La oligarquía dominante en Canarias durante el periodo de la Restauración (1876-1923) fue el núcleo que inspiró la represión desencadenada en la retaguardia de las Islas a lo largo de la Guerra Civil. Mayores propietarios plataneros, empresarios portuarios, altas jerarquías de la Iglesia y mandos del Ejército, alarmados por la amenaza que las reformas de la República suponían para su antigua preeminencia, plantearon usar la violencia como recurso para preservar sus creencias y sus patrimonios.
Durante el periodo republicano (1931-1936), esta oligarquía asumió las direcciones de los partidos de Derechas y convenció al conjunto conservador de la sociedad de que era necesario alcanzar el Gobierno de la nación para aprovechar los recursos coactivos del Estado y emprender una operación represiva que contuviese la movilización popular impulsada por las organizaciones de izquierda. Entre 1931 y 1936, la Derecha "posibilista" intentó acceder al poder mediante la vía legal: venciendo en los comicios. Pero, tras la derrota sufrida en las elecciones generales de febrero de 1936, a manos del Frente Popular, decidieron conspirar para derribar al Gobierno de la República, a través de un golpe de Estado. Entre los apartados de la conjura diseñados con más atención estuvo la represión.
Una vez iniciada la Guerra Civil, los sectores que integraban la oligarquía participarán en el desempeño punitivo. Mientras el Ejército asumía la coordinación de las tareas represivas, la cúpula caciquil colaboraba desde la jefatura de las milicias del Movimiento (Falange Española, Acción Ciudadana) y desde la presidencia de las corporaciones locales del Archipiélago.
La operación represiva diseñada en Canarias estipulaba unos objetivos, establecía unos procedimientos y contaba con agentes para ejecutarla desde los instantes iniciales de la sublevación.
La primera misión asignada fue vencer la resistencia al golpe de Estado. La represión formó parte de la embestida inicial del Alzamiento militar. El castigo pretendía ser rápido, ejemplarizante y disuasorio, una manifestación implacable de poder que activase el instinto de supervivencia de sus adversarios, de modo que la violencia desplegada, quebrase el ánimo de resistir.
En segundo lugar, a más largo plazo, pretendió cimentar un régimen autoritario y conservador. La represión persiguió disciplinar a las Izquierdas, a fin de truncar su empuje transformador y someterlas a un gobierno dictatorial, edificado a la medida de la España conservadora.
En tercer lugar, la represión se propuso desmantelar los partidos y sindicatos de Izquierdas. Para consumar este objetivo, dispuso la ilegalización de las organizaciones que encuadraban a las masas obreras y republicanas y la persecución de cualquier actividad clandestina que pudiesen realizar sus afiliados.
Básicamente, los procedimientos empleados para lograr estos fines fueron cuatro: la represión sangrienta, la cotidiana, la económica y la penitenciaria.
La represión sangrienta fue la más dura de las variantes represivas. Sus métodos eran los fusilamientos, las desapariciones clandestinas y las condenas a elevadas penas de cárcel. Normalmente, se dirigió contra los líderes del Frente Popular y contra los resistentes más destacados.
La represión cotidiana buscaba intimidar a los militantes de segunda fila y a los simpatizantes de las sociedades de izquierdas. Al eco del terror que provocaba la represión sangrienta aplicada a los dirigentes, el operativo represivo añadió penas de cárcel de menor cuantía, detenciones frecuentes, agresiones públicas y humillaciones cotidianas con el propósito de abocar a la pasividad al conglomerado social del Archipiélago identificado con el discurso progresista.
Por su parte, la represión económica pretendía arruinar a la población de izquierdas. Pérdidas de empleo, inhabilitaciones, multas y cierres de negocios se conjugaron para quebrar los medios de vida del conjunto progresista de la sociedad y, así, extinguir su capacidad de atracción.
Por último, la represión penitenciaria cumplió dos cometidos: apartar de su entorno social a los militantes de izquierda más carismáticos e introducir en los presos castigados la idea de que, si descartaban oponerse al nuevo régimen, se les permitiría desenvolver su vida con normalidad.
Además, el dispositivo represivo requería personal. Una cadena de agentes que hiciera confidencias, practicara detenciones, enviara informes sobre antecedentes políticos y sociales, asignara castigos y se encargara de ejecutar las penas. Las fuerzas que se involucraron en estos cometidos se extrajeron del conglomerado conservador de la sociedad o fueron reclutadas por éste. Tal como muestran los sumarios de los consejos de guerra abiertos en Canarias durante la conflagración, el Ejército, la Guardia Civil, Falange Española, Acción ciudadana, una activa red de confidentes y los caciques locales fueron los principales agentes de la represión.
Pero ésta no solo tuvo un carácter eliminatorio. Además, consiguió ser un elemento efectivo de cohesión de la sociedad conservadora en torno al régimen del general Francisco Franco. Primero, porque parte del conjunto social conservador considero que la represión era necesaria para preservar su modo de vida tradicional, basado en el catolicismo, la propiedad y la unidad de la Patria. Segundo, porque miles de personas, desde denunciantes a cargos municipales, pasando por sacerdotes, "personas de orden" o miembros de las milicias del Movimiento, se involucraron, en mayor o menor medida, en las tareas punitivas del Bando nacional durante los tres años de Contienda.
La represión alcanzó sus objetivos. Su doble efecto -aterrador para la sociedad progresista y aglutinador para la sociedad conservadora- la erigió en uno de los pilares que sostuvo el régimen franquista durante las décadas siguientes.


