La siembra de araucarias debió ser un atractivo destacado para las clases más pudientes de Los Llanos de Aridane, venían así a señalar su poderío económico y la diferencia de clases con la marcada esbeltez y porte de los majestuosos árbol. En patios interiores y huertas traseras de las viviendas fueron creciendo y hoy se conservan muy pocos.
Es muy difícil datar con exactitud el año que fueron sembradas, no obstante por un documento fotográfico nos consta la existencia con anterioridad a 1883 de la que hoy se encuentra en la hoy Calle de los Molinos de Argual, de antiguo conocida por calle Jácome de Monteverde.
En jardines y lugares privados también se sembraron este majestuoso árbol. En 1912 en el patio de la hoy Real Sociedad Aridane se plantó una araucaria que donaran a la sociedad Felipe Alonso del Toro, Álvaro Cutillas, Francisco M. Pinto, José María Valcárcel, Ignacio Rodríguez, Francisco Lorenzo, Indalecio Hernández, Pedro Pérez Castro, Manuel Bencomo, Luis Fernández, Juan Bordón, Nicolás Cabrera, Francisco Tabares, Mauricio Paz Cerezo y José María Pérez, ejemplar este que años después fue cortado para el natural esparcimiento de la sociedad.
Otro de estos hermosos árboles, de porte adulto, se encontraba en la trasera de la casa que fuera de Demetrio Pérez Cáceres y más tarde de su hijo el farmacéutico Guzmán Pérez, en la plaza de España.
Otra araucaria, ahora sembrada en espacio público, fue la que ocupaba el hoy se encuentra el repuesto recientemente banco circular de la Placeta. En 1917 el Ayuntamiento abonó los gastos a Leandro Hernández Armas, Salvador Sosa Duque y Domingo Lorenzo por el labrado de las piedras para el zócalo hexagonal del vallado de la araucaria de la Placeta y su colocación. El 9 de abril de 1932 el pleno de la corporación acordó "proceder a cortar la araucaria de la Placeta, que se ha perdido y colocar en aquel lugar otra planta que hermosee aquel lugar".
Así se hizo, en la sesión plenaria de 7 de agosto de 1933 el concejal José R. León Rodríguez [en 1936 asesinado en los montes de Fuencaliente], pregunta al pleno "que si se han recibido los mosaicos encargados para el banco circular de la Placeta, porque hace tiempo, tiene entendido, que se pidieron y nada se ha hecho". También se acuerda reiterar a Juan Bethencourt González el pedido que se le había hecho de "los mosaicos del banco circular de la Placeta y caso de no recibirlos en dos correos, que se pidan a otra casa con urgencia". El pleno de la corporación municipal el 23 de octubre de 1933 acuerda el pago de los azulejos de la Placeta por un importe de 219,70 pts. Hoy en el mismo lugar se ha recreado uno semejante.
Hoy en el casco urbano se conserva, en la calle Tanausú, el más esbelto ejemplar de araucaria que se conserva en el casco urbano sembrada por el empresario Miguel Acosta Brito quien lo sembró en 1928, el mismo año que nació su hijo Rafael Acosta Arroyo. Este magnífico árbol lentamente sigue creciendo al conservar su cogollo o punta natural que facilita el crecimiento. Si la perdiera el árbol aumentaría su volumen.
Uno de los más bellos ejemplares de araucaria se encontraba en la calle Real, en el número 20 y lindante con la calle Rosario. El 29 de diciembre de 1961 el pleno de la corporación que presidía Manuel Pérez Acosta desestimó la solicitud de Julia Gonzalvo Capote en solicitud del corte de este impresionante ejemplar, -el primer árbol de Navidad que conocimos lleno de bombillos de colores y paquetes de supuestos regalos-, alegando los peligros que significaba su altísimo porte ante una eventual caída, vejez del ejemplar y caída continua de ramaje sobre el tejado de la vivienda.
La moción presentada por la alcaldía y contraía a su corte, decía: "En este término municipal existen, desgraciadamente ya en pequeñas cantidades, unas especies arbóreas de la familia de las coníferas denominadas araucarias, que por su esbeltez constituyen ejemplares dignos de la máxima protección. De las tres o cuatro aún existentes, sin duda alguna es la más digna de admiración la que se encuentra en un patio particular propiedad de Doña Julia Gonzalvo Capote. Tiene una altura de 25 o 30 metros, y la robustez de su tronco y regularidad de su forma la hacen, a juicio de esta Alcaldía, un ejemplar único en su especie. A ello añadido que puede considerársele como un símbolo de esta ciudad, pues debido a su situación se hace visible desde grandes distancias, siendo, desde hace muchos años, uno de los puntos más característicos de la silueta de nuestra ciudad.
