Halcones vs. Palomas

Varias veces, amigos y colombófilos me han preguntado qué ocurre últimamente con los halcones que están aumentado y masacrando los bandos de palomas. Antes de nada, hay que reconocer que en nuestra Isla hay un claro movimiento de descrédito hacia estas aves. Asimismo, se sospecha que han sido liberadas por personal de Medio Ambiente o por cetreros. Esto lo pongo en duda, pues trasladar un animal protegido, como es el caso, supone salvar un gran número de controles y permisos -salvo que llegue de contrabando- con el correspondiente gasto económico, ¡como para luego soltarlo! Por eso supongo que todo son conjeturas.

Sí, en estos últimos años se ha producido una clara recolonización, con el aumento de su distribución y del número de ejemplares que ocupan nuevas áreas. Esto puede deberse al éxito de la política medioambiental llevada a cabo por las administraciones, que ha favorecido una conciencia conservacionista en muchos de nosotros. Podemos asegurar que el mismo cariño que tienen incontables personas a las palomas lo tienen otras muchas a los halcones.

Respecto a los ataques, realmente no hay pruebas y sí muchas dudas, al menos esa impresión da. ¿Cuántas palomas son cazadas anualmente alrededor de los palomares? De las sueltas, las que no llegan ¿Son por captura de aves rapaces o es que se han perdido? ¿Son los halcones o los gavilanes? ¿Es de manera natural o provocada por la acción humana (cetreros o cazadores)? Hasta ahora, son preguntas sin respuestas.

La paloma es el resultado de una selección natural de cientos de miles de años de presión por parte de sus depredadores -en la naturaleza las aves de presa seleccionan a los ejemplares enfermos o peor dotados físicamente-: son oportunistas, de eso no cabe la menor duda. Los halcones no pueden "vivir" sin las palomas y estas sin ellos. Por tal motivo algunas veces viajan con los bandos de otras aves (bravía, tórtolas, etc.) en sus migraciones mientras les van dando caza. Razón suficiente para que estas aves desde que nacen sepan por instinto a quién temer y a quién no. Además, su mejor defensa es la pura fuerza y su superior velocidad acrobática. Otra cosa es que el hombre por deporte y por placer hace viajar a un animal desde largas distancias y cuando pasa por el espacio aéreo de una rapaz, el ave de presa actúa por necesidad (hambre) y de hecho lo intenta una y otra vez. El cansancio y el agotamiento hacen vulnerable a la paloma y la responsabilidad es del colombófilo.

            Igualmente, me consta que se han reunido con nuestros políticos de turno y estos han oído sus quejas. Espero que las promesas que hayan realizado sigan la legislación, no como esos ofrecimientos desatinados que por puro populismo formalizan muchas veces, sin valorar las consecuencias e implicaciones que pueden tener. Así, desde la Federación Canaria de Colombofilia se ha llegado a pedir que "…estas aves rapaces sean reducidas en número y controladas de la manera que más estimen oportuna y de la forma más urgente que les sea posible… (Adeje -2009)". Como tantas otras veces, la solución pasa por la búsqueda del equilibrio y el consenso entre los colombófilos, administraciones y técnicos de Medio Ambiente para marcar las pautas a seguir. El peligro está en que algunos inconscientes se tomen la justicia por su mano y acaben con cualquier tipo de rapaz que sobrevuele las Islas. Bastante tienen las pobres aves con sobrevivir a los tendidos eléctricos, pérdidas de hábitat, expolio de nidos, venenos y un largo etcétera.

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