuyentes". La prensa de la época se hará eco de las críticas de los desplazados y El País, periódico conservador de Santa Cruz de La Palma, arremeterá contra la nueva corporación impuesta por los liberales[9]. Tres años después, a principios de 1901, la Audiencia de Canarias venía a levantar la suspensión que existía sobre Alonso Pérez Sánchez y el resto de componentes de la corporación que presidía en 1898, decretándose su reposición. El 14 de abril de 1901, Pérez Sánchez regresaba a su puesto de concejal; pero ya la enfermedad se había apoderado de él y sus padecimientos le impedirán asumir con normalidad la labor municipal, falleciendo hacia finales de julio de ese mismo año.[10]
Por lo expuesto, evidentemente, hubo diferencias políticas entre ambos hermanos, pero las mismas hay que situarlas dentro del ámbito común del control oligárquico del poder local y no tanto en el campo de la pugna ideológica propiamente dicha; pues al fin y al cabo, ambos hermanos respondían a los mismos patrones de comportamiento social y político de una clase social de propietarios rurales acomodados en cuyas familias había incluso cierta tradición militar[11]. En el caso de Alonso Pérez Sánchez ni siquiera la militancia republicana de sus vástagos, especialmente la de su hijo Pedro que había emparentado con Nicolás Salmerón a través del matrimonio contraído -en diciembre de 1894- con su hija Catalina, le haría desistir, como hemos señalado, de su fidelidad a las filas conservadoras lideradas en La Palma por Pedro Poggio; al que andando el tiempo sus propios descendientes terminarían por combatir con denuedo.
CIRILO VELÁZQUEZ RAMOS
[1] El Fiscal, Nº 82. Santa Cruz de La Palma, 30 de noviembre de 1901.
[2] MILLARES CANTERO, A.: "Escaños de muy pocos o Poggio sobre todo. Las elecciones de diputados a Cortes de la restauración en La Palma (1876-1923)". En Actas del II Congreso de Geografía, Historia y Arte de Santa Cruz de La Palma, Revista de Estudios Generales, Madrid, 2006, pp. 275-323.
[3] DEL HOYO CALLEJA, J.: Profeta de nuestro tiempo. Tomás Morales S.J., 1908-1994. Encuentro Ediciones, Madrid, 1995, p.71
[4]VELÁZQUEZ RAMOS, C.: Historia General de Villa de Mazo, CCPC/ Ayto. de Mazo, Tenerife, 1999, p. 64
[5] MILLARES CANTERO, A.: 2006, Op. cit. pp. 275-323.
[6] Ibidem.
[7] VELÁZQUEZ RAMOS, C.: 1999, Op. cit. p. 68
[8] El País, Nº 59. Santa Cruz de La Palma, 4 de julio de 1897.
[9] VELÁZQUEZ RAMOS, C.: 1999, Op. cit. p. 70
[10] Ibidem, p. 71
[11] En este sentido, recordemos, el propio Alonso Pérez Sánchez perteneció a las Milicias de La Palma, llegando a alcanzar el grado de capitán de Infantería y por parte de las esposas de ambos hermanos, las también hermanas Catalina y Luisa Díaz Guerra, la tradición se remontaba al alférez Luis Díaz Méndez y al sargento Miguel Méndez Yanes, respectivamente padre y bisabuelo de ambas.