Aparte de estas consideraciones, es necesario tener en cuenta el aspecto sentimental de la cuestión, pues se le ha venido utilizando en las fiestas Navideñas, no como sucedáneo del Árbol de Noel, sino como una expresión artística de carácter ornamental que pregone hasta los confines del municipio la alegría del nacimiento y nuestro deseo de paz entre todos los hombres. Todos recordaréis el entusiasmo de grandes y pequeños cuando las guirnaldas de colores cubren la araucaria en toda su altitud y pregonan a lo largo y ancho de nuestro municipio la Gloria de Belén".
La iniciativa de Pérez Acosta, más tarde Presidente del Cabildo Insular, continua diciendo: "Esta Alcaldía estima que, conocida la aspiración de la propietaria de talar el árbol, este Ayuntamiento debe considerar la araucaria de referencia y el solar que está emplazada, como lugar Pintoresco, y solicitar de la superioridad la aprobación y correspondiente confirmación de esta calificación".
La alcaldía abrió un periodo de negociaciones con la propietaria que fueron totalmente negativas. Se llegó incluso a ofrecerle que el Ayuntamiento correría con los gastos por los daños y comenzaron los trámites para protegerlo declarándolo oficialmente Jardín de interés público.
Si en un primer momento fue aceptada esta moción por unanimidad de la Corporación, como ya dijimos, el 23 de febrero de 1962 fue revocado el primer acuerdo por cuatro votos a favor del corte y tres en contra. Los votantes opositores al corte fueron Manuel Pérez Acosta (Alcalde), y los de los concejales Juan-Cancio Barreto González y León Manuel Acosta Nazco. Este hecho debió convulsionar el momento político local, cuando todos los acuerdos municipales en el franquismo se aprobaban por unanimidad de la Corporación.
Sin embargo la prensa insular denotaba una cierta apertura informativa apoyando la no-tala, recogiendo ampliamente el hecho por anónimas plumas. El Diario de Avisos, el 29 de mayo de 1962, recoge: "ahora acaba de caer como víctima más de la incomprensión, el más bello ejemplar de araucaria que poseía aquella ciudad y tal vez la isla…". Continúan los artículos contrarios a la tala, por ninguno a favor. Con el titulo Pobre Araucaria, y con el seudónimo "E", se publica el 30 de mayo, en el mismo periódico. Sospechamos que bajo el seudónimo se escondía el recordado escritor y poeta pasense Antonio Pino Pérez.
Ayer la quise admirar
y ya en el aire no estaba.
Ella, que siempre al pasar
con verdes me saludaba.
Nunca supo de mudanzas,
y a subir nos enseñaba.
Toda apurando esperanzas
el cielo nos señalaba.
Pobre Araucaria cortada
al nacer la Primavera..
Vives en mi levantada,
¡en mi corazón que espera!
El 5 de junio vuelve la prensa a recordar el corte de este magnífico ejemplar titulado Reflecciones ante el "réquiem" de la araucaria, donde el anónimo articulista dice: "¡Ojala que esa araucaria añosa, sea la última víctima. El último y salvaje tributo al egoísmo ciego, yugulador de futuro!".
Por las efemérides inéditas del que fuera agente judicial Anastasio León Capote (1905-1985) el corte de la araucaria de Julita Gonzalvo Capote tuvo lugar el 28 de abril de 1962 y había sido plantada por "Don José al mando de Don Rogelio en 1902", ambos antepasados maternos de Julita. León Capote también apunta que se iluminó por primera vez con bombillos de colores y grandes cajas, a la semejanza de regalos, en la Navidad de 1959.
Estas son la entrañables historias de las araucarias de Los Llanos de Aridane, hoy algunas otras van desarrollando su lenta esbeltez.


Por alguna u otra razón, siempre he sentido una especial predilección por este árbol de porte elegante y esbelto. Hace un par de años planté un ejemplar en el jardín de mi casa y este año por Navidades (con una altura ya considerable el árbol) lo enrame con bombillos, haciendo las delicias de todos mis vecinos y de todos los que transitan por la carretera general. Hay recuerdos que a priori parece que no se les da importancia, pero que a la larga resultan ser los más bonitos y especiales, yo recuerdo con mucho cariño como un simbolo de La Galga al llegar las navidades era un viejo álamo que había frente a la ermita de San Bartolo, que al igual que la araucaria aridanense era enramado com bombillos de colores al llegar estas fechas. Por desgracia, a veces se toman decisiones inentendibles y el progreso se antepone al sentimentalismo, así que el pobre álamo de bombillas multicolores cayó victima de una indiscriminada tala, algo que a día de hoy muchos en La Galga ni perdonamos ni perdonaremos jamás. Era viejo y feo, pero era nuestro álamo y al igual que la araucaria de Los LLanos fue el primer árbol de grandes dimensiones y fuera de nuestra casa que muchos conocimos.
