La Verde

Hoy empezaremos escribiendo sobre La Roja, aunque la verdadera protagonista de estas líneas será otra selección: La Verde.

Millones de españoles sentimos aprecio hacia una generación prodigiosa de jugadores de fútbol que ha convertido la selección nacional, La Roja, en uno de los mejores equipos de la historia. Este grupo de deportistas abnegados capotea con su juego los tiempos amargos que atraviesa España, desatando, cuando hay victorias, grandes estallidos de alegría colectiva. Sin duda, el país lo recordará con gratitud.

En contraste, La Verde no derrama felicidad inmediata sobre nuestro presente, su mérito es brindar esperanza para el futuro.

Esta otra selección hizo su presentación en el acto de entrega de los premios fin de carrera correspondiente al curso 2009-2010. Allí, algunos de sus integrantes, enfundados en sus camisetas verde protesta-verde esperanza, recogieron los diplomas que les acreditaban como los mejores estudiantes de sus promociones.

Con una confianza abrumadora, cruzaron el escenario de la celebración sin mirar siquiera al Ministro de Educación. Decidieron tomar lo que habían ganado con su esfuerzo y su capacidad sin cumplimentar a las autoridades que consideraban responsables de que su porvenir se hubiera transformado en una incierta carrera de obstáculos.

No obstante, la seguridad que mostraron fue apabullante. Se saben capaces de sortear los muros que la actual camada de gestores políticos ha levantado frente a sus sueños.

Y de ahí la esperanza. Estos jóvenes son la punta de lanza de una generación que se está forjando en la solidaridad y la lucha. Lograrán sus metas, sin borrar de su memoria las personas, las organizaciones y las ideas que pudieron frustrar el camino hacia sus ilusiones.

Quizás algún día, los ciudadanos elijamos a hombres y mujeres de La Verde para que nos representen y puede que entonces los españoles tengamos la oportunidad de ser más felices, aunque La Roja pierda.

 

COMENTARIOS (19)

  1. Queen dice:

    Estimado don Salvador, ojalá sea así. Ojalá sea una generación capaz, luchadora y solidaria, que valoren el esfuerzo de quienes les ayudaron a conseguir sus objetivos, "sin borrar de su memoria las personas, las organizaciones y las ideas que pudieron frustrar el camino hacia sus ilusiones".

    En principio, les felicito por su "triunfo personal". El expediente y el premio concedido es para el individuo, no para el colectivo…

    No valoro tanto su actitud y comportamiento "colectivo" en el acto, que muy probablemente en la intimidad personal no fuera ni tan colectivo, ni tan compartido, ni siquiera sincero y pleno de libertad.

    En público, siempre que sea posible, prefiero los comportamientos educados y elegantes. Comprendo que a veces no nos resulte posible mantener tal postura, por incapacidad personal o porque nos pueden otros sentimientos propios o ajenos, justificados o no.

    Por encima de todo, a todos les deseo suerte, que también será la nuestra. Y un último…"ojalá" llegue alguno a ministro de España y no den lugar a que "otra generación" les recuerde el feo que le hicieron al ministro Wert. No serían los primeros que al pasar "al otro lado de la mesa", cambian y olvidan muchas cosas y principios… Algunos conocemos.

    Saludos, desde el otro banco de La Plaza.

  2. Anelio Rodríguez Concepción dice:

    Buenísimo. Gracias por hablar de la otra selección.

  3. Queen dice:

    Los de La Roja, salvo excepciones, bien se sabe que son más proclives a meter goles que a expresar su punto de vista, que por otra parte casi siempre es el mismo: Bien, hoy tuvimos suerte, el equipo jugó muy bien. Claro que estoy contento, pero lo importante es que el equipo haya ganado…

    A los de La Verde, se les debería ver un detalle… Menos mal que don Anelio, ayer verde y hoy madurito, expresa su gratitud a don Salvador…

    A ver si es que en la Isla Verde no hay nadie de ese color. No creo que sea eso, aunque es verdad que somos más dados a ponernos verdes…

  4. Ana Molina Carballo dice:

    Protestar en la intimidad, no tiene sentido.
    La protesta ha de ser pública, pero no tiene porque ser tosca o bruta o barbara o torpe, puede ser fina, sutil, leve, sencilla y elegante, como ignorar, no mirarando a la cara, andar sin detenerse, y evitar la mano del ministro.

