El Álamo

Le gustaba la Historia. Le encantaba la Enseñanza. Fanático del Barsa. Buen compañero, a decir de sus compañeros. En horas, lo enterrará su familia. Hoy, en mi Instituto, le dedicamos un minuto de silencio. Nada fácil. Créanme que la bulla que genera el trajín diario de un instituto es complicada de acallar, como la marabunta, se traga cualquier otro sonido y más en este dichoso segundo piso. Pues, esta mañana, se escucharon los pájaros. Nada fácil, repito. Tenemos de vecino un taller lleno de ruidos metálicos con el que nos batimos todos los días y, en torno, los coches asedian el instituto como si fuera El Álamo. Sin embargo, escuchamos ese largo silencio bordado de trinos. Bueno, seguramente, esta tarde ganará su jodido Barsa, una despedida que sabrá apreciar. El tipo no se empeñó, pero pasará a su querida Historia por haber intentado proteger a sus alumnos, por defender a la compañera de la clase de enfrente, por estar al lado de las cosas en que creía. Y, sí, también, por haber conseguido, por un minuto, que los pájaros se escucharan en mi Instituto. Mañana, de nuevo en la faena, sus colegas le harán "un duelo de labores y esperanzas", que diría Antonio Machado. Otro grande, como Abel Martínez.

 

COMENTARIOS (4)

  1. Oscar Samuel Perez Perez dice:

    Siempre me provocan este tipo de muertes violentas,tan inesperadas y absurdas un sentimiento mezcla de tristeza e hilaridad.

    Intentar imaginar la situación, con ese joven trastornado que lo apunta con un ballesta y segundos después acaba con la vida de ese profesor, los gritos y el terror que acompañaran la memoria de sus compañeros de clase.

    Un brote psicótico, nos dicen, un caso aislado( afortunadamente), pero un motivo de reflexión para al menos tres aspectos: la violencia explícita y gratuita a la que se ven expuestos continuamente nuestros jóvenes, en películas ,videojuegos, internet-con esas grabaciones de palizas y abusos-; la falta de respeto hacia los profesores de algunos alumnos y de sus padres; y por último, y en el haber de esta juventud a la que le han robado tantas expectativas, la capacidad de empatía para ser capaces de oir esos trinos, imagino que no solo en tu instituto, sino en todos los institutos de nuestra geografía.

    Descanse en paz.

  2. Rita Martin dice:

    Cuando tenemos noticia de un caso tan triste como el de Abel Martínez, no podemos por menos de alarmarnos y reflexionar acerca de dónde estará la causa de que casos similares puedan suceder.

    Ya en la inmensa USA de vez en cuando y usando las armas que tienen muy a mano suelen pasar estas desgracias y por lo general con grandes estragos proporcionales al calibre de los instrumentos de que disponen.

    Pero sin embargo, quizás yo esté diciendo una barbaridad, y en general me parece que dado la gran capacidad de difusión que estas noticias tienen, pues tenemos siempre cumplido e inmediato conocimiento de los hechos.

    Siempre suele suceder que estos casos los llevan a cabo personas enfermas que no están en sus cabales, y creo que el mundo de la ficción, con tanto lelefilm violento debe tener nulo efecto en la agresividad de personas sanas. Por lo demás, generalmente creo que hoy la mayoría de los jóvenes suelen comportarse con mucha más jovialidad entre sí, que en tiempos pretéritos.

    Yo creo que los jóvenes hoy son mucho más considerados y tolerantes que generaciones anteriores, si bien hoy cualquier incidente nos altera mucho más que antes, cosa que por otro lado es de agradecer que así sea.

    De todos modos un solo caso de este tipo es demasiado.

  3. José Amaro Carrillo Rodríguez dice:

    Compañero Salvador: el exiguo número de comentarios (ambos sensatos y atinados) que coronan este precioso homenaje al profesor caído en acto de servicio es la triste constatación de que en este país la enseñanza pública no le importa a casi nadie. Ánimo, compañero, ni Abel ni tú están solos. Siempre habrá alumnos y colegas que hacen que este oficio merezca la pena. Como escuchar el canto de los pájaros.

  4. Salvador González Vázquez dice:

    Fue una muy mala noticia. Lo ocurrido no debe pasar en un colegio, perder la vida en la treintena no debe estar entre los gajes del oficio. Tienes razón en que el mejor homenaje para quien quiso cumplir es seguir. Para eso se sacrificó y para eso estamos. Así que ánimos para seguir. Saludos, compañero.

Los comentarios están cerrados.

Scroll al inicio