CENTROCAMPISTAS

  Hoy llega mi análisis a los centrocampistas, la posición clave en un equipo para la calidad del juego. Es verdad que se puede ganar un partido sin un gran juego en la zona de medios, pero resulta evidente que con construcción desde esta posición será mucho más fácil lograrlo.

  La evolución de la velocidad y la capacidad física experimentada en las últimas décadas ha sido vertiginosa; valga como ejemplo que grandes centrocampistas de fines de los sesenta y principios de los setenta como el actual seleccionador Del Bosque, el maestro canario Germán Dévora o la versión palmera Petoño les sobraba clase y técnica, pero jugaban prácticamente caminando (Germán decía en tono irónico algo así como que para correr estaban las guerras y los cobardes).

   Una gran aportación táctica la introdujo Cruyff en el Barça con esos medios inteligentes por delante de la defensa que constituían su versión sobre el campo dirigiendo todas las maniobras, por ahí desfilaron Milla, Celades y , especialmente, Guardiola y Xavi, este además un gran pasador.

 Otro de los motivos de discusión sobre la ocupación de esta zona providencial en el esquema del entrenador es el despliegue físico a realizar y la presión a ejercer sobre el rival; reciben muchas críticas aquellos técnicos que colocan dos medios defensivos para llevar a cabo esta labor. Su eficacia dependerá del trabajo del resto de las líneas, está claro que la ventaja que proporciona es que desahogan de esfuerzo tanto a la defensa como a los compañeros más adelantados otorgándoles una libertad que ha tenido su reflejo táctico en el 4-2-3-1 que en las últimas temporadas han utilizado algunos entrenadores. He leído comentarios de sesudos analistas que opinan que el futuro del Real Madrid en esta Liga no es halagüeño, porque ese trabajo sólo lo hacen dos jugadores  que se ven desbordados por la total libertad que se toman los otros en ese cometido y que conste que los leí antes del "accidente" de Alcorcón.

  También el repliegue de los jugadores de banda hasta la posición de mediocampista ha sido una estrategia moderna y que muchas veces ha tenido que ver con el desempeño de tareas defensivas tendentes igualmente a propiciar la subida de los laterales hasta posiciones más ofensivas. Como ven el fútbol en su evolución muchas veces lo que gana en riqueza táctica lo pierde en capacidad creativa y espectáculo. Mis preferencias tácticas evidentemente tienen que ver con un equipo capaz de jugar cohesionado, con las líneas juntas y con fluidez en el centro del campo ( qué lejos está mi Athlétic de este concepto); tampoco concibo el juego sin profundidad en las bandas, es decir, cargándome a los extremos, su superlativa presencia es una de las razones de que muchas veces nos enamore el fútbol inglés.

   Muchos de los dioses futbolísticos de las últimas décadas yo no los etiquetaría como centrocampistas, puesto que se han movido más a gusto en posiciones más adelantadas como enlaces con los delanteros para ejercer con libertad su magisterio; hablo de Zidane e incluso de Maradona y Cruyff, aunque estos dos últimos actuaban muchas veces algo más retrasados.

  En cuanto a nombres siempre insisto que los citados responden a un gusto que, por supuesto, muchas veces es subjetivo y que no me gusta hablar del mejor porque tal cuestión es muy relativa. Por supuesto, me puedo olvidar de algunos,  reconozco que en los comentarios al blog hay reflexiones muy acertadas, pero otras desde mi modesta opinión  resultan algo parciales.

  Los dos centrocampistas que en vivo más me han impresionado los vi en dos equipos canarios: Brindisi  en la UD con una capacidad creativa y una precisión celestial y Redondo en el  Tete con una elegancia y una conducción del balón inigualables (como modelo de fair-play  no lo propondría porque su juego de codos también era abundante).

  Dicen que España cuenta con el mejor equipo de su historia y ello es producto, naturalmente, de la riqueza y calidad de mediocampistas como Xavi, Iniesta, Senna, Xavi Alonso o Cesc y Silva, aunque estos dos últimos muchas veces juegan más adelantados. Yo, por lo menos, no vi antes tantos jugadores con esa inmensa calidad ocupando estas posiciones.

  En la Palma he visto grandes centrocampistas como Blas Ramón, que hacía de todo y que renunció a llegar más lejos para completar sus estudios de Medicina. Recuerdo que cuando yo jugaba en juveniles el que más me gustaba era José Alberto del Atlántida, un tipo capaz de ocupar mucho espacio repartiendo juego sin estridencias, posteriormente sería clave en grandes campañas del Mensa. En la lista también incluiría a Susi, mi compañero de fútbol-sala, que en los setenta conducía con un desparpajo espectacular el juego del Mensa y el Aceró. Ya he mentado en algún otro artículo la calidad de mis dos paisanos Molo, este en labores defensivas en esta zona, y Virgilio tan elegante como letal. También el artículo podría hacernos reflexionar sobre la calidad de lo que importamos  actualmente, si comparamos a centrocampistas como el recientemente fallecido Salvador o Carmelín, el hermano del mencionado Susi, que militaron en el mejor Tenisca que he conocido con muchos de los fichajes foráneos actuales.

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