    Sin gritos, sin aspavientos, sin gestos grandielocuentes, una protesta inteligente, y por ello más efectiva y más hiriente.

    Si uno solo, hubiera hecho algún gesto tonto, no les habría hecho tanto daño y no hubiera dejado tanta huella.

  5. Nuria Rodríguez Hernández dice:

    Creo que estamos considerando maduritos a personas que están muy verdes aún, lo digo por evitar quizás futuros desengaños, que desafortunadamente el presente avala. De todas formas opino que esta selección ha equivocado la porteria a la hora de marcar goles, será posiblemente por su impericia.
    Saludos, D. Salvador, y ya ve….otra vez por su plaza.

  6. Salvador González Vázquez dice:

    Saludos a todos. Hoy, El País proporciona algunos datos relacionados con nuestro tema en su editorial. Igual sirve para que comentemos un rato al fresco del alisio, mientras escudriñamos este horizonte azul que, a su vez, nos contempla y aguarda nuestras decisiones.
    http://elpais.com/elpais/2013/07/21/opinion/1374422248_614349.html

  7. Queen dice:

    Gracias por la referencia y el estímulo: ¡Más madera!

    Estudiar es “trabajar” y también ahora resulta mucho más difícil conseguir donde hacerlo. En el caso de las dificultades relacionadas con los estudios, lo más socorrido es buscar el motivo en los recortes presupuestarios del “gobierno que sea”; en el caso de las que tienen que ver con el trabajo, en los “avariciosos empresarios”. Desde el banco de enfrente (a la sombra de los laureles), otros piensan que se ha perdido la “cultura del esfuerzo”, y estudiar exige precisamente mucho.

    “Igualdad de oportunidades”: Nada nos gustaría más, pero las oportunidades nunca son iguales para nada ni nadie en la vida. Mitigar razonablemente las diferencias con recursos de todos: justo y necesario, pero hasta cierto límite. Nos conocemos, y en este como en tantos otros campos, deslizarnos por el tobogán fácil de la demagogia es una tentación que, si somos serios, deberíamos evitar. Pedir eso en política es como escribir una carta a los Reyes Magos o querer disfrutar de glaciales en el trópico.

    Espero sepamos de lo que estamos hablando: Primero hay que recaudar, y luego hay que distribuir, tratando de hacerlo con equidad justicia social. ¿Lo está haciendo el actual Ministerio? Por lo que dice toda la oposición NO. ¿Lo harían ellos mejor en las actuales circunstancias? Ellos dicen que SÏ. Yo no lo tengo tan claro.

    Nota, por si acaso: No he olvidado que estudié parte del bachillerato con “libros prestados”, subrayados (me dieron permiso para ello) bajo los brezos de La Ratona. Tampoco, que llegué a la universidad gracias a una beca del MEC del gobierno del dictador Franco. Es el que tocaba, no había otro. ¿Igualdad de oportunidades? ¿Con qué y con quienes?…

    Conclusiones:
    1.- Becas, cuántas más mejor.
    2.- No todos las que la solicitan las merecen.
    3.- El dinero de todos, debe ser invertido en quien de verdad lo necesita o lo merece.
    4. Hay casos (personalmente conozco más de uno y de dos…) que los becados, tanto por necesidad familiar como por méritos académicos, dejan mucho que desear.
    5. Hay que estudiar, es decir trabajar, esforzarse… y si no a "otra cosa mariposa".

