A veces, la gente que conocimos, igual que alguna situación vivida a la que no le dimos importancia, con el tiempo van creciendo en la memoria y con el tiempo reaparecen una y otra vez sobrenadando en nuestros recuerdos.
Algo así me ha pasado con dos paisanos nuestros de Garafía, Liborio, de Roque El Faro y Cayo, de Hoya Grande.
Liborio apenas lo conocí, se que me había fijado en el porque llamaba la atención, era alto, con un pelo abundante y una tremenda barba, blancos, a sus alrededor de 80 años que tenía, y también porque solía mantenerse callado. Un día de verano llegamos "Tolin" Antonio Brito, de Gallegos y un servidor a desayunar tarde a la parrilla de El Bailadero, estaba sólo Liborio dando cuenta de un muslito de pollo, pedimos nosotros unos bocadillos y a lo propio, al rato entraron tres "chavales", tendrían unos treinta y pico, pero ya se sabe que últimamente se es chaval hasta eso de los cincuenta, e inmediatamente que les pusieron sus respectivos "rones con algo" se pusieron a chillar que si el Real Madrid que si el Barcelona, que si tal jugador no recorta, que si cual tiene olfato, que si este otro cuesta doscientos millones de € más que aquel otro etc. Al paisano no pareció agradarle mucho la conversación, el tema, el tono o los tres juntos, la cosa es que se fue donde ellos, se les planto a medio metro y les soltó; Hay que ver, cualquiera que les oiga hablar se va a pensar que ustedes entienden de fútbol o por lo menos que viven de eso, más les valía irse a plantar aunque fuera una higuera, tal vez así se preocuparan un poco de la comida que comen en lugar de estar aquí faltándole al respeto a la gente… Aún no tengo de todo claro el motivo pero intuyo algo del porque aquellos tres no hicieron mas que bajar la cabeza y murmurar alguna disculpa. Murió pocos años después, de lo que podríamos calificar de "negligencia con resultado de muerte", en un local de la zona le sirvieron por error una copa de aguarrás en lugar de aguardiente, la costumbre incluye tomársela de golpe y tenerla en botellas sin etiquetar. A mi modo de ver dos errores, a ver que sentido tomarse una cosa de golpe porque no te gusta su sabor y mucho menos tener al alcance de cualquiera productos para el consumo, y aunque no lo sean, sin estar convenientemente etiquetados, o cambiar las cosas de envase sin ton ni son… es peligroso.
Con Cayo coincidí más veces. La primera estábamos los mismos dos de antes cavando papas a gancho en una huerta que teníamos en Hoya Grande, el motor que teníamos, un Agria, trabajaba demasiado revolucionado y arañaba demasiado las papas al sacarlas. En esto que pasaba Cayo por la carretera nos dice que tenía una vaquita que la estaba entrenando para sacar papas y que si nos importaba que la trajera un rato, nosotros encantados claro. Había que ver al bichito aquel sacando papas, como iba el arado dejando ese montón de papas descubiertas y limpitas, no dábamos abasto a recogerlas ni de lejos y cuando la dejaba parada un momento en la cabeza del surco daba patadas en el suelo, según el dueño enfadada porque quería seguir ahora que se estaba calentando… "La mejicana" creo que la llamaba, una hermosa vaca garafiana de un color trigo claro. Creo que fue aquel mismo día cuando nos estuvo hablando de cómo bajaban los troncos de tea de la cumbre con una yunta de bueyes, lo peligroso que resultaba arrastrar un tronco que pesaba mil o dos mil kilos por una ladera con más de un 30% de desnivel. Alguno de ustedes no se ha preguntado esas trincheras que se ven en los lomos de los montes de más de un metro de ancho y otro tanto de profundidad?… pues de arrastrar los troncos por allí se hicieron. Unos días más tarde coincidí con el en San Antonio, un domingo después de la feria, había una exposición de maquinaria agrícola, y entre él y un par de amigos habían montado un aserradero, como los que se usaban cuando no había maquinaria disponible. Básicamente eran cuatro postes hincados en el suelo y a unos dos metros otros cuatro amarrados haciendo un cuadrado de dos por dos mas o menos, sobre estos un tronco cuadrado de tea de 2.50 de largo y unos 50 cm. de grueso, una hoja de sierra de unos dos metros también con unos palos atravesados en las puntas que hacían de mango, arriba un hombre que dirigía el corte y le daba gasoil a la hoja para que no se trancara con la resina de la tea, abajo dos que tiraban de la sierra, asombroso lo parejito que le salían las tablas a los "muchachos" que pasaban de los 70 un pico. Me dejaron probar y me invitaron un peloto escacho con un vaso de vino que me supieron de una forma muy particular.
Esto esta quedando demasiado largo, hablo por mi, mi capacidad de aguante en estos casos raramente va mas allá de leer una hoja entera … Así que ahora la receta de la sopa de cebolla será lo mas esquemática posible.
Sopa de Cebolla para cuatro; dos cebollas medianas picadas a "la juliana", o sea cortada a la mitad y luego hecha tiritas, recomendable una roja y una blanca, fritas hasta que se pongan las puntitas negras, escudilla de barro, un huevo en el fondo, reparto la cebolla entre las cuatro, caldo hasta casi llenarlas, una rebanada de pan duro (al que le sienta bien untarlo con un diente de ajo) y queso rallado por encima, ponerlo al horno hasta que se vea que se comienza a quemar el queso…(unos 20 m. con el horno a 150º) es buenísima para la memoria, para la circulación, fácil de hacer, muy sabrosa y a buen precio… quién da más?