Util es que de que manera tan clara y concisa se explique a grandes rasgos lo que pasó en Canarias alrededor de la guerra civil, asunto que a día de hoy y estando bastante claro, sigue concitando rechazo a que se hable con claridad, no se si por ignorancia o como consecuencia de cuarenta años de adoctrinamiento.
Poco a poco los españoles en general y los canarios en particular vamos comprendiendo como fue nuestra historia reciente y el porqué de cada circunstancia que muchas veces nos dificulta ver las cosas con objetividad y sin apasionamiento.
Existe bastante literatura seria para cualquiera que con sinceridad quera explicarse la historia de nuestro siglo XX.
Comenzaron a hacerse conocidos allá por finales de los años setenta, los hispanistas británicos de gran prestigio como Hugh Thomas, Paul Preston, Stanley Pain etc.
y continuaron legión de distinguidos historiadores propios que, quien más, quien menos, todos ellos colaboraron a aclararnos las ideas e ir desterrando poco a poco la sarta de mentiras y mitos que la maquinaria de propaganda fascista puso en marcha desde el primer momento de la rebelión militar.
Entre estos escritores hemos contado con la apreciable ayuda del profesor Mederos que con contrastada información nos enseña lo que pasó en La Palma.
El último resumen de la historia de este periodo que he leído y que me a gustado por ir al grano en los hechos relevantes sucedidos en un y otro lado es del profesor Juan Eslava Galán, donde enumera la serie de desgracias en que cayó la República Española a causa de varias circunstancias, concluyendo con haber perdido una guerra que con orden y disciplina hubiera tenido ganada y más teniendo por su lado la razón jurídica y todo el ordenamiento que no supo hacer valer a tiempo.
España tuvo la mala suerte de no contar desde el principio del levantamiento con gente
honrada y capaz como el Dr. Negrín, pues fue quien puso orden y organizó un ejército con disciplina, que aun contando con que las democracias europeas le dieran la espalda, y teniendo que apoyarse en Rusia casi en exclusiva, con el consiguiente rechazo por parte de Inglaterra y los EE.UU. que veían un peligro futuro con la ayuda rusa y su influencia.
Negrín, muy buen conocedor de Alemania y contando con una gran intuición, hizo lo posible por prolongar la guerra faltándole escasos cuatro meses para que hubieran cambiado las tornas, con una Alemania dispuesta a comerse toda Europa y no quedándole más remedio a Inglaterra que declarar la guerra al bloque fascista, grupo en el que estaba totalmente metido el Movimiento Nacional.
Pero la guerra terminó antes y ya Inglaterra y los EE.UU. se hicieron a la idea de un Franco domesticado antes que la incertidumbre de una República con un partido comunista crecido.
No en vano y durante los duros últimos meses de la República repetía Negrín aquello que le hizo famoso de "resistamos, que resistir es vencer".
El devenir histórico del momento jugo a favor de convertir a España en una dictadura donde la oligarquía tuvo a Franco de guardián de sus derechos.
Un buen informe sobre un tema que todavía colea sobre nuestras espaldas (léase recuperación de víctimas enterradas en las cunetas de cualquier carretera, incluso en La Palma)
A este servidor no le avergüenza admitir que mi odio hacia los franquistas ha sido y continua siendo visceral a pesar del tiempo transcurrido…Y OJO, los descendientes de esos fascistas mamaron las ideas de sus padres en grado sumo aunque lo sepan disimular muy bien., Algunos son tan hipócritas que hasta se afiliaron al PSOE cuando el gobierno de Felipe González por que les convenía económicamente por razones de trabajo.
las ideas franquistas siguen vigentes y muy arraigadas en los obtusos cerebros de la mayoría de los dirigentes del partido popular que fundó el gallego Fraga Iribarne, aunque para estos siempre es carnaval y se saben disfrazar muy bien de demócratas, empero a este servidor nunca le podrán engañar con sus agraciadas mascaras.
En este tema no existe misterio alguno, ni queda nada por descubrir, basta con conocer la historia y sus protagonistas, tener un poco de inteligencia y sentido común ambos son muy necesarios para no dejarse engañar por nadie en este asqueroso mundo donde campa a sus anchas la hipocresía, la conveniencia, la envidia, y la maldad intrínseca.
Triste panorama el mirar hacia atrás, la brutalidad y falta de entendimiento entre españoles dejo una maltrecha España con un General en comando después de contabilizar mas de un millón de muertos entre unos y otros, fueron las cunetas y ríos testigos de la sin razón, la de la falta de entendimiento a la hora de dialogar en la antesala de esa feroz guerra civil y luego la mundial que dejo mas de setenta millones de muertos contabilizados desde el principio hasta el fin de la contienda, ya Luis León nos narró su visita a Auschwitz donde tantos seres humanos fueron masacrados al igual que en Treblinka y otros campos de exterminio por los nazis realizados, y que decir de las fosas comunes de Paracuellos del Jarama o los miles ejecutados en las cunetas de España, por unos y otros,
todo una tragedia propia de la ignorancia, del odio y la envidia que nos dejaron a un Franco como mal necesario para poner orden después de semejante barbarie entre
españoles, mejor olvidar y mirar la claridad del futuro con orden y entendimiento entre todos nosotros, a fin de cuenta todos perdimos en ese tenebroso escalabro del pasado que hoy aquí con pena y sin gloria comentamos.