Informes y Bibliografía

Hay personas que en su quehacer diario llevan a cabo un uso continuo de ideas e información que han elaborado e incluso publicado otros autores. Esto es algo correcto y lícito. Lo que entristece es que algunos lo materializan y publican sin dar referencia de las fuentes consultadas; lógicamente es un hecho lamentable pues dice bien poco de esos investigadores. Un artículo no se devalúa por consultar trabajos, al contrario dignifica y refuerza los argumentos planteados. Lo digo porque últimamente he visto en informes, memorias y en la promoción de eventos deportivos el uso de testimonios ya conocidos sin citar las fuentes. Es cierto que podemos encontrar obras anónimas -avaladas sólo por el nombre de una institución-, pero hay que tener claro que todo documento o dato tiene un creador.

Así, el otro día, rebuscando en Internet, me llevé una sorpresa al encontrar un par de estudios de diferentes organismos de esta Isla que presentaban unos listados entomológicos bastante completos. Por mi interés en la fauna invertebrada fui rápidamente a ver quién era el autor, no encontrando a nadie que los firmara. Cuando lo miré en detalle observé que algunas de las citas y comentarios que se hacían eran muy similares a otros realizados por mí. De hecho comprobé que los habían "fusilado". No me importa que utilicen mis trabajos. Es más, me honra, pues cuando lo hacen están valorando mi labor. Lo penoso es que se puedan omitir las referencias bibliográficas a posta o por desconocimiento (ignorancia) de cómo hacer una cita -las citas son las referencias de otros autores u obras incorporadas en el documento que se elabora-. Siempre ha sido necesaria cierta habilidad para interpretar las referencias bibliográficas pero hay que tener claro que es una herramienta fundamental para el estudio y la investigación.

Lo cierto es que desde las diferentes administraciones, hoy en día, se está demandando continuamente información de cualquier tipo, que muchas veces ya ha sido contratada, publicada y duplicada. El verdadero "quid" es que éstas desconocen (incluso olvidan) los proyectos que han recibido, a veces en la puerta colindante, y además pagan de nuevo por algo ya ejecutado y cobrado por otra empresa. Quizás se omita la bibliografía por la picaresca de justificar gastos. Y las gestores "lelos" no se enteran ¡De locos!, aunque ya se sabe que con pólvora ajena…

Esto puede interpretarse como un reflejo más de la sociedad perezosa y mediocre en que vivimos, donde muchos buscan conseguir un objetivo con el mínimo esfuerzo, huyendo, como el gato al agua, de todo lo que "huele" a lucha y empeño.

En definitiva, cuando alguien redacta un trabajo y no presenta referencias bibliográficas, o es de cosecha propia, o es plagio…

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