Frecuentemente oímos decir: no tengo tiempo para cocinar… Al margen de lo discutible de la frase, voy a intentar aportar un granito de arena con un par de ideas sobre cómo comer bien sin invertir demasiado tiempo en ello.
Para mí la cocina, sobre todo si no cocinas para ti solo sino que tienes a cargo digamos un par de niños, requiere un gran esfuerzo de organización, si tienes las cosas mínimamente organizadas ya tienes la mitad de la pelea. Este esfuerzo además aporta mucho por si mismo. Recordad al sabio cuando dijo; "Las dificultades perfeccionan la voluntad, no tenerlas arruina el ser". A veces confundimos la economía necesaria en nuestros actos con la huida metódica de toda dificultad, tampoco es eso.
Caldito… sí, ya sé que todos sabemos hacer un caldito, pero hay que reivindicarlo como se merece, si hay caldo en la nevera hay comida para quedar estupendamente con cualquiera, incluido tu propio estómago.
La receta? Bueno, yo lo preparo casi todas las semanas, no me complico mucho: Un caldero de agua, unos cinco litros o seis, y lo pongo a hervir con un chorrito de aceite y medio kilo de res de segunda, costillas, huesos… otras veces carcasa de pollo que es bien baratita o un muslito y dejarlo una media hora o cuarenta minutos, que reduzca un poco y si hace espuma retirarla. Luego una cebollita pelada y cortada en dos, un tomatito, un puerro, un par de dientes de ajo y apio. Lo único imprescindible a mi gusto sería el apio. Dejarlo hervir otros quince minutos más o menos y ponerle unas verduritas que luego aprovechamos para hacer una crema; calabaza, bubango, zanahoria, calabacín, pantana…. en fin, lo que haya, solo o acompañado y dejarlo otros veinte minutos. La sal casi al final que parece ser que por alguna cuestión de ósmosis o algo así, dificulta que el sabor de los alimentos pase al caldo, tenedlo en cuenta.
Y ya está la comida prácticamente. El primer día crema de primero, se ponen las verduras (el tomate y el apio se lo suelo quitar) en un manguito alto con un poco de caldo y se pasa bien con la licuadora, un chorrito de nata, o leche entera si no tienes, probarla y rectificar de sal si hace falta y al fuego, una media hora hasta que reduzca una cuarta parte mas o menos revolviendo de cuando en cuando. Reducir es que se evapore el caldo para que se concentre el sabor y no tirarlo al suelo y retorcerle los brazos. El resto de caldo cuando se enfría mitad a la nevera y mitad en "tapes" al congelador… sopita fideos, con su hortelana, que por cierto debe ser algo buenísimo para algo teniendo tantos nombres, se le puede desmenuzar la carne dentro, consomé… y caldito en lugar de agua para cualquier guiso o salsa que lo mejora muchísimo.
De segundo, después de una sopita bien caliente, que tiempla los ánimos, casi vale cualquier cosa; una tortilla francesa o española, algo así sofisticado en plan diseño con un chorrito de algo de colores en el fondo del plato… y montones de imaginación, si no le echa un poquito de eso la cocina llega a ser muy cansina. Elaborar un plato siguiendo paso a paso una receta puede producir satisfacción, pero ni comparación con lo que se siente cuando apartándote de la receta le pones un poquito de esto y lo otro y sale algo comestible. La autoestima es una planta del jardín que conviene tener muy bien cuidada, sin excederse en los abonos nitrogenados que se pone demasiado frondosa y le cae pulgón. Eso sí, en la medida de lo posible productos de la tierra, que alguna ventaja tendría que tener vivir en una isla menor donde la agricultura intensiva es casi inviable y mucha gente tiene su huertito con sus naranjas, sus verduras… el intercambio es una opción y se incluye mano de obra por productos de la huerta en la misma.
A vuestra disposición como siempre para cualquier aclaración o intercambio de opiniones, saludos.