  8. Salvador González Vázquez dice:

    Buenos días, a todos. A los del “banco del laurel” y a los del “banco bajo el flamboyano”. Eso sí, siempre saboreando el “cortadito” y la palabra que nos acerca, más allá del espécimen botánico que nos cobija. Esta mañana estuve repasando algunos datos y pareceres sobre el momento actual de la educación universitaria, a fin de que nuestra conversación fuera lo más provechosa posible. Encontré estas palabras de un catedrático universitario especializado en el análisis de la Educación Superior con las que coincido y que paso a compartir con ustedes. Disculpen que delegue pero, como decimos en mi pueblo, cuando el equipo titular juega bien, para nada entramos los suplentes. Dice así:

    “Si no invertimos en ciencia y educación. No hay futuro”, piensa el catedrático José Ginés Mora. Y pone el ejemplo de Finlandia, con una tasa de paro del 18% en los ochenta. Invirtió en educación, ciencia y tecnología aumentando el gasto hasta el 3% del PIB. “Ahora son un espejo en el que mirarse. Es de Perogrullo”. Pero hasta ahora, piensa Mora, la gente no le daba la importancia que merece a la educación. “La crisis ha servido para tener sentido común y eso ha cambiado”, se alegra. “Hace 20 años un consejero me dijo: ‘Tienes razón, habría que invertir más en educación. Pero los políticos tenemos prioridades y las encuestas que manejamos nos dicen que eso no interesa”, rememora. Desde entonces, piensa, se ha hecho mucho “pero a este paso lo vamos a perder. Para salir de la crisis necesitamos un nuevo modelo económico y tiene que basarse en el conocimiento. Es casi más importante que comer” (La universidad que pasa frío, El País, 22 de julio de 2013).

  9. Nuria Rodríguez Hernández dice:

    D. Salvador, gracias por sentarse y tomarse con nosotros el cortadito de media mañana.
    Gastar mucho en educación o en el sector que sea, no necesariamente es gastar bien, y coincidirá conmigo en la necesidad de optimizar recursos especialmente si estos son públicos, es decir de todos, y al parecer limitados. Gastar mas no implica mejorar, y el ejemplo lo tenemos en el sistema educativo que padecemos, superior a la media europea en gasto y casi a la cola en resultados. Estoy con Vd. en que el futuro de un País lo marca el nivel educativo de sus ciudadanos (no nos queda nada) y el interés que el Estado ponga en ello. Por eso es necesario una Política Educativa de Estado y no patrimonializada por sectores sociales que se creen en uso exclusivo de la verdad, y se niegan a cualquier cambio, a cualquier reforma, si no surge de sus filas, eso se llama inmovilismo y así nos va. Un sistema fracasado debe reformarse para que funcione, pero se necesitan hombres y mujeres con visión de Estado para hacerlo. Haylos?. Como las meigas…a lo mejor existen, pero al parecer no se manifiestan.
    Saludos cordiales.
    PD: D.Pedro Luís, comparto su discurso, su análisis me parece muy acertado. Saludos.

  10. Salvador González Vázquez dice:

    Buenos días a todos. Como los convidados saben, la plaza del pueblo está orientada al horizonte. La gente se sienta en torno a mesas cumplidas que apenas dejan espacio sobre ellas para plantar unas tazas, un par de vasitos de agua fresca y algún cenicero con querencia al puesto del fumador. Las cucharillas remueven café, leche condensada y natural, girando hasta convertir la mezcla en el “cortadito” de la mañana. Recuerda al futbolista que coloca una y otra vez el balón sobre el césped hasta que lo deja a su gusto dispuesto para tirar la falta. El tintineo de las cucharillas y el murmullo de las conversaciones crean la atmósfera mañanera de la plaza. Una bruma que emerge con la claridad y envuelve el grupo de mesas, al tiempo que el sol va ocupando el suelo y ascendiendo por las sillas. De rato en rato, motos y camiones de ruido, peso y humo deshilachan esta neblina. Pronto, aunque algunos clientes sigan con su mirada los vehículos, el estrépito acaba siendo regular y se incorpora a los sonidos de la plaza. Deja de molestar. Así que aprovechemos y hablemos.

