«Pendiente en todo momento de la evolución del volcán en la Isla de La Palma, quiero expresar mi cercanía y solidaridad con todos, especialmente, con las personas que han sido evacuadas y los que han perdido sus bienes (casas y cultivos)», señala en un mensaje remitido a los medios el Obispo, Monseñor Bernardo Álvarez.
«Pido a Dios por todos. De forma especial, por los enfermos, personas mayores y por quienes tienen problemas de movilidad. Que el Señor les dé paciencia y fortaleza. También les encomiendo a la Virgen María de las Nieves, a la que le pido que interceda, ante su Hijo Jesucristo, para que este fenómeno de la naturaleza cause los menos daños posibles y pase pronto. Un recuerdo especial para las gentes de Puerto Naos, Todoque y La Laguna, donde estuve de párroco varios años».









