Tocando fondo

El otro día leía que desde el Grupo Popular se presentará una moción en el próximo pleno del Cabildo para que se adopten medidas de control y se rescaten las nasas que hay "perdidas" en nuestros lechos marinos. La iniciativa es buena, pero creo que inútil si no se fiscaliza la cantidad de nasas y otras artes que existen por pescador. Por eso pienso que el problema es más profundo, ya que se trata de una cuestión de educación, sensibilidad y mano firme.

Desde siempre el palmero ha creído que la mar está ahí para servirnos  satisfaciendo nuestras necesidades y aprovechando sus recursos hasta esquilmarlos sin importarnos para nada el futuro. Por eso muchos de nosotros hemos visto deteriorarse lentamente pero sin pausa nuestros fondos. Hace tiempo que el palmero dejó de mirar con codicia la mar pues ya no queda casi nada en nuestra costa.

            Efectivamente, nos hemos atrevido a tirar cartuchos de dinamita hasta quedarnos sin manos y aun así somos capaces de seguir tirándolos con los muñones. Utilizamos paños con una luz de malla prohibida, tan pequeña que no escapan ni los alevines que luego vemos vendiendo en puestos supuestamente oficiales o en vehículos climatizados en los que sin ningún reparo anuncian a los cuatro vientos : "…chicharros y caballas pequeñas, lapas, cangrejos…" Igualmente somos tan golfos que nos levantamos las nasas unos a otros, por lo que colocamos nasas ciegas por doquier, con todo el daño que hacen cuando se pierden. Se proponen paradas biológicas y nos las saltamos sin remordimientos, rompiendo muchas posibilidades de puestas de huevas y por lo tanto de futuro. Nos dio por los palangres y llenamos kilómetros de fondos con mortales anzuelos. Y es que no tenemos remedio, hacemos un concurso de pesca y permitimos que el ganador capture cinco sacos (¡cinco!) de pejes gallos. Por otro lado, si tú coges 10 kilos yo quiero 20 y si tengo suerte con la sobrepesca me los llevo todos. Recuerdo cuando se escaparon las doradas de la piscifactoría de Tazacorte y llegaron al puerto de S/C de La Palma, muchos paisanos estuvieron durante varios días -no se fueron a su casa ni para almorzar- cogiendo samuros y samuros de doradas hasta acabar con ellas (en este caso sin saberlo hacían un favor). Casi todo este drama se sigue practicando sin que nadie ponga freno, y es que la mayoría somos así, auténticos exterminadores.

            Por otro lado, los barcos de pesca deportivos tienen equipos tan sofisticados que ni en sueños tendrían los propios pescadores. Aunque a estos últimos habría que dedicarles un capítulo aparte, pues por sus propios "polvos" nos han llegado estos "lodos".

            Y por si esto fuera poco, llenamos el mar de chatarra. Además todas nuestras miserias van a él sin importarnos los muchos intentos fallidos de reciclado. Contaminando y destruyendo costas y fondos sin el más mínimo reparo. Todo esto ocurre con el conocimiento de nuestras administraciones y grupos políticos que hasta ahora han preferido mirar para otro lado antes de enfrentarse a la realidad de que tenemos nuestros mares hechos unos zorros.

            Por eso les recomendaría al PP, PSOE… -permítanme el atrevimiento- que hicieran una propuesta que obligase a todos: grupos políticos, asociaciones deportivas de pesca, cofradías de pescadores, Seprona, Comandancia de marina y representantes de las reservas y administraciones a coordinar la elaboración de unas pautas y normas lógicas asumibles por todos, para intentar eliminar tanta sobrepesca, basura y chapapote de nuestros océanos. Trabajen para beneficiar a la rica biodiversidad de nuestras islas y por extensión a todos nosotros, no al partido de turno. Tengan por seguro que el mar nos lo compensará con creces.

 

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