  11. Salvador González Vázquez dice:

    No entiendo porque el contertulio presupone que un aumento de la inversión en Educación conlleva, necesariamente, malgasto. Creo que esa afirmación es un prejuicio y eso sí que es inmovilista. Se entiende que cuando alguien propone invertir en Educación es para gastar bien, de forma que se aporte buena formación a las personas y un mejor futuro a la sociedad. Tan sencillo como eso. Tal como hicieron los finlandeses al concluir la Guerra Fría y disminuir la amenaza que suponía Rusia. Decidieron, entonces, trasvasar el gasto militar a la enseñanza. Quince años después, Finlandia recogió sus frutos con un crecimiento económico basado, en gran medida, en el conocimiento. Este fenómeno es algo que está estudiado y se cumple casi matemáticamente: entre diez y quince años después de una fuerte y bien hecha inversión en educación se genera progreso económico (al respecto les recomiendo la obra de Gabriel Tortella: El desarrollo de la España contemporánea. Historia económica de los siglos XIX y XX).
    Pues, en España, apliquen lo contrario que a Finlandia. Para más escarnio, con la complacencia de una clase política que se define como patriótica, tanto a nivel local como nacional.
    Otra cosa es que, a la hora de invertir y gestionar el gasto, usted piense en unos gobernantes que, en este tema y en otros muchos, han considerado más su provecho y los de su corte económica que los intereses de los ciudadanos. Por ejemplo, es bien conocido que las fichas financieras de las sucesivas reformas educativas implantadas en España desde los años noventa hasta la fecha han brillado por su ausencia o por su flagrante insuficiencia. Cuando todos sabemos que buena parte de las victorias, es decir de los éxitos, tanto en la guerra como en la paz, dependen del dinero.
    En cuanto al gasto en educación, estamos a niveles de 1994. Veinte años atrás, el gasto público en educación como porcentaje del Producto Interior Bruto era del 4´75% y en 2012, era del 4´76%. Estas cifras contrastan con el incremento del número de estudiantes en colegios e institutos: 320.000 alumnos más entre 2010 y 2012.
    Está demostrado que no hay institución que proporcione más oportunidades a las personas que la Educación. En todos los sentidos. Por eso, en mi opinión, recortar la inversión en Enseñanza supone dejar de lado a las personas y no mirar al porvenir. Creo que el daño general que se ocasiona con esta política de recortes es severo y, por tanto, deberíamos ser exigentes con los argumentos que esgrimen quienes desean disminuir la inversión en Educación. Que no baste con repetir clichés.

  12. Queen dice:

    Don Salvador, ya sabe usted que para mantener el diálogo en temas controvertidos, uno "presupone y supone" cosas en las que a veces acierta y otras no. En cualquier caso, como lo que se trata es de hablar y justificar la sentada en el banco, a la sombra del flamboyán (rojo), de la jacaranda (azul) o del laurel (verde)…

    Los prejuicios a veces son inmovilistas, y otras movilistas… y no por ello dejan de ser prejuicios…Usted entiende, porque es hombre de bien -presupongo- que cuando alguien invierte en Educación (o en cualquier otra cosa, pienso yo también) es "para gastar bien"… pero los dos sabemos que ello no deja de ser un noble deseo, que a veces se cumple y otras no tanto.

    La realidad es que tenemos "menos perras" y hay que controlar el déficit, porque gastar más de lo que ingresamos no puede llevarnos a nada bueno… Y en ese contexto, a mí me parece razonable restringir y seleccionar, combinando de forma sabia (otra presunción) necesidad, capacidad y esfuerzo.

    Qué invertir en educación (si se hace bien y en buena educación) es invertir en futuro… totalmente de acuerdo. Que se ha invertido algunas veces con alegría y demagogia populista, regalando libros a quienes ni siquiera los abren para estudiar… Pues también se ha hecho, porque los “niños” o los “padres” votan… y, por cierto, no siempre votan a los que mejor gastan…

    Saludos, amigos… y no perdamos la capacidad de conversar, que no reduce el déficit, pero tampoco lo incrementa. Y si lo incrementa, no es mucho.

