DECADENCIA DEL BOXEO

   Hace unos días leí la crónica sobre el Campeonato Mundial de los Pesos Pesados que enfrentó al nuevo campeón el británico David Daye contra el gigante ruso  Valuev, por su fisonomía parecía salido de una película de terror, y me invadió el deseo de analizar el momento actual del boxeo  y la caída en picado de su popularidad.

   Muchos cuestionarán que esta práctica se pueda calificar como deporte. Hay que tener en cuenta que se supone que se combate con unas reglas, que los púgiles pasan unos controles y que la pelea ha de ser suspendida desde el momento que peligre la integridad de los contendientes, incluso si el combate no es profesional los combatientes salen con un casco protector. Frente a otros deportes que no tienen la condición de olímpicos el boxeo de siempre la ha tenido e incluso en las antiguas Olimpiadas griegas había prácticas semejantes -pancracio, mezclaba boxeo con lucha libre-que constituyen un antecedente del actual.

  Me imagino que me ocurre lo que a muchos que en su día seguimos el deporte de las doce cuerdas con cierta pasión y hoy lo tenemos casi olvidado.  Hace algunas décadas, cuando solo disponíamos de una cadena televisiva, de un par de emisoras de radio (por lo menos, en el Valle de Aridane no se oían más) y cuando los dos principales periódicos deportivos dedicaban varias páginas al boxeo , puedo asegurar  que los aficionados  eran numerosos y que, por lo menos, quien esto escribe más de una vez se levantó a horas intempestivas para seguir alguno de aquellos famosos combates. Se asoma a mi mente la elegancia en el baile de un personaje algo alocado como Clay, las fintas de Pepe Legrá, la técnica depurada del superwelters español José Durán o el estilo finísimo del campeón gomero Marichal. ¿Quién no vio los combates de Perico Fernández y el tailandés Muangsurin o al hispano-uruguayo Evangelista intentando arrebatar la corona de los Pesados a Muhammad Alí? Algunos años después asistiríamos al estilo más barriobajero en el que primaba el tortazo limpio de Roberto Castañón o Poli Díaz o a la aparición de Tyson – el púgil con más pegada que he visto-, pero ya empezaba  a dejar de ser el boxeo un deporte de masas. Así hasta llegar a la actualidad donde el número de seguidores ya casi es minoritario.

  La cobertura de los medios de comunicación ha resultado decisiva en esta caída de las audiencias. Me imagino que también ha influido la ausencia de una gran figura nacional que devolviera la ilusión a la gente, comparen lo que ha sucedido en la Fórmula 1 con Fernando Alonso.

  Aún hoy la vida de los boxeadores sigue inspirando  a los cineastas en magníficas películas desde Toro Salvaje hasta Million Dollar Baby , pasando por la saga más comercial de Rocky Balboa. Nos describen a unos personajes entrañablemente humanos que, salidos de un ambiente sórdido, se abren paso en un mundo de mafias, apuestas, representantes corruptos e ídolos caídos como muchos de los antiguos boxeadores. Espectacular me resultó un documental de Euskal Telebista sobre Urtain, narraba la vida del Morrosko desde sus andanzas en los deportes autóctonos vascos  hasta convertirse en un símbolo del franquismo; era una persona noble, sin educación para asimilar tanto éxito; cuando este le abandonó, se convirtió en un juguete roto que ahogó sus penas en el alcohol y acabó quitándose la vida. Esta es su historia, pero desgraciadamente es la de muchos boxeadores y deportistas utilizados en los momentos de gloria y dejados a su suerte después; situación mucho más frecuente en el boxeo, donde se ha logrado la rehabilitación e inserción social de muchos boxeadores, aunque otros no tengan redención posible, me acabo de enterar de la última detención de Myke Tyson.

  Actualmente, aún hay algunos gimnasios en Canarias con algún profesional que intenta reverdecer las hazañas de Sombrita, Barrera Corpas, Velázquez o Marichal , la tarea no es sencilla. En La Palma el boxeo nunca en épocas recientes ha estado consolidado más allá de la existencia de algunos púgiles aficionados.

  A sabiendas que no es lo más ejemplar su práctica y seguimiento si quería dedicar unas líneas a un deporte que en mi juventud atrajo mi atención ; divertimento que nunca encontré , por ejemplo, en modalidades orientales como judo, kárate, kickboxer, etc. .

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