…y el poeta lo relató en décimas. El 15 y 16 de enero de 1957, hace 60 años, un fuerte temporal de lluvias afectó a la isla canaria de La Palma y con mayor virulencia en la comarca de las “dos Breñas” y Villa de Mazo.
Los barrancos corrieron con agua envenenada y se llevaron a traición 26 vidas. Las menos las rescataron y recibieron sepultura en campo santo y la mayoría jamás han aparecido sus cuerpos. La riada no respetó ni edad y ni a varón o mujer. La prensa hablaba de “desastre sin precedentes, teñido de luto, desolación y lágrimas”.
El dolor de las familias nunca podrá ser resarcido, ni compensado, ni recibirán consuelo reparador. Mientras la memoria colectiva de La Palma lo recuerde seguirán estando entre nosotros. Fue la mayor tragedia humana conocida por fenómeno natural que la isla de La Palma ha sufrido en toda su historia.
Unos datos pocos divulgados y conocidos son la relación de daños materiales y las evacuaciones necesarias de personas afectadas, por toda la isla, que nos pueden dar idea de la virulencia de aquel temporal de principios de 1957 cuando la meteorología y los pluviómetros no estaban generalizados por la geografía palmera.
El Diario de Avisos unos días después, el 21 de enero de 1957, daba un adelanto de cifras y daños que entendemos son muy esclarecedores de la magnitud del lamentable suceso. Advertía el rotativo que la información había sido facilitada por la Delegación del Gobierno y que en aquel momento estaban inconclusos por la falta de comunicaciones entre el este y oeste de la isla.
De esa publicación hemos extraído lo siguiente:
Viviendas totalmente destruidas:
Breña Alta, 30; Breña Baja, 13; Mazo, 12; Tazacorte, 9; Los Llanos de Aridane y El Paso, 9; San Andrés y Sauces, 1; Santa Cruz de La Palma, 21; y Puntallana, 2. Total 101.
Viviendas parcialmente destruidas:
Breña Alta, 8; Breña Baja, 20; Mazo, 8; El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte, 23. Total 74.
Personas evacuadas:
Breña Alta, 152; Mazo, 80; Breña Baja, 90 y Santa Cruz de La Palma, 91. Total 413

La magnitud de los daños materiales en vías rodadas por las torrenciales lluvias los vemos reflejados en la pérdida total, y los menos parcial, de unos 20 puentes de la carreta general del sur y caminos locales vecinales; estos puentes son: Montes de Luna, San Antonio, Aguacensio, Aduares, Amargavinos, Chicarra, Romero, Jurada, Tamanca, Goteras, Tiguerorte, barranco de los Hombres, Vegas, El Charco, San Simón, Belmaco, Laja del Barranco, Amargavinos y San José, colindante con la iglesia.
Los daños materiales en carreteras puentes y vía en kilómetros, especialmente en la de sur, Santa Cruz de La Palma-Los Llanos de Aridane, dejó a la isla mal incomunicada durante meses. El vecindario de toda esta zona afectada se movilizó y realizaron trabajos colectivos de desescombro y aliviaron las penurias de esos trágicos días. También colaboraron los soldados y militares del Batallón de la Isla.
Mientras duró la incomunicación por tierra se habilitó un servicio marítimo entre Santa Cruz de La Palma y El Puerto de Tazacorte de la compañía Trasmediterránea y barcos fruteros, de igual forma se había realizado en 1949 con la erupción del volcán de San Juan.
Las dos fotografías que ilustran este artículo, en memoria de los 26 fallecidos en el “temporal de las Breñas”, corresponden al puente de dos ojos del barranco de Tenisca en el parque municipal Conrado Hernández de Los Llanos de Aridane. Comparativamente y en contradicción entre la de blanco y negro, 1957 y la de color de 2017, nos da idea de cómo debió ser la virulencia de las lluvias torrenciales que descargaron sobre Breña Alta, Breña Baja y Villa de Mazo aunque las fotos ilustrativas sean de una zona menos afectada.


La tragedia, en los que entonces éramos niños, quedó grabada en nuestra mente para siempre. El impacto de las dantescas imágenes de Las Ledas, San José, San Antonio ( en Breña Baja); Los Llanitos, en Breña Alta; o San Simón y Montes de Luna, en Mazo…El drama de los muertos o desaparecidos; todo fue tan grande, que lleva a revivirlo como si hubiera ocurrido ayer. En la banda occidental, también recuerdo perfectamente los efectos de la riada en los barrancos de El Charco, Las Manchas y Valle de Aridane, que tardaron años en restaurarse debidamente.
Justo es rememorar, ahora que su figura se ve envuelta en la polémica de los rescoldos de la desgraciada Guerra Civil, el gran apoyo directo e indirecto de don Blas Pérez González, a la sazón Ministro de La Gobernación, que llevó el desastre al Consejo de Ministros, contribuyendo a paliar los efectos del aluvión que dejó destartalada la Isla.
Como bien recuerda PedroLuis, la mano de Don Blas Péres ayudó a paliar en parte la triste situación de los que habían perdido su casa. Justo es reconocer que la construcción de las nuevas viviendas para los damnificados por el desastre se vio agilizada por la acción del ministro, «Nunca lo cortez ha de quitar lo yupanqui , solía decir Armas Marcelo,
No se me han olvidado algunos versos sueltos de unas décimas compuestas, como solía tener por costumbre, Juan Murriaco, uno de los damnificados, que perdió casa y carpintería.
Oh Arcángel San Miguel
Patrón de La Palma entera
Vecino de esta pradera
Que fue un precioso vergel
Oíste bravo tropel
Súplicas, lamentos tristes
Y damnificado fuiste
En tus ricas propiedades
Pero en nuestras libertades
Yo creo que intercediste.
Tengo amigos, espectadores de primera fila de aquel diluvio, que ayer, comentando la fecha, pude comprobar que la herida todavía no había cicatrizado del todo.
Una tragedia que marcó la memoria. En Los Llanos recuerdo que el barranco Tenisca le dio un gran bocado a la carretera (Avenida Exterior, actual Carlos Francisco); en aquellos años el barranco corría con frecuencia y llevaba mucho caudal. Ciertamente, Blas Pérez González ayudó desde su puesto en el gobierno de la nación. Gracias a Viqui por mirar al pasado.
Es desagradable el hecho pèro muy gratificante ver como personas recuerdan la perdida demostrando sensibilidad al cabo de tantos años un saludo de carlos manuel un desendiente de hijo de esa isla