  13. Salvador González Vázquez dice:

    Buenos días, a todos. A mi juicio, existe un consenso general sobre un par de puntos del tema de nuestra conversación
    – la mayoría coincide en que la Educación es uno de los pilares en los que se asienta el presente y el futuro de cualquier nación. Incluso los propios “recortadores” lo manifiestan así. No en vano, los ciudadanos reciben de las instituciones educativas formación cultural y profesional, algo crucial para el desarrollo de un país.
    – asimismo, pienso que existe acuerdo respecto a que la crisis económica condiciona la inversión en Educación.

    Una vez planteadas las conformidades, podemos abordar distintas posibilidades para solucionar el conflicto planteado entre las necesidades financieras del sistema educativo y la crisis económica que padecemos. Aquí surgen los desacuerdos. Ante la recesión que vivimos, podemos:
    – aumentar la inversión en educación, pese a la crisis
    – mantener la inversión: ni reducirla ni aumentarla
    – reducir la inversión y, dentro de esta alternativa, establecer en qué medida.

    Si asumíamos que la Educación era uno de los aspectos estratégicos para el desenvolvimiento presente y futuro del país, la tercera posibilidad, recortar, resulta como mínimo peligrosa, puesto que deteriora lo existente y amenaza el porvenir.
    Bien, pues esa es la opción que se ha escogido. Así, por ejemplo, la respuesta que se ha dado a la incorporación de 300.000 estudiantes más al sistema educativo ha sido restar 20.000 profesores. Esta circunstancia no es buena para ningún país y de ahí la alarma que expreso. Pienso que hay un conglomerado de partidos políticos, entidades financieras y empresas que han decidido salir de la crisis solos, dejando por detrás los intereses de la mayoría, a los que consideran un lastre.
    Por supuesto, también, coincidimos en la necesidad de priorizar y optimizar el gasto. En Educación y en todo. Pero, para realizar esta tarea creo que tampoco podemos contar con la clase política. Por un lado, sus integrantes están más atentos a conseguir o mantener el poder. Por otro lado, su labor está muy condicionada por los intereses de quienes engrosan las cuentas de sus partidos con donaciones y sus cuentas personales con sobresueldos. El bien común y la gestión eficaz quedan subordinados a esta –lo escribo con convicción- realidad.

  14. Nuria Rodríguez Hernández dice:

    D. Salvador:
    Insisto en que el problema educativo en este país no es cuestión de inversión, gastamos más en promedio que el resto de Europa. Es cuestión de gestión y si se gestionase bien se mejorarían resultados sin necesidad de aumentar el gasto y ese es el problema. Se necesitan buenos gestores no politicos manirrotos y derrochones y así se evitaríar perfectamente algunos recortes. Esta es la 4ª pata de la mesa que Vd. no considera en su análisis. Capacidad para gastar la tenemos todos, pero para administrar recursos limitados no todos estamos capacitados igualmente y los políticos, sean del color que sean, deberían responder no solo por su honradez, que también, sino por la gestión de unos recursos que les hemos confiado. Para eso existen los controles contables y y las urnas que, en teoría deberían presentarles cuentas. Y esa también es una labor educativa, formar ciudadanos serios que sepan valorar situaciones y exigir responsabilidades a estas mediocridades que nos malgobiernan. Pero eso implica educar en valores, y por ahí no van los tiros, dudo que eso les interese a quienes nos maleducan.

  15. Rita Martin dice:

    La triste realidad es que "esas mediocridades que nos malgobiernan" son parte de la ciudadanía española, donde caben tanto los gobernantes deshonestos como los profesores con pocas ganas de trabajarse a los alumnos, como los administradores manirotos, como los votantes que después de que un gobernante sea imputado por corrupción, saca más votos que antes con el general regocijo de ser considerado más listo que los demás.

    La educación de un pueblo no cambia en dos generaciones. Nos comparamos con tristeza con Finlandia, Dinamarca, Holanda, Francia etc.
    Tengo ya algunos años, los suficientes para, por circunstancias de la vida haber pasado parte de ellos por esa Europa con la que nos comparamos y sé de que nivel partimos.