Muchas gracias Vicky por ilustrarnos con estos temas tan interesantes, en esta ocasión relacionados con la flora ornamental.
Un saludo
También en mi casa cuando yo era pequeño se sembró una araucaria en el jardín de entrada. La compramos en Tenerife y apenas medía 20 centímetros. Primero la tuvimos en una lata de leche Lita (por tanto en nuestro caso no fue para señalar nuestro “poderío económico y la diferencia de clase” jajajaja), luego, cuando llegó más o menos a un metro de altura la plantamos en el jardín. Papá le hizo unos agujeros a la lata y, sin sacarla de la misma la sembramos. Creció y creció hasta casi alcanzar la altura de la casa (2 plantas). La adornábamos por Navidad con bolas, regalos y bombillos de colores. Destacaba desde el mirador de El Time, cuando las calles no se alumbraban por Navidad como ahora.
A mis padres empezaron a llenarles la cabeza con historias de araucarias que habían agrietado paredes, tirado casas y roto aceras. Eran tantos los detractores de la pobre araucaria y tanto el miedo que metieron a mis padres que decidimos arrancarla (no cortarla). Cuál fue nuestra sorpresa al comprobar que las raíces apenas habían salido de la lata unos 30 centímetros, si no menos. Nos habíamos creído la leyenda negra de las raíces de la araucaria y la habíamos arrancado. Mi padre se la regaló a un amigo que la sembró en sus plataneras, pero empezó a secarse poco a poco y se perdió del todo…
Al menos nos quedan las fotos y… los recuerdos de aquellos envidiosos y calumniadores que nos aconsejaban acabar con ella…
Bonitas historias de araucarias, y bonita y triste historia, DonCamilo.
Todo eso son recuerdos entrañables.
Julita y su Araucaria…
Precisamente un día acordándome del precioso ejemplar escribí esto:
TE FUISTE POR LA TARDECITA
fue noche
noche larga
larga como la araucaria
sola
solamente yo
yo
y tú en la lejanía
lejanía cercana
sin estarlo.
Volviste
volviste
manos abiertas
extendidas
fue una sola noche
dijiste
no quise creerte
había pasado tiempo
tiempo de una sola noche.
© Ana I. Hernández Guimerá
Cariños Vicky
Ana I.
Cierto, cierto, son historias tristes. Como la de la magnolia de la Plaza de Argual.
Actualmente vivo rodeado de ellas, en los alrededores de la Casa Parroquial hay tres araucarias de considerable altura. Y no faltan cipreses, cedros, jacarandas, palmeras canarias, palmeras de abanico, pinos, nogales, naranjos, agaves, adelfas, galanes de noche, fallas y hasta un olivo. Algunos de ellos en un gran jardín de la familia Rodríguez Acosta con especies únicas y protegidas cuyos nombres desconozco pero que seguramente PedroLuis sabrá decirnos cuales son.
Uno de los rincones más bonitos de la isla y que quizá ni siquiera los vecinos sabemos apreciar en su justa medida.
Dos motivos justifican el que no hubiese aparecido antes a "regar" las araucarias:
1. Ya en el primer artículo de la serie, hice unas consideraciones relacionadas con la Araucaria.
2. Llevo unos días un poquito más atareado de lo habitual.
Las araucarias, como otras muchas coníferas (flores conformando conos o "piñas") suelen ser árboles con porte singular y majestuoso, como pasa con el ciprés, abeto, cedro, pino, etc. De ahí que siempre hayan encontrado un hueco en las ciencias y en las letras… "alargada es la sombra del ciprés".
Precisamente, por su distinción en el paisaje, con frecuencia se transforman en un elemento de referencia: Lo que está "cerca de", "al lado de", "por debajo de", etc. la "araucaria" …
Atiendo a la llamada de don Camilo y al paraíso arbóreo que rodea "su casa parroquial en Mazo". Como bien apunta, en su entorno hay un montón de árboles exóticos y autóctonos. Ya él apunta una relación exhaustiva. Además de los apuntados, es importante destacar el gran interés de los restos de bosquetes naturales o seminaturales existentes en la finca "Rodríguez Acosta", de gran significado botánico: acebuches, sabinas, peralitos, mocanes y laureles, están entre ellos, además de brezos, fayas, follaos, faros (o sanjuaneras), etc. Todos conjuntamente conforman casi, casi, un verdadero Jardín Botánico.
Gracias a todos por vuestro interés sistemático y poético hacia las plantas. Es un gozo leerles.