    Recuerdo mis idas y venidas incluyendo los secarrales de Castilla, Murcia y Almería de los primeros sesenta.

    Recuerdo bien los pueblitos blancos andaluces con los campesinos de madrugada en la plaza, hoz en mano esperando faena.

    Cuando en Europa florecía una clase media pujante, en la España de los valores eternos, había pobreza y "jambre".

    Se oye mucho eso de que "hay que educar con valores".

    Desgraciadamente hay valores y valores, y lo que no pase por su tradicional modo de valorar la vida, lo llaman adoctrinamiento, y a las clases de religión impartidas por la misma iglesia que glorificaba al franquismo, lo llaman valores con fundamento.

    Hemos perdido varios trenes en la historia y eso se nota, pero la vida es así.

    Los españolitos hijos de las diferentes olas migratorias, bien que lo sentimos, pero que le vamos a hacer, la España eterna nos acecha y pretende controlar hasta nuestros principios.

    No somos el mismo país que en los sesenta, algo hemos avanzado, pero de vez en cuando asoma punzante la España íntegra que confunde racionalidad y laicismo con persecución de las ideas religiosas.

    Somos desde luego particulares y muy genuinos.

  16. Salvador González Vázquez dice:

    Buenos días. Les traigo estos datos para ilustrar nuestra conversación sobre Educación.
    El Gobierno español se sitúa por debajo de la media europea en inversión pública en educación. Mientras los países de la Unión Europea se encuentran en torno al 5,3% del PIB, España dedica un 4,7%. El estudio sobre la inversión pública en educación de la Unión Europea, ha sido realizado por Eurostat (Oficina de Estadística Europea). Estas cifras pertenecen al año 2011, por tanto, no tienen en cuenta los últimos recortes impuestos por el Gobierno de España en este terreno. Islandia y Dinamarca destacan entre los países que más dinero destinan a Educación, con tasas cercanas al 8% del PIB, junto con Chipre, que destinó un 7,2%. Bulgaria fue el Estado miembro que dedicó un porcentaje más pequeño, tan solo un 3,6%, seguido por Eslovaquia (4%), Grecia (4,1%).
    Por otro lado, informes aportados por la OCDE apuntan que si bien el grueso de la inversión pública va a centros públicos, también son atendidos con dinero público un gran porcentaje de centros privados (concertados). La tasa de financiación a centros privados alcanza en España el 28% en primaria y primera etapa de secundaria, cuando la media internacional se reduce al 8% y 11%, respectivamente.
    En la línea de la financiación, pueden ser también interesantes las declaraciones realizadas por Reijo Laukkanen, consejero de la Junta de Educación de Finlandia y miembro de la delegación permanente de Finlandia en la OCDE entre 1997 y 2001. Por tanto, profundo conocedor del sistema educativo finés, puesto que participó en su desarrollo. Según este experto en Educación,
    “tenemos que apoyar a aquellos niños que tienen problemas. [En Finlandia] les proporcionamos profesores de apoyo, dentro del propio colegio. Hay dos profesores en la clase, uno de los cuales tiene como tarea ayudar a los que tienen problemas. En ese sentido, la fuerte inversión pública realizada por las instituciones finlandesas es un factor clave”.
    En otros aspectos relacionados con la calidad de sistema educativo, indica, en la misma entrevista:
    “damos muchísimo poder a los profesores en cada centro, incluso en lo que se refiere a los programas educativos…cada profesional sabe lo que tiene que hacer. Afortunadamente, la situación ha mejorado. No del todo, pero hemos recuperado bastante. En ese nuevo sistema, el profesor ocupa un lugar central”.
    Laukkanen tiene un nombre para definir la importancia del profesor en el ámbito educativo: “la cultura de la confianza”. “Las autoridades a nivel nacional y la administración tienen plena confianza en sus profesores. Los profesores sienten lo mismo hacia las autoridades. La confianza es mutua, y eso es sumamente importante. Además, los profesores están encantados de su trabajo. En Finlandia hicimos una encuesta a nivel nacional para conocer el nivel de satisfacción de cada profesión, y los profesores resultaron ser los más satisfechos. Nos dijeron que lo que más les gusta es que pueden realizar un trabajo cuyos efectos se noten en la sociedad”.
    “En Finlandia no tenemos un sistema burocrático”, señala Laukkanen. “Los profesores están para enseñar, y tan sólo realizamos una medición con algunos alumnos escogidos al azar. Pero los profesores no tienen que desempeñar ningún trabajo administrativo más allá de realizar las evaluaciones de los alumnos”.
    Por supuesto, hay mucho más que hablar y matizar. Pero, díganme: ¿cuántas de estas cosas que este experto finlandés considera fundamentales para el desarrollo educativo de su País ocurren en España?

  17. Rita Martin dice:

    En España como el concepto de ciudadanía se comenzó a tener en cuenta antes de ayer, se suele verter alegremente no solo por el particular sino por la prensa y hasta por los políticos, medias verdades, que acomodadas a según que frases, se convierten en tópicos.

    De ahí, el concepto bien extendido que reza que España gasta más en educación que sus colegas europeos.

    Además. la OCDE suele hacer estas estadísticas sobre el PIB. Como España tiene un PIB inferior a la mayoría de países desarrollados, pues menor cantidad dedicada a educación.

    El hecho que las escuelas religiosas acaparen una parte importante del presupuesto, pues tienen la enseñanza concertada, redunda más en el peso de lo privado sobre lo público que hace que España sea peculiar y que se tienda siempre a clasificar la enseñanza pública como de segunda, donde en palabras de un banquero, se educa a la plebe.

    Hemos de ser realistas y llamar a las cosas por su nombre y los orgullos motivados por años de ostracismo, de poco nos valen.

    No sólo es cuestión de dinero, es de ideología retrógrada en nombre del sacrosanto derecho a "educar a mis hijos".
    Dejen que Rouco inspire el nuevo sistema de meritocracia y así seguiremos siendo lo que hemos sido en los últimos siglos.

  18. Queen dice:

    Gracias por documentarnos con filosofía y datos cuantitativos. Cuando se habla de educación y de economía, manejar ambos resulta imprescindible, para no quedarnos sólo en la percepción personal y en la comodidad del "banco a la sombra".

    Saludos.

  19. Queen dice:

    Venancio, cómo cambian los tiempos… qué te parece.

    Hace un par de semanas fue la solemne apertura del Curso 2013-14 en el histórico y entrañable Paraninfo de la Universidad de La Laguna. Fue una Apertura minoritaria, casi intimista, por la escasa asistencia de público en general y de estudiantes en particular.

    Respecto a estos últimos llegué a preguntarme si habría alguno, dentro o fuera del salón… Creo que ninguno, ni el patio de butacas, ni en la grada del gallinero, ni en los anchos pasillos del edificio central, ni en la escalinata exterior que da acceso al mismo…

    No puede evitar recordar la época de estudiante, de las efervescentes aperturas de curso que me tocó vivir en las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo…

    Y me dije, con la que está cayendo, esta quietud, este silencio (sólo se oyó un ¡bravo! a las moderadas y sensatas palabras del Rector… lo gritó, con su habitual voz sonora de barítono, un canoso "alumno" sesentón, ya jubilado de su tarea docente en la enseñanza media)… todo esto NO PUEDE SER BUENO…

    No perdí la esperanza. Al salir del Paraninfo, pensé, seguro que nos encontraremos con una marea "VERDE", crítica y silenciosa… Ni por esas… Nadie, no había nadie… Y me dije pa mis adentros: ¡Cómo cambian los tiempos; hemos sido unos magnificos castradores de la juventud, y encima nos recortan el sueldo y los presupuestos docentes y de investigación… Vaya unos Gobiernos miopes.

    P.D.- En nuestra época el helicóptero de de Don Paulino se hubiese quedado sin hélice…por lo menos.

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